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| Charlas Todo menos sexo. Este es el lugar para conversar sobre todo aquello ajeno al sexo. Lugar de reunión para confraternizar. |
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| | #11 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Localización: En los tejados y los bordes de las tapias Fecha de Ingreso: Dec 2006
Mensajes: 403
| Bastantes mas que el 10% http://www.projusticia.es/denuncias%...7,5 ,2004.jpg jueces Barcelona reconocen existen estudios pormenorizados denuncias falsas malos tratos laverdad.es - Murcia - REGIÓN - Sólo el 16% de las denuncias por delitos sexuales son ciertas http://www.observatorioviolencia.org..._a%F1o2007.pdf ABC.es: sociedad - sociedad - El Gobierno planea introducir «medidas oportunas» contra la violencia de género Editado por gata en 17/05/2008 a las 00:04. |
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| | #12 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2005
Mensajes: 475
| Hola, Lilitha. Si lo deseas, pásate por el hilo abierto por McQ titulado "Violencia de Género", y allí podrás enterarte de las opiniones que tenemos todos acerca de los maltratadores de mujeres. Los odiamos sin paliativos. Creo que muchos de nosotros, quizá precisamente por esa cercanía equívoca del BDSM con los malos tratos, odiamos a los maltratadores quizá más que el promedio de la población. Pero si odiamos estamos incapacitados para impartir justicia. Sería volver a los tiempos de los linchamientos. Y tú no hablas de justicia, sino de rabia y odio ante esa violencia. Comprendida y justificada. Pero lo grave es aislar la violencia que se ejerce contra la mujer del resto de los actos violentos que se cometen contra los niños, contra los ancianos, contra los inmigrantes ilegales, o cualquier otro colectivo incapaz de defenderse ante los más fuertes. Lamento a quien todos estos colectivos no le importen, pero importan. Y a eso se le llama justicia. Y el primer requerimiento de la justicia en todo el mundo es la igualdad de todos los seres humanos frente a la ley, tal como recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos. "Artículo 2 1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. (..) Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación". Y hay discriminación. Y yo que soy hombre, que siempre defendí a las mujeres, ahora además defiendo a los míos, a los demás hombres. Y no, no hablo sólo de las falsas denuncias, que las hay sea cual sea la estadística. No, hablo de esa otra discriminación que ya en cierto momento cité. "En la última década el caso de los malos tratos a hombres se ha disparado. Según un artículo publicado por Luis Losana en la revista Época del mes pasado, los varones representan el 22% de las muertes en el seno de la pareja y el 44% del total de violencia doméstica, según el anuario estadístico de la Policía de 2005 (...) Para María José Varela, abogada feminista y miembro de la Asociación de Mujeres Juristas Themis los hombres asesinados por sus parejas no se pueden considerar malos tratos: "No hay que contabilizar a la mujer que mata a su pareja fruto de una patología severa como personalidad esquizofrénica (...) Y, en la misma entrevista, afirma brutalmente un poco después: "Hay hombres maltratados en la misma proporción que los negros maltratan a los blancos. Las excepciones no son el problema y por tanto yo no las contemplo". Anda jódela. Y se queda tan pancha la cabrona. Pues lo lamento, pero lo digo abiertamente. Adoro a las mujeres, en especial a algunas. Pero también como grupo. Mi frase favorita la empleaba el viejo Jacques Bergier en aquella obra pionera que se llamó El Retorno de los Brujos, y que decía así: "Se equivocó el primer pintor que pintó a los ángeles con alas. Al cielo hay que subir con las manos". Con esto quiero decir que admiro a todas aquellas personas que se han izado a pulso en la vida gracias a su magnífico esfuerzo. Y las mujeres son actualmente el grupo mejor preparado y más meritorio de todos los "esforzados" de nuestra época. No debería haberlo dicho para no emplear la cochina pelota de tantos machos que siempre empiezan sus retahilas previniendo "oh, perdón anticipado por lo que voy a decir, pero NO soy machista", pero ahí queda. Y las mujeres que piensen, sientan o hablen así, como la tal abogada ésta, pasándose la igualdad frente a la ley por el arco del triunfo, las siento abiertamente como enemigas, y las temo. No son amigas de los hombres. Yo tampoco de ellas. He dicho. |
