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Antiguo 06/02/2008, 03:21   #1
 
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Predeterminado Textos Para El Despertar

A saber por qué extraños vericuetos de mi mente tengo yo que plantar este tipo de historias en un foro mayoritariamente BDSM. Bueno, pues ya lo averiguaré. Y aun que sea dar gritos en la soledad del desierto, siempre hay algún caminante loco perdido que escucha. A mi me hace vibrar y me despierta ecos dormidos. Sí, quizá igual que la esencia del BDSM. Sí, quizá tengan eso en común.

LA ÚLTIMA DANZA DEL GUERRERO
Autor: Carlos Castaneda

"-Qué quiere usted decir con mi última danza, don Juan?

-Ésta es tu última parada -dijo-. Morirás aquí, estés donde estés. Cada guerrero tiene un sitio para morir. Un sitio de su predilección, donde eventos poderosos dejaron su huella; un sitio donde ha presenciado maravillas, donde se le han revelado secretos; un sitio donde ha juntado su poder personal.

"Un guerrero tiene la obligación de regresar a ese sitio de su predilección cada vez que absorbe poder, para guardarlo allí. Va allí caminando o bien soñando.

"Y por fin, un día que su tiempo en la tierra ha terminado y siente el toque de la muerte en el hombro izquierdo, su espíritu, que siempre está listo, vuela al sitio de su predilección y allí el guerrero baila ante su muerte.

"Cada guerrero tiene una forma específica, una determinada postura de poder, que desarrolla a lo largo de su vida. Es una especie de danza. Un movimiento que él hace bajo la influencia de su poder personal."

"Si el guerrero moribundo tiene poder limitado, su danza es corta; si su poder es grandioso, su danza es magnífica. Pero ya sea su poder pequeño o magnifico, la muerte debe pararse a presenciar su última parada sobre la tierra. La muerte no puede llevarse al guerrero que cuenta por última vez la labor de su vida, hasta que haya acabado su danza."

Las palabras de don Juan me dieron un escalofrío. El silencio, el crepúsculo, el espléndido paisaje: todo parecía haber sido colocado allí como tramoya para la imagen de la última danza de poder de un guerrero.

-¿Puede usted enseñarme esa danza aunque no sea yo guerrero? -pregunté.

-Todo hombre que caza poder tiene que aprender esa danza -repuso-. Pero no te la puedo enseñar ahora. Tal vez tengas pronto un adversario que valga la pena y entonces te enseñaré el primer movimiento de poder. Tú mismo debes añadir los otros conforme sigas viviendo. Cada movimiento debe adquirirse durante una lucha de poder. Así que, hablando con propiedad, la postura, la forma de un guerrero, es la historia de su vida, una danza que crece conforme él crece en poder personal.

-¿De veras se para la muerte a ver bailar al guerrero?

-Un guerrero no es más que un hombre. Un hombre humilde. No puede cambiar los designios de su muerte. Pero su espíritu impecable, que ha juntado poder tras penalidades enormes, puede ciertamente detener a su muerte un momento, un momento lo bastante largo para permitirle regocijarse por última vez en el recuerdo de su poder. Podemos decir que ése es un gesto que la muerte tiene con quienes poseen un espíritu impecable.

Experimenté una angustia avasalladora y hablé sólo por aliviarla. Le pregunté si había conocido guerreros que murieron, y en qué forma su última danza había afectado su morir.

-Ya párale -dijo con sequedad-. Morir es algo monumental. Es algo mucho más que estirar la pata y ponerte tieso.

-¿Bailaré yo también ante mi muerte, don Juan?

-Sin duda. Estás cazando poder personal aunque todavía no vivas como guerrero. Hoy el sol te dio una señal. Lo mejor que produzcas en el trabajo de tu vida se hará al final del día. Por lo visto no te gusta el joven resplandor de la luz temprana. Viajar en la mañana no te llama la atención. Pero tu gusto es el sol poniente, amarillo viejo, y maduro. No te gusta el calor, te gusta el resplandor.

