Estas fotos dicen mucho de varias cosas. Me recuerdan, por ejemplo, los momentos en que el autocastigo era la forma única que tenía de experimentar el dolor como camino de perfección entre sesión y sesión. Recuerdo como acabé por fabricarme disciplinas verdaderamente fuertes con alambres retorcidos e los orificios del cinturón, de manera que desagarraban la piel cuando chocaba con ésta.Es verdad que la verdadera sumisión no parece tener sentido si o hay alguien que la ejera como dominador(@), pero es verdad que recuerdo cómo la única forma de mantener viva mi identidad era el autocastigo.
Te felicito.
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