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| | #13 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2005
Mensajes: 475
| Bueno, por seguir en este mismo talante, defendiendo a muchos de los que al parecer no tienen cojones para defenderse, transcribo la siguiente noticia: EEUU-VIOLENCIA Casi el 30 por ciento de los hombres adultos de EE.UU. sufre de violencia doméstica Agencia EFE Lunes, 19 de mayo 2008 La violencia doméstica se considera, habitualmente, como algo que le ocurre solo a las mujeres, pero casi el 30 por ciento de los hombres dice que ha sido víctima de ella, según una encuesta que publicó la revista American Journal of Preventive Medicine. "La violencia doméstica que sufren los hombres está poco estudiada y a menudo está oculta, casi tanto como se ocultaba la violencia contra las mujeres hace una década", dijo el autor principal del estudio Robert Reid, del Centro para Estudios de la Salud Group Health en Seattle (Washington). Los investigadores encuestaron por teléfono a más de 400 hombres adultos que eran pacientes en Group Health y encontraron que casi el 30 por ciento había sido víctima de la violencia doméstica en algún momento de sus vidas. La extensión de la violencia doméstica contra los hombres no es un fenómeno exclusivo de EE.UU.: la Encuesta de Crímenes del Reino Unido en el período 2001-2002 encontró que casi el 20 por ciento de los incidentes fue denunciado por víctimas masculinas, y que en la mitad de estos casos el abuso provenía de una mujer. Para el estudio del Group Health, los investigadores incluyeron en la violencia doméstica las bofetadas, los golpes, puntapiés y el abuso no físico como las amenazas, las frases continuamente despectivas o insultantes, o la conducta controladora. El artículo señaló que estudios anteriores dan sustento a la nueva investigación y encontraron que los hombres, a menudo, pueden ser renuentes a usar la fuerza física para defenderse, y es poco probable que denuncien el abuso. La encuesta dirigida por Reid determinó que los hombres más jóvenes son dos veces más proclives a denunciar un abuso reciente que los hombres mayores de 55 años de edad. "Puede que esto se deba a que los hombres de más edad son más renuentes a hablar del asunto", señaló Reid. Entre los resultados de la encuesta está que el 5 por ciento de los hombres indicó una experiencia de violencia doméstica en el último año y casi el 30 por ciento dijo que les había ocurrido en algún momento de sus vidas. Los investigadores determinaron que la violencia doméstica tiene consecuencias graves y de largo plazo sobre la salud mental de los hombres. "Es probable que en la violencia doméstica las mujeres sufran más abuso físico que los hombres", apuntó Reid. "Pero el abuso no físico también puede hacer un daño duradero". Los síntomas de depresión fueron casi tres veces más comunes en los hombres mayores que habían experimentado abuso que entre quienes no lo sufrieron, y la depresión era aún más grave entre los hombres que habían experimentado abuso físico. Uno de los mitos comunes acerca del abuso que sufren los hombres es que la persona afectada tiene libertad para irse de la relación abusiva. "Sabemos que muchas mujeres encuentran difícil el salirse de una relación abusiva especialmente si tienen hijos y no trabajan afuera de la casa", dijo Reid. "Lo que nos sorprendió fue encontrar que la mayoría de los hombres en situaciones de abuso también se quedan en la pareja a pesar de múltiples episodios