"Y así bailarás ante tu muerte, aquí, en la cima de este cerro, al acabar el día. Y en tu última danza dirás de tu lucha, de las batallas que has ganado y de las que has perdido; dirás de tus alegrías y desconciertos al encontrarte con el poder personal. Tu danza hablará de los secretos y las maravillas que has atesorado. Y tu muerte se sentará aquí a observarte.

"El sol poniente brillará sobre ti sin quemar, como lo hizo hoy. El viento será suave y dulce y tu cerro temblará. Al llegar al final de tu danza mirarás el sol, porque nunca volverás a verlo ni despierto ni soñando, y entonces tu muerte apuntará hacia el sur. Hacia la inmensidad."
DRAKUL está desconectado   Responder Citando
Antiguo 07/02/2008, 17:05   #2
 
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Predeterminado Primera Parte

Transcribo...


"1. EL DESPERTAR DEL SUEÑO

Mientras permanecemos encerrados dentro de la experiencia aparente de ser individuos separados viviendo una existencia con la que tenemos que negociar, vivimos en un estado de sueño.

En ese estado de sueño, todo lo que hacemos es gobernado por la ley de los opuestos, en la que cada acto supuestamente positivo es equilibrado exacta e igualmente por su opuesto.

Por consiguiente todos nuestros intentos individuales de hacer que nuestras vidas funcionen, de alcanzar la perfección o de obtener la liberación personal, son neutralizados.

A través de una profunda reflexión y comprensión, descubrimos que mientras continuemos en este sueño estamos, en realidad, viviendo en un círculo. Estamos en una rueda en la que todo se repite continuamente una y otra vez en diferentes imágenes. Es la consciencia que se deleita en una creación que es a la vez constreñida y liberada. Y, a pesar de lo que creamos sobre nuestra individualidad y libre albedrío, llegamos a ver que nosotros somos sólo caracteres soñados que reaccionan y responden desde una disposición de sistemas de creencia históricos y condicionados.

Toda la religión, el arte y la ciencia clásicos en un mundo que nosotros vemos como progresivo, entran dentro de los parámetros de este estado perfectamente equilibrado y exactamente neutral, que sólo sirve para reflejar otra posibilidad. En los términos de la liberación real, no está aconteciendo nada. Lo que nosotros hemos creado aparentemente es destruido aparentemente. Y lo que nosotros hemos destruido aparentemente es recreado aparentemente.

Al movernos desde nuestra naturaleza original y atemporal a la consciencia identificada, hemos creado está circunstancia para redescubrir que el sueño que estamos viviendo no tiene absolutamente ningún otro propósito que nuestro despertar de él. Ese despertar emerge fuera del sueño, fuera del tiempo, y ésta completamente más allá del alcance de todo esfuerzo individual, de toda vía, proceso o creencia.



2. EL CONTEXTO



Cuando era muy joven, tenía la sensación de estar en un mundo mágico, fuera del tiempo. No había ninguna necesidad de devenir algo ni de hacer nada —sólo una unidad no reconocida que me envolvía simplemente en la maravilla de «lo que es». Siento que es lo mismo para la mayoría de los niños.

Un día, todo aquello cambió y entré en el mundo de la separación y la necesidad. Encontré que tenía una madre y un padre separados, un nombre, y una aparente elección de hacer esto o aquello. Me moví dentro del mundo del tiempo y el espacio, de los límites y la exploración, del esfuerzo, de la manipulación, y de la persecución del placer y el escape del dolor.

Llegué a poseer estas experiencias y creía que ellas eran mi manera de ser natural.

También se me enseñó y yo llegué a creer que si trabajaba duramente, me comportaba bien y tenía suerte en mi trabajo elegido o impuesto, me casaba y tenía hijos y cuidaba de mi salud, tenía buenas posibilidades de ser feliz. Hice todo eso con mucho éxito y a veces disfrutaba, pero también reconocía que parecía que faltaba algo intangible y fundamental. Un secreto de algún tipo.

