Cuando recibí por primera vez un collar... (el único que he llevado)... aún no sabía todo lo que implicaba... y me resultó tan natural... como el respirar... aceptarlo.
Con el paso del tiempo... fui conociendo... aprendiendo... sintiendo... comprendiendo... todo un mundo lleno de matices... de riqueza... donde la forma y el fondo... la mayoría de las veces... van cogidos de la mano.
Siento el anhelo de volver a lucir un collar... para qué negarlo... y podría tenerlo hace tiempo... incluso uno cada semana... siento si suena poco modesto... pero es la realidad.
A menudo... el deseo de pertenecer a alguien...o de que alguien te pertenezca... produce ansiedad... o un dolor casi físico... por la espera... y a veces... hasta desesperamos en poco tiempo si el hecho no se produce de forma casi inmediata.
A menudo... el deseo es tan grande... que perdemos nuestra objetividad... y nos precipitamos... tanto en ofrecer un collar... como en aceptarlo... ¿quizás incluso presionamos... o forzamos... (llamarlo como mejor creáis)... de forma más o menos conscientes... para que el hecho ocurra?.
No puedo hablar... de la responsabilidad de los Amos... a la hora de ofrecer un collar... y a qué se comprometen al hacerlo... porque no lo soy... aunque tenga mi opinión, por supuesto... acerca de lo que... debería suponer para un Amo.
Al aceptar un collar... aceptas también una serie de responsabilidades... y no se trata solo de... lucirlo con orgullo... que también... ya que una tiene que sentirse orgullosa... de su condición sumisa... y orgullosa del Amo... dueño de ese collar.
Para mí... aceptar un collar... significa... dejar de "jugar"... para empezar a sentir... sin reservas.
Es el principio de la ENTREGA.
Equivocada o no... es mi opinión... y me apetecía hacer estas reflexiones... en voz alta... entre vosotros... porque llevo tiempo dándole vueltas al tema... y me encantará... como siempre... saber como pensais vosotros

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Con todos mis respetos,
arcilla