durante muchos años", añadió. Otro mito, agregó, es que si se ignora el abuso éste desaparecerá, pero la encuesta encontró que los "médicos pocas veces le preguntan a sus pacientes masculinos sobre el abuso, y los pacientes casi nunca hablan de ello. Muchos hombres abusados están avergonzados porque la sociedad espera que ellos sean recios y estén al mando". Ah, se me olvidaba. Todos estos casos se solucionarían (al menos en España, gracias a la nueva ley, totalmente constitucional, oh, claro) con penas menores que las reservadas a los hombres. Y es que como decían "los hombres asesinados por sus parejas no se pueden considerar malos tratos". Editado por DRAKUL en 20/05/2008 a las 23:35. |
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| | #14 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: cerca de mi Mediterráneo Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 602
| DRAKUL fuente, dixit: Uno de los mitos comunes acerca del abuso que sufren los hombres es que la persona afectada tiene libertad para irse de la relación abusiva. "Sabemos que muchas mujeres encuentran difícil el salirse de una relación abusiva especialmente si tienen hijos y no trabajan afuera de la casa", dijo Reid. "Lo que nos sorprendió fue encontrar que la mayoría de los hombres en situaciones de abuso también se quedan en la pareja a pesar de múltiples episodios durante muchos años", añadió.. Personalmente, conozco varios casos: no es un tema de invención, ficción o ciencia-ficción. Es una realidad, pura y dura. De entre esta casuística, hay dos con maltrato físico incluído, unidireccional, de la mujer al hombre. La edad, la educación (como hombre, que tampoco puede reconocer su posición de debilidad y maltratado ) y, ahora, la legislación dificultan la decisión de denunciar y/o ¿defenderse? Es triste, porque, en todo caso, lo único que se está reclamando es sistema judicial eficaz, contundente y rápido en estos casos: la violencia doméstica o intrafamiliar, sea cual fuere el sexo del "verdugo" y de la "víctima". No entiendo porque hay tantas mujeres que interpretan esto como una aberración; no comprendo como la Ley se dice ley cuando permite esta injusticia... ElaNgel . |
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| | #15 |
| Rol: Dominante Sexo: Mujer Localización: Entre Guadalajara y Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 506
| Me creo lo de la edad y la educacion, pero... ¿esto?: "y, ahora, la legislación dificultan la decisión de denunciar y/o ¿defenderse?". Por favorrrrrrrr. Sencillamente no es creible, no en el dia que ha habido otro entierro por violencia de genero. Un saludo AmaAzu |
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| | #16 |
| Rol: Dominante Sexo: Mujer Localización: Entre Guadalajara y Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 506
| II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica' Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja? Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas..., patadas que yo también sufría. Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos...Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender. Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!-dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada. Me puse contento antes de tiempo. Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez... Y sucedió. Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre. Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí. Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida. Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón. Otro saludo AmaAzu P.D. Cambiadle el genero y convencedme de que funciona la historia. |
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| | #17 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Localización: En los tejados y los bordes de las tapias Fecha de Ingreso: Dec 2006
Mensajes: 403