Por consiguiente, decidí buscar lo que faltaba a través de la religión.

Nuevamente, se me dijo que si trabajaba duramente y me aplicaba a diferentes disciplinas, rituales y purificaciones, finalmente llegaría a merecer el «cumplimiento espiritual». Me comprometí completamente en todo aquello que parecía apropiado, pero, sin embargo, no puede descubrir la razón de mi sensación de anhelo.

Un día, casi como por accidente, redescubrí el secreto que había conocido cuando era niño; o quizás él me redescubrió a mí.

Explicar lo que aconteció es completamente imposible. La descripción que más se acerca es la de estar inmerso en un amor y una comprehensión total que está absolutamente más allá de toda imaginación.

La revelación que acompañó a este redescubrimiento fue tan simple y sin embargo tan revolucionaria que barrió de un golpe todo lo que se me había enseñado o yo había llegado a creer.

Parte de esa comprehensión fue que la iluminación está absolutamente más allá de mi esfuerzo por cambiar la manera en que vivo, o aún de cambiar la vida en absoluto. Tiene que ver con un cambio total en la comprehensión de «quien» es quien vive.

Pues yo ya soy eso que busco. Todo lo que busco o pienso que quiero, por larga que pueda ser la lista, todos mis deseos sólo son un reflejo de mi anhelo de volver a casa. Y la casa es la unidad; la casa es mi naturaleza original. Está justamente aquí, simplemente en «lo que es». No hay ninguna otra parte donde tenga que ir, y no hay nada más que tenga que devenir.

Desde entonces, he abrazado y vivido esa revelación —y evitado rechazarla.

Por supuesto, es imposible comunicar en palabras lo inexpresable, y así esta declaración es mi intento de expresar mi comprensión de esa revelación. Intento explicar la manera en que mis creencias sobre la iluminación, el tiempo, el propósito, y mi esfuerzo por lograr el cumplimiento espiritual, pueden interrumpir directamente esa unidad que está disponible continua y directamente; cómo la ilusión de la separación, el miedo, la culpa y la abstracción, pueden distraerme de la liberación que incluye y transforma estas influencias.

Expreso también lo mejor que puedo cuan sin esfuerzo y natural es dejar ir y estar abierto a esa liberación.

Ver esta obra como una exhortación a llevar una vida meditativa o a «ser aquí y ahora» sería errar el blanco enteramente.

Esta declaración habla sobre un salto singular y revolucionario en la percepción sobre lo que nosotros somos realmente. No requiere ningún embellecimiento ni ninguna explicación larga y, una vez realizado, no deja nada más que decir.

Por motivos de claridad, los términos iluminación, liberación, cumplimiento, libertad, unidad, y demás, se toman todos aquí como lo mismo que la realización absoluta de lo que uno es realmente.


3. EL NO LOGRO


Para mí, la primera comprehensión de la iluminación, o de la naturaleza de quien soy yo realmente, no es algo que puede ser expresado. Lo que aconteció ni siquiera puede llamarse una experiencia, porque el experimentador separado necesita estar ausente para que ello emerja.

Sin embargo, lo que acompañó a ese acontecimiento fue una comprehensión de una magnitud tan simple y de un contenido tan revolucionario que me dejó sobrecogido y completamente solo.

Una de las cosas que llegué a ver es que la iluminación sólo deviene disponible cuando se ha aceptado que no puede ser lograda.

Las doctrinas, los procesos, y las vías progresivas que buscan la iluminación, sólo exacerban el problema de aquellos a quienes se dirigen reforzando la idea de que el sí mismo puede encontrar algo que supone que ha perdido. Es ese esfuerzo mismo, ese cerco a la autoidentidad, el que recrea continuamente la ilusión de la separación de la unidad. Éste es el velo que creemos que existe. Es el sueño de la individualidad.

