bdsm y jazz
Por alusiones: no soy en absoluto partidario de las posturas radicales. Todo lo contrario, como fotógrafo me gusta abrirme puertas: a la fantasía y a la creación de mundos paralelos e irreales. Como practicante de BDSM me ocurre lo mismo, no me atengo ni a posturas arcaicas ni a manuales. Creo que el BDSM es algo personal y cuanto más amplio sea el abanico de posibilidades mejor.
Aprovecharé el mismo discurso que te he puesto en mi blog, pues no había leído el comentario que has hecho aquí, por lo que la respuesta es la misma.
Sr McQ:
Podríamos divagar largo y tendido sobre el paralelismo que existe entre el BDSM y el jazz. Yo, en mi humilde opinión, creo que es sumamente fácil, si se busca, encontrar paralelismos entre todas las cosas, por contrarias que parezcan.
Sin más dejaré dos pinceladas del paralelismo entre jazz y BDSM:
1. Una de las principales premisas de toda la música del s. XX, incluido el jazz, es la transgresión, romper con las formas establecidas y buscar nuevos lenguajes de comunicación; a mi modo de ver, el BDSM, sociológicamente, también cumple con estas premisas que acabo de citar.
2. Jazz y BDSM comparten una serie de características: son minoritarios, son de difícil acceso y comprensión, la atmosfera que los rodea suele ser oscura a la vez que sofisticada, fotográficamente son imágenes en blanco y negro por tradición...
Dicho esto podría extenderme buscando muchos más paralelismo sin esforzarme demasiado. Llegados a este punto entiendo y acepto que exista una diversidad de opiniones, por lo cual no busco iniciar ningún tipo de debate a tenor de mi comentario; tan sólo reflejar dos posturas diferentes: la tuya y la mía.
TENTESION
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