| Amazu, no quito importancia a los maltratos desde luego que no. Pero si es por poner historia yo voy a poner una. Reflexiones de un niño que no puede conciliar el sueño "Mi padre me contaba historias tan bonitas... A estas horas, todas las noches, mi padre se sentaba aquí, junto a mi cama, o se tumbaba a mi lado, y me hablaba en la oscuridad. Cuando era muy pequeño me gustaban mucho las historias de Pulgarcito y Cenicienta, cosas así; después las de Simbad el Marino, las del Capitán Trueno... Me gustaban tanto que en vez de dormirme, siempre le decía "ahora cuéntame otro", y a veces era él quien se dormía y yo tenía que sacudirle el brazo para que siguiera contando. Ahora no me dejan ver a mi padre, sólo algunos fines de semana. Pero a estas horas, me acuerdo siempre de él y casi me entran ganas de llorar. Durante el día voy al colegio, juego y me lo paso bien, pero a estas horas... También me gustaría que por las tardes mi padre pudiera ir a buscarme al salir del colegio y luego me ayudara a hacer los deberes. Mi madre dice que ella no tiene la culpa, que es el juez quien no me deja ver a papá. No lo entiendo. Los demás niños están con su padre todos los días. Pero yo me paso varias semanas sin poder verlo. Hoy es domingo. He pasado el fin de semana con él, hemos jugado al fútbol y hemos ido a la piscina. Mi padre no se atreve a llevarme la contraria, porque no quiere reñir para dos días que nos vemos. Así que le pido cosas y me las compra. Vive en una casa muy pequeña, casi vacía de muebles. Cuando me acaricia el pelo, cuando me mira de esa manera especial, no dice nada, pero yo sé que está pensando en las pocas horas que le quedan de estar conmigo. El domingo por la tarde mira constantemente el reloj, y yo sé que está pensando en las pocas horas que nos quedan juntos. Mientras me ayuda a ducharme y me prepara la cena está muy serio. Luego volvemos a casa de mamá en el coche y no hablamos casi nada. Cuando nos despedimos, le brillan los ojos y se da la vuelta muy rápido. Hoy me ha dado mucha pena decirle adiós. Ahora sé que no volveré a verlo hasta dentro de quince días por lo menos. Y sé que él está pensando en mí, porque soy lo más importante de su vida, y creo que debe estar muy triste porque no puede verme. Estoy llorando... No sé por qué los jueces se empeñan en hacerme la vida tan difícil." |
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| | #18 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Localización: En los tejados y los bordes de las tapias Fecha de Ingreso: Dec 2006
Mensajes: 403
| Cuatro Mitos Feministas sobre la Violencia Domestica 4 Feminist Myths about Domestic Violence By Glenn Sacks Ya que Octubre es “El Mes de la concienciación sobre la Violencia Domestica”, remarcaré la ocasión examinando cuatro de los mitos mas frecuentes sobre la violencia en las familias. Mito nº 1 : En la violencia de las relaciones heterosexuales, el agresor es casi siempre el hombre y la victima es casi siempre la mujer. Serias investigaciones sobre la violencia domestica abrumadoramente afirman que los ataques, las agresiones domesticas se cometen por ambos, el hombre y la mujer, y que usando armas y el elemento sorpresa, las mujeres son atacantes contra sus compañeros masculinos, tanto como viceversa. Solamente alrededor de ¼ de las relaciones heterosexuales violentas confirman el modelo feminista hombre/agresor, mujer/victima ---alrededor del mismo porcentaje como cumplen el modelo “mujer/agresora, hombre/victima. Casi la mitad de todas las relaciones heterosexuales violentas son mutuamente agresoras, y las tasas de violencias domestica desde la menor a la más grave violencia incluyendo el asesinato, son comparables entre hombres y mujeres. La naturaleza mutua de la violencia domestica ha sido atestiguada en grandes investigaciones. Por ejemplo, veteranos de la violencia domestica como los investigadores, Richard Gelles, Murria Straus, y –Susan –Steinmetz, quien fue una vez ensalzado por el movimiento feminista por su pionero trabajo contra la violencia contra las mujeres, estaban sorprendidos al principio, de encontrar iguales