Es como aquellos que imaginan que están en un profundo agujero en la tierra, y que, para escapar, cavan cada vez más profundamente, arrojando la tierra detrás de ellos y cubriendo la luz que ya está allí".
DRAKUL está desconectado   Responder Citando
Antiguo 07/02/2008, 19:02   #3
McQ
 
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Predeterminado

Al empezar a leer ese relato corto, de la muerte, el guerrero, la danza... me viene a la mente 2 imagenes, la costa de Suecia, un cruzado, Antonius Blovk y su fiel escudero. que regresa a su casa, la muerte que le espera y un tablero de ajedrez...

Y la otra es La muerte y la Doncella de Schubert, como música de fondo en esta onirica imagen creada de tu relato...
McQ está desconectado   Responder Citando
Antiguo 08/02/2008, 20:40   #4
 
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Mensajes: 35
Predeterminado

Saludos Drakul.

Gratisima sorpresa encontrar en este foro las palabras de Carlos Castaneda y su maestro Don Juan Matus.

Un saludo a tod@s

Campánula
campanula está desconectado   Responder Citando
Antiguo 09/02/2008, 02:15   #5
 
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Predeterminado

EL DESPERTAR DE UN SUEÑO

SEGUNDA PARTE

El único efecto probable del esfuerzo extremo para devenir «eso que yo soy ya», es que finalmente me vendré abajo, agotado, y abandonaré. En ese abandono puede surgir otra posibilidad. Pero la tentación de eludir la libertad por la santificación del esfuerzo es muy atractiva. El esfuerzo en el tiempo no invita a la liberación.

La vida no es un trabajo. No hay absolutamente nada que alcanzar excepto la comprehensión de que no hay absolutamente nada que alcanzar.

Ninguna suma de esfuerzo persuadirá nunca a la unidad de que aparezca. Todo lo que se necesita es un salto en la percepción, una visión diferente, ya inherente pero no reconocida.



4. NADIE DEVIENE ILUMINADO



Yo solía creer que las gentes devenían efectivamente iluminadas, y que el evento era similar al de alguien que gana el premio gordo de una lotería nacional. Una vez ganado el premio, al beneficiario le estaban garantizadas en adelante la felicidad permanente, la infalibilidad y la bondad incorruptible.

En mi ignorancia, pensaba que estas gentes habían obtenido y que poseían algo que les hacía especiales y totalmente diferentes de mí. Esta idea ilusoria reforzaba en mí la creencia de que la iluminación era virtualmente inobtenible excepto para unos pocos extraordinarios y elegidos. Estos errores brotaban de alguna imagen que yo tenía de cómo debía parecer un estado de perfección. Yo no era capaz de ver que la iluminación no tiene nada que ver con la idea de la perfección. Estas creencias se acentuaban fuertemente cuando comparaba mis inadecuaciones imaginadas con la imagen que tenía de cualquier «héroe espiritual» que acontecía que me atraía en ese momento.

Siento que la mayoría de la gente ve la iluminación de una manera similar.

Ciertamente ha habido muchos, y todavía los hay, que buscan fomentar tales creencias y que, de hecho, han pretendido haber devenido iluminados. Ahora veo que ésta es una declaración tan obtusa como la de quienes proclaman al mundo que pueden respirar.

Esencialmente la realización de la iluminación trae consigo la comprehensión repentina de que no hay nadie ni nada que se ilumine. La iluminación simplemente es. No puede ser poseída, de la misma manera que no puede ser lograda o ganada como un trofeo. Todos y todo es unidad, y todo lo que hacemos al intentar encontrarla obstaculiza su vía.

Aquellos que hacen proclamas de iluminación o que adoptan ciertas apariencias, simplemente no se han dado cuenta de su naturaleza paradójica y suponen la propiedad de un estado que imaginan que han logrado. Probablemente habrán tenido una profunda experiencia personal de algún tipo, pero esto no tiene absolutamente ninguna relación con la iluminación. Por consiguiente, todavía permanecen encerrados en sus propios conceptos individuales basados en sus propios sistemas de creencia particulares.

