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Antiguo 12/03/2008, 21:14   #20
arcilla{MJ57}
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Ubicación: Alicante
Fecha de Ingreso: Jun 2006
Mensajes: 1.936
Predeterminado Iniciando el segundo capítulo... en la mazmorra (3ª y última parte)

La habitación de al lado, simula una consulta ginecológica... y mi Amo me hace sentar el sillón al efecto.

La parte donde se colocan las piernas... también aquí... está una más alta que la otra... por un momento... estoy tentada de decirle a mi Amo que la regulemos para ponerme más cómoda... pero conozco de antemano la respuesta... “¿y quién quiere que estés cómoda?”... así que... evito hacer cualquier comentario... y me coloco lo mejor que puedo.

Mi Amo empieza a trastear... con todos los artilugios que hay allí... mientras me observa por el rabillo del ojo... divertido.

Las revisiones ginecológicas... siempre me han resultado incómodas... y los aparatos que se usan... más todavía.

Afortunadamente... la medicina no es uno de los intereses de mi Amo... y aparte de jugar un poco... con alguno de los instrumentos... hacerme sujetarlos mientras me fotografía... poco más le seduce de esa habitación... y enseguida bajamos de nuevo a la planta baja.

Yo con los nervios... no me había dado cuenta... de que en medio de la sala... hay un pupitre... que pega perfectamente... con mi uniforme.

Mi Amo se divierte haciéndome fotos allí... como una niña buena... delante de su libreta... tomando los apuntes del profe.

Pero también... una niña pícara y perversa... que lo provoca con la mirada... que abre las piernas por debajo del escritorio... mostrando sus bragas blanquitas... y que lleva los pechos al aire... y la corbata entre medias.

Poco me dura la tranquilidad... pues el tiempo corre... más rápido de lo que nos gustaría... y el cepo aún me espera.

La ranura para las manos... siempre me vienen grandes... y me permite sacarlas con facilidad... cosa que siempre divierte a mi Amo.

Pero esta vez... no va a permitir que las saque... y es por ello... que me coloca unas muñequeras... y ahora sí... me tiene inmóvil... y a la espera... de sus azotes.

Por ser una niña mala... mi Amo me hace contar... todos y cada uno... de los azotes que me da... con las distintas disciplinas.

Como ya sucedió en la Cruz... no soy capaz de identificar... todos los elementos que utiliza para azotarme.

Cuento del uno al diez... una y otra vez... y cada vez... es con un elemento distinto.

La espalda y el culo... mi pican horrores.

No protesto... no grito... no me quejo... tan sólo... de vez en cuando... me encojo de forma involuntaria... ante algún azote... moviendo el cepo... antes de recobrar mi posición.

Lo que no puedo evitar... es que las lágrimas... nuevamente... inunden mi rostro... impidiéndome respirar.

Aunque me resulta humillante... no tengo más remedio... que pedirle a mi Amo que me suelte... para poder sonarme la nariz... pero mi Amo se niega... y cogiendo un pañuelo de mi bolso... me hace sonarme.

Parece mentira como... ese pequeño gesto... que en el fondo... trata de “aliviarme”... me haga sentir tan humillada.

Los azotes continúan... intercalados con caricias... y el breve alivio que siento... cuando refresca mi espalda y mi culo... con un poco de coca-cola... que tiene a mano.

Cuando me quita del cepo... y mientras descanso... fumándome un cigarrillo... se dedica a hacerme fotos... en la escalera... delante del espejo... en definitiva... como siempre... donde se le antoja... y en la posición que se le antoja.

Una llamada perdida al móvil... nos indica que el tiempo de alquiler... está a punto de finalizar... pero mi Amo nunca tiene prisa... si considera que no ha terminado lo que tiene en mente... y es por eso... que me hace sacar... las pinzas con los pesos.

Con ellas puestas en los pezones... hace que me arrodille... delante del pupitre... donde hay colocado... un arnés con un falo negro... que debo lamer... introducir en mi boca... y saborear... como si de su polla se tratara... aunque... nada que ver... el sabor de una de mentira... y la de verdad, jijijijijijijijijiji.

Mi Amo disfruta con mis pezones... en cualquier momento... le encanta su tamaño... como responden ante su sola mirada... que estén siempre doloridos... que se estiren... y por eso no para de fotografiarlos... haciendo que me incline hacia delante... de forma que el peso... los estire más.

Lamentable... ya no nos queda más tiempo... y tenemos que vestirnos para dejar la mazmorra.

