Ver post
Viejo 01/09/2007, 23:27   #9
Jehanna
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Localización: Girona
Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 1.407
Predeterminado

CAPITULO IV - LA PRESA

Despierto en una cabaña y me siento aturdida. No se si me he desmayado o he tenido una alucinación. Recuerdo el pánico y el bosque, la carrera y los lobos, pero no se como he llegado aquí. Estoy desnuda. Miro mis manos atadas con una cuerda de cáñamo, una cuerda que pende de mi cuello. La cuerda esta colgada, sujeta fuera de mi alcance, así que estoy prisionera, ¿de quién?... eso me gustaría saber. Mi pecho está cruzado por algunos arañazos bastante hondos, pero las heridas no parecen infectadas, es como si alguien se hubiera cuidado de limpiarlas, por absurdo que parezca.

Un vago recuerdo inquietante cruza mi mente (gotas de sangre, gotas de sangre y una lengua rugosa) y lo aparto con premura. Estoy acurrucada en un jergón de paja y juncos, que huele a fresco y a mi lado tengo un cuenco con agua, pero no tengo otro modo de llegar a él que poniéndome a cuatro patas y lamer el agua. Tengo tanta sed que ni siquiera me planteo no hacerlo, bebo de ese modo de él, como una perrita. Nunca he ansiado tanto algo como esa agua.

Me incorporo de pronto porque me he sentido observada, ese sexto sentido que tenemos todos y que nos hace saber cuando nos miran. Espió a mí alrededor y no veo a nadie, tan solo la cabaña, sencilla, austera, pero curiosamente limpia. Pero yo he sentido unos ojos, paseándose por mi anatomía, fijos en mí.

Me acurruco de nuevo sobre el jergón, intentando buscar la postura más cómoda. Quiero dormir, necesito el sueño reparador que me libre de mi congoja.
Jehanna está fuera de línea   Citar y responder