Estas gentes necesitan a menudo adoptar el papel de «maestros espirituales» o de «maestros iluminados» y atraen inevitablemente a aquellos que necesitan ser estudiantes o discípulos. Su enseñanza, enraizada todavía en el dualismo, promueve inevitablemente un cisma entre el «maestro» y aquellos que eligen seguir la enseñanza. Cuando los seguidores aumentan, el papel exclusivo del maestro necesita ser acentuado.

Uno de los sistemas habituales, cuando se ha adoptado tal papel, es la representación de cualquier admisión o signo de «debilidad humana». Esta situación crea habitualmente distancia entre el «maestro» y sus seguidores.

Como la especialización del «maestro» deviene cada vez más efectiva, y las demandas de los seguidores devienen cada vez más grandes, así, invariablemente, las enseñanzas devienen cada vez más obscuras y enrevesadas. A medida que la obscuridad de la enseñanza aumenta, el cisma se hace más ancho, y muchos de los seguidores devienen a menudo más confusos y sumisos. El efecto habitual entre los afectados puede ser una adulación incuestionable, desilusión, o un despertar y seguir en movimiento.

Sin embargo, estos tipos de influencia han establecido y mantenido una ilusoria sensación de duda e inadecuación en el inconsciente colectivo respecto a la capacidad de la gente para abrirse y realizar algo que es tan natural, simple y disponible como respirar.

Aquellos que han comprendido y abrazado plenamente la iluminación no tienen absolutamente nada que vender. Cuando comparten su comprensión, no necesitan embellecerse a sí mismos o lo que comparten. Tampoco tienen ningún interés en ser madres, padres o maestros.

La exclusividad engendra exclusivismo, pero la libertad se comparte a través de la amistad.




5. EL TIEMPO


En mi situación de separación llegué a aceptar, sin cuestión, la existencia y efecto del tiempo. Junto con mi creencia en el tiempo, yo estaba casado inevitablemente con el concepto y experiencia de un comienzo, un medio, y un fin —un viaje hacia la realización de una meta o conclusión.

Este concepto de un viaje puede ser aplicado a cualquier nivel, ya se trate de hacerlo bien en la escuela, de crear un próspero negocio, o de realizar la iluminación. Todo era una senda de devenir —el logro de un resultado en el tiempo.

Este mensaje fue grabado poderosísimamente en mí psique por lo que me parecía que era el proceso del nacimiento y la muerte. Un mensaje tan poderoso reflejaba y reforzaba la aparente irrefutabilidad de la existencia, el paso y el efecto del tiempo. Como experimentaba lo que parecía ser el efecto del tiempo, llegué a creer en él. Como creía en la existencia del tiempo, llegué a creer también en la limitación de mi propia existencia. Como llegue a aceptar esa limitación, llegué a creer también que necesitaba hacer uso de ese periodo dado. Yo no tenía que hacer algo, lograr algo, devenir algo valioso durante el tiempo que imaginaba que quedaba. Por consiguiente, nació el concepto de «propósito», y junto con él mi expectativa e implicación en lo que ese propósito podía traer.




6. EXPECTATIVA Y PROPÓSITO


Devine encerrado en la limitación del tiempo y la separación por la expectativa que tenía sobre el propósito. Yo había estado persiguiendo una variedad de metas y propósitos en mi vida, incluyendo las espirituales. Dentro de la ética religiosa tradicional, encontré un caleidoscopio de doctrinas y conceptos orientales y occidentales, que yo creía que representaban una rica tradición de sabiduría autorizada.

Como consecuencia de lo que veía como mi carencia espiritual, decidí que tenía que hacer algo —pertenecer a algo, devenir algo que mereciera la pena. Tenía que encontrar un modelo de realidad que satisficiera mi necesidad de sentir que estaba haciendo algún tipo de progreso hacia algún tipo de meta.

Decidí intentar devenir cristiano.