niveles de violencia en el hombre que en la mujer. El profesor de la Universidad del Estado en Long Beach Martin Fieberte, recopiló 117 estudios diferentes con 72.000 respuestas, que encontraban que las mujeres iniciaban la violencia domestica con tanta frecuencia como los hombres. Los estudios llevados a cabo por el Laboratorio de Investigación familiar de la Universidad de New Hampshire en los años 1975, 1985 y 1992 encontró que las tasas de abuso eran iguales entre esposos y esposas y que las agresiones de las esposas esta incrementándose. Los estudios de los investigadores RI McNeeley y Coramae, Richey Mann mostró que las mujeres son más proclives que los hombres a utilizar armas y el elemento sorpresa. Estas armas incluían pistolas, cuchillos agua caliente, ladrillos, atizadores de chimenea y bates de beisbol. Mito nº 2: Cuando las mujeres son violentas, es por lo general en defensa propia. Como una regla general, ni la violencia de los hombres, ni la de las mujeres se comete generalmente en defensa propia. Segun Strauss, por ejemplo, casi el 10 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres realizan la agresión hacia su compañero/a en defensa propia. El Dr David Fontes, autor de Toque Violento: Abriendose paso en los Estereotipos, y director de SAFE (Stop Abuse For Everyone), ha encontrado que solamente un pequeño porcentaje de las mujeres agresoras actúan en defensa propia. Mito nº3: La Violencia domestica está cometida casi siempre enteramente por hombres, y las relaciones lesbicas son agradables y proporcionan a las mujeres un refugio de la violencia y dominación patriarcal masculina. Actualmente, es casi indiscutible la evidencia de que la violencia domestica es al menos tan frecuente en las relaciones lesbicas como en las relaciones heterosexuales. Por ejemplo, un estudio de 1997 sobre 1099 lesbianas encontró que el 52% de las contestadoras habia sido agredida por su amante femenina o por su compañera y que el 30% admitió haber agredido a su amante femenina o compañera. De las que habían sido victimas de abuso, mas de la mitad (51,5%) relato que ella también había sido agresora hacia sus compañeras. En un estudio de lesbianas que previamente habían tenido relaciones con hombres, el 45% relató que ellas solo habían experimentado agresiones físicas con su reciente compañera femenina, mientras que solo el 32% había experimentado alguna agresión de algún otro compañero masculino. Según Claire Renzetti, profesor de sociología de la Universidad de Saint Joseph las maltratadoras lesbianas “despliegan una ingenuidad terrorífica en su selección de tácticas de agresión, frecuentemente diseñando la agresión a los puntos vulnerables de sus compañeras” (Traición Violenta : Abuso de la compañera en las relaciones Lesbicas). En su apoyo, incluso el proyecto Clothsline de la UCLA, cuya pagina web y material publico contenian relaciones de mentiras desacreditadoras sobre los hombres y la violencia domestica, cita los hallazgos de las investigacioens de Renzetti que “Violencia en las relaciones gay/lesbianas ocurren con la misma frecuencia como la violencia en las relaciones heterosexuales” En los pasados 30 años, las feministas han jugado con frecuencia un papel admirable promoviendo la aceptación social de los gay y las lesbianas. Sin embargo, las feministas han vergonzosamente vuelto la espalda a las lesbianas maltratadoras, y han reprimido los intentos de los activistas para dirigirlos sobre la violencia domestica lesbica. Mito nº4: Las Madres son las luchadoras de primera linea “contra el abuso infantil”. En realidad son las madres y no los padres, quienes cometen la inmensa mayoría de los abusos, negligencias y asesinatos infantiles. Según el Departamento de Justicia de los USA. El 70% de los casos confirmados de abuso infantil y el 65% de los asesinatos de chicos por sus progenitors, son cometidos por las madres, no por los padres. Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de USA, ajustando el mayor numero de madres solteras, una madre custodia tiene cinco veces mas probabilidades de asesinar a sus hijos que un padre custodio. Un estudio de casos de abuso infantil confirmados publicado en el Journal de Abuso Infantil y Negligencia, encontró que las madres abusan de sus hijos dos veces y media mas que los padres. El Tercer Estudio Nacional sobre Negligencia y Abuso Infantil (1996) encontró que los hijos eran lesionados por maltrato o negligencia, en un 88% mas seriamente por sus madres que por sus padres. Hace veinticinco años las feministas jugaron un papel de heroínas en la defensa del maltrato de la mujer y publicaron el despreciable delito de la esposa-maltratada. Hoy, desafortunadamente, rehusan reconocer la violencia que las mujeres mantienen, en vias a eliminar la violencia domestica de todos, no solamente de las mujeres, sino de los hombres y de los niños también. |
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| | #19 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Localización: En los tejados y los bordes de las tapias Fecha de Ingreso: Dec 2006
Mensajes: 403
| POLICIA... ¡Me han robado a mi padre! Gedeón Estiarte - Julio 2000 Era un hombre normal, más bien bajo, con bigote: concienzudo y voluntarioso, siempre ha sido cariñoso para conmigo y con mi hermana. No ha sido perfecto (yo tampoco, y no conozco a ninguno que lo haya sido). Pero era bueno. Siempre me quiso, aunque tantas veces yo me tapé los ojos y los oídos para no ver su amor, ni escuchar la expresión de su fé en mí, de su cariño. No era rico: pero a mí nunca me faltó nada de lo que él pudo ofrecerme. Trabajó tanto como pudo, mientras pudo. Pero me lo han robado, ya no lo tengo. Día tras día fueron alejándolo de mí. Me hablaron muy mal de él, me lo pintaron lleno de malas intenciones, de maldad, de egoísmo... y era mentira. Me lavaron el cerebro haciéndolo pasar por un monstruo, a mi pobre padre. Me enseñaron a odiarle, impregnándome de un rencor que nunca comprendí, por injustificado. Me enseñaron a rechazarlo con mis manos y mi mente, a desacreditarlo ante propios y extraños, a mentir sobre él y hasta a creerme mis mentiras. Fui cómplice del criminal que me lo robó... pero ¿Qué podía hacer? Aguantó año tras año, ¡durante tantos años...! Mis desplantes, mis rabietas, mis desdenes, mi falta de respeto, mi inmadurez. Ahora le perdono hasta la última riña que me propinó, incluso aquél día en que me pegó una bofetada... la primera y la única que me dio, pero una de las muchísimas que me merecí en toda mi vida. Veló por mí: desde cerca o desde lejos, desde donde le dejaban. Sin abandonarme: y yo, que en el fondo lo sabía, no supe quererle más, sino que le desdeñé aún más porque creí que lo hacía por debilidad, porque me necesitaba más que yo a él. Me puse al lado de sus enemigos. Así me convertí en cómplice de los que me lo robaron. ¡Ahora me desprecio tanto como antes creí despreciarle a él! Mi hermana también fue cómplice. Por lo mismo que fui yo: por miedo a que me abandonara ella, mi madre, por miedo a su chantaje, a su terrorismo, que mi hermana y yo hemos sufrido toda nuestra vida. Querer a mi padre estaba prohibido: ¡lo prohibía mi madre! Tomaba represalias si hablábamos bien de él o lo defendíamos, y nos premiaba cuando le insultábamos y menosprecíabamos: así fue fácil aprender su lección. Mi madre se separó por cabezonería: era como un globo llena a rebosar de soberbia y arrogancia que, ante todo y sobre todos, quería mandar, ser la que llevara los pantalones. Mi padre no lo aguantaba, pero lo sufría por nosotros: sabía que nos perdería tan pronto como empezara la separación. Mi madre debió olerle el miedo, porque puso la demanda tan pronto como le había sacado todos los papeles y dinero que pudo, y cuando ya le tenía hundido, le clavó el último clavo con su otro cómplice: aquella juez. No sé por qué la juez la tomó con mi padre: no lo vió más de cinco minutos, pero decidió que le quitaría el 75 % de su sueldo, a pesar de que mi madre trabajaba cuidando a hijos de