Dos ejemplos:
Una mujer (o un hombre) está con fiebre, tiene un gripazo del copón, no podrá atender las demandas de su Dominante, esta mujer sentirá pena por no poder realizar las órdenes, pero no se sentirá culpable ni se creerá merecedora de un castigo por haberse puesto enferma.
Pasamos a la misma escena pero con diferente persona. Una mujer (o un hombre) está con fiebre, tiene un gripazó del copón, no podrá atender las demandas de su Dominante, esta mujer sentirá pena por no poder realizar las órdenes, y se sentirá culpable y se creerá merecedora de un castigo ejemplar porque por culpa de su enfermedad no pudo satisfacer a su Dominante.
La primera es una sumisa, la segunda es una esclava.
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