Pérfida Talis:
Te mando estas letras para poner en tu conocimiento que hace tiempo que le quité la aguja al ojo de la muñeca que bauticé con tu nombre, y que, en contra de lo que pueda parecer, adoro a las mujeres pérfidas y depredadoras como tú.
Lamento mucho que ya no escribas. No sabes cuánto añoro el repiqueteo de la metralleta de tus mil mensajes por minuto. No te voy a engañar: me lo pasaba bomba peleando contigo.
Pasa un buen día. Y desayúnate con las vísceras de alguien a mi salud, por favor. Ahora, eso sí: no hagas caso de tus amigos. Se feliz, pero sólo un poco. Vamos, casi nada. La gente feliz se vuelve aburrida. No tienes más que ver que en lugar de higadillos comen perdices...
Tifus y Corona.
Y, para ti, si tú me dejas, este beso.
|