familias acomodadas... eso sí, no tenía nómina: cobraba en dinero negro, y no había forma de demostrar sus ingresos, según decía mi padre. De todas formas, el 75 %, más que un acto de justicia, era un acto de venganza. Y no es que mi madre fuera valiente: ni mucho menos. En realidad era una cobarde, aprovechada, mezquina, que se escondía detrás de nosotros, mi hermana y yo, y nos utilizaba y manipulaba a su lunático criterio: unas veces como armas contra mi padre, otras como tarjeta de crédito para despojarle de sus últimos despojos, otras para humillarle y otras para castigarle u obligarle a hacer lo que no quería. Tal vez desprecié a mi padre porque nunca se rebeló contra eso, porque no tuvo el valor de matar a mi madre a palos: pero qué equivocado debí estar si le desprecié por eso. Mi padre nunca fue violento con mi madre, en tanto ella sí que lo fue con él: pero si lo hubiera sido, ahora sí que tendría motivos para odiarlo, aunque no lo hiciese, para despreciarlo, aunque ahora sienta que lo adoro, para rechazarlo, aunque ahora lo añore dolorosamente. Mi madre está ahí, viendo la tele, tomando un copa y fumando un cigarrillo. Lleva colgada de ese estúpido concurso una hora, pero en realidad se ha pasado así toda la vida. No puedo de dejar de quererla, aunque sea un poco, porque es mi madre: pero ojalá que ella nos hubiera querido a mi hermana, a mí y a mi padre, la mitad de lo que nosotros aún la queremos, que ya es mucho menos de lo que fue en tiempos. Sólo se quiere a sí misma, aunque se engañe y engañe a los demás pensando que es a nosotros a quien quiere, y que es por nosotros por quien injuria, veja y hunde a mi padre toda su vida. Con la complicidad de la juez que se lo admite todo, sin rechistar. Pero ahora la veo tal como es: egoísta, hipócrita, un poco psicótica, con su monomanía de rencor y odio hacia mi padre; frustrada como persona, como madre, como esposa... un despojo del siglo XXI sobre cuyo umbral no es más que un triste felpudo. ¿A dónde te arrojamos, padre? ¿Dónde estás? ¿Por qué nos has seguido queriendo después de todo este tiempo en que te hemos desposeído y maltratado? ¿Aún querrás perdonarnos? *** Hola, hijo. Te he oído por un micrófono oculto que llevo en el subconsciente, y que siempre tengo abierto por si acaso tú o tu hermana me necesitáis. ¿Qué podría perdonaros yo? Ninguno de vosotros apretásteis el gatillo, pero además, teníais que vivir con vuestra secuestradora, como sus rehenes. ¿Qué podíais hacer? ¿Qué valiente es capaz de atacar a quien le apunta con una pistola? Aunque sea la pistola del abandono, de los malos tratos psíquicos que a menudo habéis sufrido por su parte... ¿Quién puede razonar ante un psicópata con el fusil cargado? Si miráis atrás, veréis siglos de idiotez humana. Cada época tiene su calvario y su maldición, su estupidez y su ceguera. Vosotros sois víctima del calvario y maldición, la estupidez y la ceguera de la nuestra: por defender a cien inocentes, nos han condenado a un millón de culpables. Recordad como a los alemanes no les preocupaba demasiado las víctimas del holocausto nazi: hasta que no hubo seis millones de judíos exterminados y millones de cadáveres en una guerra absurda, pocos levantaron la mano para denunciar la injusticia, la barbaridad. Eso pasa ahora con los divorcios. Mirad a vuestro alrededor. Nadie se ha preocupado de vosotros: ni las instituciones ni los poderes públicos, ni la prensa ni los medios de comunicación, salvo en la medida en que hayáis sido carne de cañón para la noticia o para los intereses de los políticos. Y los funcionarios siempre han estado más preocupados por sus vacaciones y su casa en la sierra que por vuestra angustia, vuestras frustraciones, vuestros fracasos... que ellos mismos os han creado. ¿Hasta cuándo? No sé hasta cuándo: yo estoy aquí. Podía estar mejor, y esperaba más de mí y de mi vida y mi familia. Pero no ha sido así: y no puedo estar lamiendo mis heridas ni las vuestras hasta el día de mi muerte. Tenemos que vivir. No les