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Originalmente publicado por tTiger Sin duda, un relato tan estremecedor como hermoso, katze{Jus}, por la profundidad de su significado. Me ha conmovido y me ha hecho pensar. Gracias por compartirlo.
Saludos,
tTiger |
Si bien puede ser bonito en el plano místico, yo que soy más realista que una piedra dentro de un zapato, y pese a que entonces creí firmemente que älvaro se me presentaba en sueños, con el tiempo he ido autoconvenciéndome de que no es más que el poder de la mente. Lo que quiero decir es que es la mente la que tiene la capacidad suficiente para saber qué cosas han pasado o que van a pasar, sin misticismos, sin cosas paranormales y te lo dice una a la que varias "brujas" han catalogado como a una medium natural. Y cuento otra anécdota que poco tiene que ver con los sueños pero sí tiene que ver muchísimo con el poder mental.
Hace años, cuando Jus y yo vivíamos en Valladolid, compartíamos casa y habitación con una amiga mía, mi mejor amiga por aquel entonces. No sé por qué, contándoles historias de mis experiencias sobre naturales con los muertos (ya digo que antes creía a pie ciego en estas cosas pero que hoy en día soy muy escéptica porque me va mejor así) nos animamos e hicimos lo que creo que la mayoría de la gente ha hecho alguna vez en su vida, con la diferencia que yo tengo el recuerdo de haberlo hecho desde la más temprana infancia. Me refiero al espiritismo. Pues bien, lo hicimos, con la mala fortuna que no era ni la hora, ni el lugar, ni el momento oportuno, más que nada porque yo no estaba convencida de querer hacerlo, por lo que la cosa ya había comenzado con mal pie (la "medim" no quería hacerlo y aún así lo hizo), por lo que el "ente" que se nos presentó resultó ser bastante desagradable. Aquella sesión espiritista me dejó tan mal que supe que nada bueno podía traer. Por la noche, estando ya en la habitación, Jus y yo en la misma cama y mi amiga en la otra (teníamos dos camas de 1'05 pegadas), y ellos ya en el séptimo sueño, oí que golpeaban la pared, pared que estaba unida a otra de las habitaciones que teníamos, por lo que era simplemente imposible que aquello estuviera sucediendo. N qué decir que me sugestioné y empecé a pensar que ahora llamaría a nuestra puerta, y así sucedió, con lo que desperté a Jus, y a mi amiga toda acojonada, aquella "cosa" venía a tocarnos las pelotas. No fui la única que escuchó llamar a la puerta, del mismo modo que no fui sólo yo la que vio estrellarse uno de mis collares de piedras, que tenía encima de la cómoda al otro extremo de la habitación, contra mi pared, a una fuerza que si me llega a dar me hubiera abierto la cabeza con total seguridad. Qué deciros, quedé totalmente convencida de que aquello lo había hecho el espítiru, del mismo modo que le culpé de la desaparición del mando de la tele, que siempre dejábamos encima de la mesita auxiliar de al lado del sofá, y que no volvió a aparecer tras meses de busqueda, salvo una noche que cuando nos levantamos a cambiar de canal, al sentarnos estaba dónde siempre se había dejado, es decir, al lado del teléfono encima de la mencionada mesita auxiliar. Las desapariciones siguieron, cosas sin importancia, un collar del perro, un zapato mío (que jamás volvió a aparecer)... un sin fin de cosas, por no mencionar más detalles. Pues resumiendo, que si entonces estaba convencida de que era todo culpa del espíritu (podría contar anécdotas como esta a mansalva), hoy en día creo que todo fue fruto de mi mente (no quiero decir que no sucedieran, podría ser así si hubiera sido yo la única que vio aquel collar volar y estrellarse contra mi pared, o la única que escuchó llamar a la puerta de hla habitación), la fuerza mental capaz de realizar esta serie de cosas que os he narrado, nada de espíritus, nada de misticismos, sino la mente.