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Antiguo 19/11/2007, 19:43   #1
Sea_Lord
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Apr 2006
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Predeterminado Mi primera vez - me folle a mi tia

Alta escalada esta de diversificar estampas en la sexualidad adolescente, de mas de 18 años.

Siempre recuerdo a un amigo de catorce decirme, Como está tu tía e inducido por esa fijación casi pueril inicié el análisis geográfico de mi propia tía, creo que es lo más normal del mundo aunque la Reina Victoria se lleve las manos a la cabeza que pensaba ya extinta.

Por lo tanto he de subir la edad del hombre a los dieciocho y la de mi tía Diana a los cuarenta recien cumplidos. Pocos hombres en su adolescencia no han soñado en poner a una dama de esas edades a cuatro patas y salir de paseo con ella a escondida de su marido o a la madre de algun amigo?.

O yo he sido demasiado rarito o las féminas al final van encontrar que no es la mujer sino el hombre !Ese personaje tan desconocido! o al final el pito y la sesera calenturienta de un adolescente tiene alas como los angelitos y viven en el limbo?.

Mi tía Diana jamás había hecho lo que hizo, yo me había inflado viendo a las primeras suecas de hacerlo, pero Diana! Diana! tu no por favor. Llegaste al agua y rebasaste las primeras olas.

No me di cuenta como ni cuando te quistaste el sujetador, ni la cara de placidez que pusiste al zambullirte. Ni la cara de Gilipollas que se me puso a mi, entonces me zambulle para no verla y en mala hora lo hice, sin haberlo la corriente me llevo entre sus piernas y golpearme la cara con su coño.

Aquello bajo el agua no era mi tía Diana, era la más excitante pelvis protegido por un tanga que jamás me había impactado tanto.
Era dos muslos impresionantes y de inmediato la tan sola idea de hacerme el que la me empujaba al zarpazo de las olas, me dió un morbo desconocido y descomunal.

Me hice el loco y salí a la arena, pero no podía dejar de pensar lo que estaba en el agua, la puñetera sirena de mi tía, cuando de un impulso me puse aletas y gafas, y me lleve otras para ella, una pelota de plástico y un calentón que trataba de disimular bajo el Meyba.

Ella venia a secarse cuando saltando como un delfín bajo al agua, y le dije - Te vas, ahora que venia yo con las gafas: ella se había vuelto a poner el sujetador, pero me dijo, - Vamos a ver quien llega primero a la barrera de rocas que esta allí lejos!.

Nadamos a la desesperada, quería yo ganarle, pero me di cuenta que nadando detrás veía el movimiento de sus muslos, la seguía disfrutando el espectáculo, presa de una excitación mental desbordante.

Ya podría haber sido la tía de un puto amigo! pero no, no Señor! era mi propia y adorada tía Diana la que me cantaba cumpleaños feliz.

Subimos a las rocas, Diana dijo, no te importa que me quiete el sujetador? alo que contesté: - Y a mi que me va a importa? : que no me iba a importar?

Dos tetas de un cien con dos aureolas rosas y un pezón por la brisa tieso no me iba a importar?, a mi no, pero a mi polla si le importaba y mucho, no sabía donde esconderla.

Y mas le importo cuando al zambullirnos se le fue la braga casi al muslo, Joder que tía mas buena tengo! (tenía).
Imaginaros, las risas, los empujones, la pelota, el zambulleo.
Cuanta inocencia! Que bien lo hemos pasado verdad? me dijo? Creo que me estaba o enamorando o encoñando de mi tía Diana.

Y siguió mi mente cuando me dejaron solo viendo la televisión, con un empalme impresionante imaginado el coño de mi tía, y una aventura en aquellas rocas donde nadie nos veía, y cuando la vi de cuatro patas diciéndome, métemela por favor, y yo le decía, -pero si soy tu tio y seguia, métemela por favor! rogando hasta que mi dedo gordo alcanzo el glade y un geiser de esperma subio por los aires mojando mis pantalones, que con la cremallera abierta me permitían tocarme.

Quede inmensamente dormido, cuando oí abrirse la puerta, y avergonzado como si alguien hubiese descubierto mi pensamiento, corrí al baño y me mire al espejo pensando, que buena estas Diana! lo que daría por ... no hallé palabras, sino los síntomas del deseo.

Aunque fuese mi tía y además la hermana de mi propia madre que tiene que ver el sexo con la familia y la ducación? deje de culpabilizarme en mas diátribas mentales,porque el placer subia por mi torso y queria mantener lo inolvidable el momento.

Seguiré narrando… cuando a mi y a mi tia Diana nos dejaron a solos de nuevo para ir a llevar el coche al taller porque se calentaba demasiado.

Sea_Lord

Última edición por Sea_Lord; 19/11/2007 a las 20:09
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