Ombligos Dicen que aquellas señoras de finales de los 60 que pedían dinero por las calles, con una teta al aire, llevaban un "bebé de alquiler" que no paraba de llorar; y dícen, tambien, que para que el bebé llorára y no se durmiera, colocaban a una cucaracha sobre el ombligo, tapada con una "media nuez" y sujeta con "esparadrapo". La cucaracha, a parte de arañar la fina piel del bebé, mordía la carne de su ombligo (por que son carnívoras), lo que provocaba el incesante llanto.
Toda una experiencia, digna de tenerse en cuenta. |