Estimadas Jehanna y Zule, la humillación pública es una fantasía tan frecuente como antigua. Humillación que era celebrada de manera muy morbosa por los asistentes a estos tormentos públicos. En 1892 el vallense Francesc Galofré i Oller pintó su celebérrimo "Bòria avall" o "Después de la pena de azotes". Muestra de ese morbo suscitado por estos espectáculos fue que por la Sala Parés pasaron nada menos que 60.000 personas a contemplar este óleo de dimensiones enormes, si tenemos en cuenta que por aquella época Barcelona sólo tenía 350.000 habitantes podemos hacernos una idea de la expectación que levantó este cuadro. El óleo puede contemplarse hoy en día en el Museu Municipal de Valls (Alt Camp). Lamentablemente me ha sido imposible encontrar en internet una copia a color, y la que tengo en mi Espasa es demasiado pequeña. |