Por un momento... a mi Amo le tienta la idea... de que regrese vestida de colegiala... pero esta vez... he llevado una chaqueta corta... y a pesar de que hace ponérmela... para comprobar... que efectivamente... se me ve... TODO... desiste de la idea... de hacerme regresar con el uniforme puesto.

El viaje de regreso... es agotador... ha oscurecido... y siento los ojos irritados por las lágrimas derramadas.

Mi Amo... también está agotado... su semana laboral ha sido dura... y duerme un rato... a mi lado.

Mientras conduzco... recuerdo el inicio de la sesión... el primer latigazo... y mi respuesta.

Siento que hubiéramos podido aprovechar más la mazmorra... si yo hubiera podido controlarme antes... pero siempre lo he dicho... dentro de lo mal que soporto el dolor... si éste se produce de forma gradual... lo voy asimilando.

Pero un dolor tan intenso... para empezar... me anula... me acobarda.

El sentimiento de haber fallado... defraudado quizás a mi Amo... volvía a aparecer en mí.

Una vez en el Hotel... mi Amo me preguntó si quería salir a cenar fuera... pero como Él no tenía mucha hambre... aproveché para pedirle que hiciéramos que nos subieran algo a la habitación.

Así que... mientras nos lo subían... mi Amo me ayudó a prepararme el baño... poniendo en marcha el yacuzzy.

Abrazada a mis rodillas... rememoraba una y otra vez... el inicio de la sesión en la mazmorra... pero esta vez... intentando recordar... si en algún momento... había visto... algún gesto de disgusto... en mi Amo.

Y entonces... me di cuenta de dos detalles... que había percibido cuando se produjeron... pero que no había procesado en su momento.

Por un lado... una de esas miradas “especiales”... ese destello que a veces tiene... ante determinada situación... y que se había producido... cuando me enseñó el látigo... con el que me había dado el primer azote.

Nada en esa mirada... denotaba decepción... sino un placer íntimo... sádico... de deseo.

El otro momento fue... cuando al pasar por delante de Él... para coger las pinzas... me había preguntado... “¿estás bien, cari... mi perrita?”.

¿Cari?... se había cortado al decirlo... añadiendo rápidamente “mi perrita”.

Mi Amo... no es dado... a palabras dulces... cariñosas... y menos en directo.

Yo sé... que está cariñoso... cuando usa el apelativo... “mi pescadito”... y cuando lo usa... es en los sms... o en los post que me escribe.

Por mi parte... ser su pescadito... me basta y me sobra... no necesito más... ni lo busco... ni lo provoco en ese sentido... ni lo espero.

Así pues... recordar esos dos momentos... junto con el baño... hizo que me relajara.

Salí del agua... cuando nos trajeron la cena... y ambos cominos con apetito... recuperando fuerzas... antes de irnos a la cama.

Yo me quedé dormida... en menos de diez minutos... y aunque me desperté antes que mi Amo... me quedé tumbada a su lado... con los ojos cerrados... para no despertarle.

Eran casi las 12 cuando nos levantamos... nos duchamos... y nos fuimos a desayunar... antes de ir al encuentro de Artemisa ydama_serena... con las que habíamos quedado para tomar una cerveza y luego comer.

Como ya he puesto en el post correspondiente... fue una comida en la que predominaron las risas... y la buena conversación... y que se prolongaría... hasta casi la hora de la cena... con la compañía de Leo y miodeLeo.

Eran las nueve y media de la noche... cuando nos despedíamos de tan buena compañía... y nos fuimos a cenar... antes de regresar al Hotel.

En el camino... ¡mujer a fin de cuentas!... no pude evitar... preguntarle a mi Amo... cómo se había sentido... en la mazmorra.

Mi Amo se echó a reír... me dijo que no me lo iba a decir... pero que... si algo no le hubiera gustado... me lo hubiera dicho.

Para mí... eso era suficiente.

Esa noche... el que estaba más cansado era mi Amo... su semana había sido dura... con madrugones indecentes... y la que pronto iba a empezar... no iba a ser mucho mejor... así que... esta vez... el que se quedó durmiendo... nada más tocar la cama... fue Él.

La mañana llegó... y con ella... el momento de la despedida.

Como siempre... lo hacemos con una sonrisa... pues no es un adiós... ni siquiera un hasta luego.

Cada despedida... es la promesa... de un nuevo encuentro.

Apenas han transcurrido 20 minutos... desde que el tren de mi Amo saliera... cuando recibo un mail que dice... “Hola mi perra
sale el tren que me separa de ti y estoy deseando subirme al que me acerque”... ¿se puede pedir algo más... en una despedida????????

Con mis respetos,

arcilla
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