Considerando la información que tenía en aquella época, parecía que este enfoque era apropiado. Yo tenía mi trasfondo occidental, mi conocimiento de la historia y de la tradición bíblica, y las verdades, procesos y rituales aparentemente intachables que se me habían enseñado —el pecado original, la oración, la confesión, el perdón, la comunión y la purificación, y la palabra escrita y hablada.

Sentía que estaba haciendo lo mejor con lo que, en aquella época, comprendía y santificaba, y con lo que anticipaba y esperaba que daría significado a mi vida espiritual. Si lo intentaba con mayor esfuerzo, mañana sería mejor que hoy, y otro lugar sería mejor que este lugar.

Llegué a creer en el mensaje de la inadecuación, que lleva, a través del arrepentimiento, a una gracia dada, por medio de la cual, eventualmente, sería considerado ser «merecedor» y, finalmente, evolucionaría desde un nivel de existencia más bajo a otro más elevado.

Ahora tenía los medios que pensaba que necesitaba para realizar el propósito que creía que me colmaría.

Podía solicitar con la oración y negociar con las obras, mientras «Dios Padre» se sentaba firme en el cielo y llevaba las cuentas.

Parecía que había muchas oportunidades, mucho conocimiento y mucho tiempo en los que dar significado a mi vida, para devenir algo mejor —algo valioso. Y mi propósito iba a la par que mi esperanza. Pues era la esperanza de cosas mejores por venir la que me inspiraba a contender y a esforzarme, a resistir y a persistir a fin de fortalecer mi sentido de dirección. Ahora podía hacer progresos espirituales por mí mismo y ayudar a otros a hacer lo mismo".
DRAKUL está desconectado   Responder Citando
Antiguo 09/02/2008, 05:13   #6
 
Rol: Dominante
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Mensajes: 506
Predeterminado

Sí, amigo McQ, como el caballero Block estamos los que casi hemos perdido la fe: "Yo quiero entender, no creer... Quiero ver al Diablo y preguntarle sobre Dios".

Y, campánula... gratísima sorpresa al comprobar que algunos vibramos en las mismas frecuencias. Saludos afectuosos para ti. Namasté.
DRAKUL está desconectado   Responder Citando
Antiguo 10/02/2008, 17:17   #7
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Fecha de Ingreso: Jan 2007
Mensajes: 35
Predeterminado

Hace años, tuve la buena fortuna de relacionarme con personas que tuvieron el privilegio de trabajar y tener un contacto directo con Carlos Castaneda. No se si aprendí poco o mucho, pero fue un periodo de mi existencia “mágico”. La “magia” lo inundaba todo.
Es curioso como de un modo u otro coinciden en el tiempo acontecimientos que nos guían hacia un lugar que ni nosotros mismos sabemos cual es.

Un afectuoso saludo. Ahó Metacouyaisi

Campánula
campanula está desconectado   Responder Citando
Antiguo 12/02/2008, 02:48   #8
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Ubicación: Madrid
Fecha de Ingreso: Oct 2005
Mensajes: 506
Predeterminado

Yo también tuve la suerte de relacionarme con al menos una persona que había sido discípula directa de Castaneda. Ya es mérito que tantos años después, aún se sepa tan poco seguro del personaje, que ni siquiera sobre su identidad se poseen garantías. Ni tampoco sobre su obra, la cual todavía se discute si son novelas de pura ficción, tratados de antropología, manuales de psicología o recetarios de magia. Todo lo cual nos demuestra, como mínimo, que llevó muy bien a cabo aquel "borrar la historia personal" para evitar que nadie lo definiera y lo limitara con etiquetas.

En tu honor, permite que ahora transcriba otro de mis textos preferidos de Castaneda. No sé por qué lo llaman esoterismo, cuando al menos en un cierto nivel, no es sino psicología avanzada.


TOMADO DEL LIBRO “El fuego interno”
Auror: Carlos Castaneda.

Los pinches tiranos

Don Juan no me volvió a hablar de la maestría de estar consciente de ser hasta meses después. Estábamos entonces en la casa donde vivía todo el grupo de videntes.