demos el gusto de ofrecerles nuestra vida en bandeja: no os rindáis. Vivid y ser todo lo felices que podáis. Yo estoy a vuestro lado, aunque esté alejado por las leyes y por la vesania de los jueces o su ineficiencia. Y por los políticos, y por todos aquellos que tienen ante sus ojos estas injusticias a diario y no saben o no quieren verlas... también, algún día, habrá un juicio de Nuremberg para ellos: y aunque su vergüenza no pague ni una décima del dolor y la injusticia que nos han infligido, al menos, espero, nos dejarán de una maldita vez vivir sin acoso, sin su odio, sin sus mentiras y miserias... en paz. Os quiero hijos. No os olvido ni un instante, ningún día de mi vida. Lleváis dentro lo que siempre quise que fuérais: no es culpa vuestra que no os lo hayan dejado ser, que os hayan arrebatado oportunidades, estabilidad, seguridad... y hasta educación y cultura. Vuestra única responsabilidad es tratar de recuperar todas estas cosas de las que os han privado. Y no olvidéis que yo no me voy: sigo aquí. Siempre, si me necesitáis: ¡Necesitadme, hijos míos!. Gedeón Estiarte. |
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| | #20 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Aug 2006
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| El Varon Castrado Interesante artículo aparecido en el País, donde José Díaz Herrera presenta su libro sobre un tema tan importante como las víctimas de la violencia de género. Es un libro que demuestra con datos y estadísticas que no hay un solo maltratador --el hombre-- como pretende el Gobierno sino que se trata de un fenómeno más amplio en el que intervienen mujeres, hijos, cuñados, padres, abuelos. La obra dedica tres capitulos enteros a demostrar que, entre 2000 y 2005 la violencia doméstica sobre el hombre fue del 40 por ciento y sobre la mujer alrededor del sesenta. Descubre también (es un descubrimiento porque se ha tratado de ocultar sistematicamente) que hay mujeres asesinas en serie al igual que existen hombres que cometen ese tipo de atrocidades. Sobre la violencia sobre los hijos en el seno del hogar, aporta datos que demuestran que la mujer es bastante más maltratadora, entre otros cosas porque tradicionalmente pasa más tiempo con los menores y que los hijos de padres separados son más propensos a padecer enfermedades mentales. Se aportan más de mil casos de hombres maltratados de lo 160.000 detenidos con la Ley de Violencia de Género, de los cuales más del 59 por ciento fueron absueltos. El hecho de que, paralelamente la violencia contra la mujer se haya incrementado en más de un cincuenta por ciento y un treinta y siete por ciento de los maridos que asesinan a sus esposas se suiciden, demuestra que la ley es un engendro inutil, una máquina de aniquilar hombres y mujeres y que debe ser suprimida de inmediato. El autor se recrea en las declaraciones que han hecho el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Caldera, quien afirmó recientemente que en España hay dos millones de hombres maltratadores. "Caldera se equivoca de medio a medio. En la encuesta del 2000, el Partido Popular reconocía que habían 640.000 maltratadores. Posteriormente, en una segunda encuesta del Instituto de la Mujer, en 2002, se "detectaron" dos millones de ellos. Si los datos del PP son ciertos, el ministro de Asuntos Sociales se ha olvidado de sumar los setecientos mil emigrantes que él mismo legalizó. Un cuarenta por ciento, según todas las encuestas, son maltratadores", arguye Díaz Herrera en tono de broma, en un afán de ridiculizar la forma en que se manipulan los datos. Lo mismo hace con el presidente del Gobierno José Luis Rodriguez Zapatero quien en el Senado declaró hace unos días que según el Consejo de Europa uno de cada cuatro nombres de la Unión Europea es un maltratador. "Aplicando la estadística, ¿Que dos ministros de su Gobierno son los maltratadores? ¿Qué medas va a tomar usted contra ellos?", afirma el autor del libro. |
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