Bueno, katze{Jus}, respeto tu decisión de creer que fue la mente. En mi caso no creo que fuera la mente. En el primer relato, creo que fue Álvaro. En el segundo, tal y como lo cuentas, un demonio.
Me tomo muy en serio lo que has contado, porque me parece muy importante y muy muy serio. Nunca había hablado con alguien que hubiera vivido una experiencia así. Obviamente te doy mi explicación como católico y en función de la Teología que estudié en su tiempo.
Te digo que fue un demonio porque un espíritu de una persona no hace ese tipo de cosas. Cuando se manifiestan, son en la mayoría de los casos almas que están en el purgatorio -de ahí que sea tan frecuente oír cadenas en las apariciones-, y buscan ayuda para terminar su pena temporal allí e ir al Cielo. Generalmente las oraciones y misas por esas almas hacen que desaparezca la aparición. Almas que están en el Cielo o en el infierno rara vez aparecen y es para advertir de algo a los vivos ya que ellas no ganan ni pierden nada apareciéndose.
Lo del espiritismo es muy peligroso. Yo, personalmente, como consejo no te lo recomiendo, y te lo digo con todo el cariño y el respeto del mundo aunque por supuesto haz lo que creas más conveniente. Puedes practicar espiritismo y que no pase nada, por supuesto, pero la mayoría de las posesiones diabólicas se producen o bien a gente muy devota o bien a gente que practica espiritismo.
La película El Exorcista es conocida por todos. Refiere un hecho real perfectamente documentado. La película en realidad lleva a la pantalla una novela que cambia ciertas cosas. En la realidad era un niño, no una niña. Supongo que inventar una niña permitía el golpe de efecto de intentar penetrarse vaginalmente con un crucifijo. Y otro dato importante: los padres o el niño, no recuerdo bien, usaban la ouija. En la primera versión no aparecía este último dato importante en ningún lado; en la versión del director me parece que hay un plano rápido en el que se enfoca, pero si no lo sabes probablemente el espectador no se da cuenta.
Un saludo,
tTiger
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