"Vamos a caminar un rato - me dijo don Juan secamente, poniendo una mano sobre mi hombro. 0 mejor todavía, vamos donde hay mucha gente, a la plaza del pueblo y nos sentamos a platicar."

Me sorprendió muchísimo que me hablara; ya llevaba yo varios días en la casa y ni siquiera contestaba mis saludos. Al momento en que don Juan y yo salíamos de la casa, la Gorda nos interceptó y nos exigió que la lleváramos con nosotros. Parecía estar determinada a seguirnos. Con voz muy firme don Juan le dijo que tenía que discutir algo conmigo en privado.

-Van a hablar de mí - dijo la Gorda; su tono y sus gestos traicionaban tanto su desconfianza como su enojo.

-Pues, sí - repuso don Juan secamente. Pasó frente a ella sin volverse a mirarla.

Lo seguí, y caminamos en silencio hasta la plaza del pueblo. Cuando nos sentamos le pregunté que qué demonios podríamos discutir acerca de la Gorda. Todavía me molestaba la amenazante manera como me había mirado cuando salíamos de la casa.

-No tenemos nada qué discutir acerca de la Gorda o de ninguna otra persona -repuso. Le dije eso sólo para aguijonear su enorme importancia personal. Y dio resultado. Está furiosa con nosotros. Yo la conozco bien, estuvo hablando consigo misma y ya se dijo lo suficiente para darse confianza y para sentirse indignada porque no la trajimos y por haber quedado como tonta. No me sorprendería si se nos viene encima en esta banca.

-Si no vamos a hablar de la Gorda, ¿de qué vamos a hablar? - le pregunté.

- Vamos a continuar la discusión que comenzamos en Oaxaca -contestó - Entender esta explicación va a requerir tu esfuerzo máximo. Tienes que estar dispuesto a cambiar una y otra vez de niveles de conciencia, y mientras estemos envueltos en nuestra plática exigiré de ti total concentración y paciencia.

Quejándome a medias, le dije que me había hecho sentirme muy mal al negarse a hablarme desde mi llegada a su casa. Me miró y arqueó las cejas. Una sonrisa apareció fugazmente en sus labios y se desvaneció. Me di cuenta de que me daba a entender que yo estaba tan confuso como la Gorda.

-Te estuve aguijoneando tu importancia personal - dijo frunciendo el ceño. La importancia personal es nuestro mayor enemigo. Piénsalo, aquello que nos debilita es sentirnos ofendidos por los hechos y malhechos de nuestros semejantes. Nuestra importancia personal requiere que pasemos la mayor parte de nuestras vidas ofendidos por alguien.

"Los nuevos videntes recomendaban que se debían llevar a cabo todos los esfuerzos Posibles Para erradicarla de la vida de los guerreros. Yo he seguido esa recomendación al pie de la letra y he tratado de demostrarte por todos los medios posibles que sin importancia personal somos invulnerables."

Mientras lo escuchaba, de pronto, sus ojos se volvieron muy brillantes. La idea que se me ocurrió, de inmediato, fue que parecía estar a punto de reírse y que no había motivo para hacerlo, cuando me sobresaltó una repentina y dolorosa bofetada en el lado derecho de la cara.

Me levanté de un salto. La Gorda estaba parada a mis espaldas, con la mano aún alzada. Su. cara estaba roja de ira.

-Ahora si puedes decir lo que quieras de mí, y con más razón -gritó. ¡Pero si tienes algo qué decir, dímelo en mi cara, hijo de la chingada!

Su arranque pareció haberla agotado; se sentó en el suelo y comenzó a llorar.

Don Juan estaba inmovilizado por un júbilo inexpresable. Yo estaba tieso de pura furia. La Gorda me fulminó con la mirada y luego se volvió hacia don Juan y le dijo sumisamente que no teníamos ningún derecho a criticarla.

Don Juan se rió con tanta tuerza que se dobló casi hasta el suelo. Ni siquiera podía hablar. Dos o tres veces trató de decirme algo, pero finalmente se incorporó y se alejó, con el cuerpo aún sacudido por espasmos de risa.

Yo estaba a punto de correr tras él, todavía furioso contra la Gorda, quien en ese momento me parecía despreciable, cuando me ocurrió algo extraordinario. Supe, instantáneamente, qué era lo que había hecho reír tanto a don Juan. La Gorda y yo éramos horrendamente parecidos. Nuestra importancia personal era gigantesca. Mi sorpresa y mi furia al ser abofeteado eran exactamente iguales a la ira y la desconfianza de la Gorda. Don Juan tenia razón. La carga de la importancia personal es en verdad un terrible estorbo.

Corrí tras él, exaltado, lágrimas me brotaban de los ojos. Lo alcancé y le dije lo que había comprendido. En sus ojos había un brillo de malicia y deleite.

-¿Qué puedo hacer por la Gorda? - pregunté.

- Nada -contestó. Los actos de darse cuenta son siempre personales"
DRAKUL está desconectado   Responder Citando
Antiguo 17/02/2008, 02:31   #9
 
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Talking

"Un oso con que la vida
Ganaba un Piamontes
La no muy bien aprendida
Danza ensayaba en dos pies

Queriendo hacer de persona
Dijo a una mona: "¿qué tal?"
Era perita la mona
Y respondióle: "muy mal"

"Yo creo, respondió el oso,
Que me haces poco favor
¿Pues qué mi aire no es garboso?
¿No hago el paso con primor?"

Estaba el cerdo presente
Y dijo: "Bravo! Bien va!
Bailarín mas excelente
No se ha visto ni verá"

Echó el oso al oír esto
Sus cuentas allá entre sí
Y con ademan modesto
Hubo de exclamar así:

"Cuando me desaprobaba
La mona llegué a dudar
Mas ya que el cerdo me alaba
Muy mal debo de bailar"

Guarde para su regalo
Esta sentencia un autor
Si el sabio no aprueba malo
Si el necio aplaude peor"

Tomás de Iriarte.
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Antiguo 18/02/2008, 01:59   #10
 
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Predeterminado

Yo Quiero Ser Bombero
Facundo Cabral/Alberto Cortez

El padre asegura, será un ingeniero
la madre pretende que sea doctor.
Las tías quisieran que fuera banquero
un hombre de mundo, un gran seductor.
La abuela sugiere que aprenda un oficio
para que la vida se pueda ganar
en tanto el abuelo augura que el niño
se pondrá las botas, será militar.
Desde su galaxia el niño ya sabe
que cuando sea grande tendrá que ceder.
Pero, mientras tanto, él tiene la llave
del eterno sueño de ser o no ser.
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero
Bombero, bombero, porque es mi voluntad.
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero
que nadie se meta con mi identidad.
El niño es un joven que acepta el legado.
Ya le abre sus puertas la universidad.
Al cabo de un tiempo es un gran abogado
y al cabo de un otro, también es papá.
El hijo conjuga futuro y pasado
en las opiniones de lo que será.
Los padres y abuelos ya lo han programado
y rueda la rueda y siempre es igual.
Desde su galaxia el niño ya sabe
que cuando sea grande tendrá que aprender
a ser como todos y a tirar la llave
del eterno sueño de ser o no ser..
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero
Bombero, bombero, porque es mi voluntad.
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero
que nadie se meta con mi identidad.
Al fin de los tiempos, el niño es un viejo
sentado a la sombra de su realidad
y desde la infancia, como en un espejo,
desfilan las cosas que ya no serán.
La casa paterna, juguetes y amigos
y aquel despilfarro de la libertad
se van poco a poco quedando dormidos
en los largos brazos de la soledad.
El viejo se apaga y vuelve a su mente
el niño soñando, con ser o no ser.
Cerrando los ojos se va lentamente,
cantando bajito por última vez:
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero
Bombero, bombero, porque es mi voluntad.
Bombero, bombero, yo quiero ser bombero
que nadie se meta con mi identidad.
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