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hazlo sano... hazlo seguro... hazlo consensuado |
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| Avisos |
| Charlas Todo menos sexo. Este es el lugar para conversar sobre todo aquello ajeno al sexo. Lugar de reunión para confraternizar. |
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| | #1 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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Sin para nada querer emular los hilos de los compañeros DRAKUL o arcilla, propongo la creación de un hilo donde textos no provenientes de literatura erótica capten recortes, casualidades literarias o formaciones con fuerte perfil llamemosle sado-masoquista o dominación-sumisión. No preveo grandes cosas, ni grandes textos, sino descubrir el sin numero de aluciones a personalidades, situaciones y esencias que plagan la literatura universal con sesgos fantasticos o reales basados en la sumisión. Empiezo con una tierna cita de Isabel Allende en su magnifica obra testimonial "Paula". Poco antes de partir definitivamente de Bolivia, estalló una pelea en el recreo y sin saber como terminé abrazada a mi amado, rodando por el polvo entre golpes, tirones de pelo y patadas. Era mucho mas grande que yo, y a pesar que puse en práctica lo aprendido en las tardes, con mi abuelo, de lucha libre, me dejó machucada y con sangre en las narices. Sin embargo en un momento de furia ciega una de sus orejas quedó al alcance de mis dientes y pude darle un apasionado mordisco. Durante semanas estuve en las nubes: Es el encuentro mas erótico de mi larga vida. Mezcla del placer del intenso abrazo y el dolor no menos agudo de la golpiza. Con ese despertar a la lujuria, otra mujer con menos suerte sería hoy víctima complaciente de los azotes de un sádico, pero tal como se me dieron las cosas, no he tenido la ocasión de experimentar ese abrazo nunca más. Copió Sea_Lord Última edición por Sea_Lord; 09/06/2008 a las 18:11 |
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| | #2 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: En el último rincón del mundo Fecha de Ingreso: Jun 2006
Mensajes: 622
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Las manos de Bruno recorrieron los muslos de Fabiana y buscaron su sexo. Ella le suplicó que no prosiguiera porque estaba comenzando su período. Bruno, cosa que recordaba ahora con un estremecimiento que agudizó el crujido de hierros del tren de aterrizaje de la nave que planeaba sobre Atenas, le dijo que no importaba y que la amaba con todo lo que ella era. - seguro? - preguntó Fabiana incrédula. - seguro - dijo él y sus dedos invadieron esa vegetación ondulada, apartaron con delicadeza unos labios húmedos, y se sumergieron entre las paredes carnosas y tibias. - Te vas a arrepentir - advirtió ella y hundió sus pies con sandalias en la fuente, en cuyo fondorefulgían las monedas. Bruno sentado a su lado, vuelto hacia la plaza, disimulando la verdadera trayectoria de su brazo, paseaba con fruición sus dedos dentro de Fabiana. Tras un beso largo y profundo, Bruno se los enseñó, estampados por finos líquenes de fuego. - te lo dije - advirtió ella, sonrojándose. Bruno se marcó una breve línea roja en la frente, que arrancó una sonrisa nerviosa de Fabiana, y luego le cogió la mano de ella y se la guío bajo la falda. - Tu también - le ordenó. Pasiones Griegas Roberto Ampuero, Editorial Planeta , 2006 atte., bichi (M) |
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| | #3 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
| Traigo otro recorte que no parece tener ningun contenido bdsm, pero leyendo al escritor hindú Mulk Raj Anand descubri una forma de ver una sesión, ir mas lla del placer físico y una sumisa en una expresión sutil mas alla de los purismos, los alaridos y los miedos ocultos. Sea_Lord " Las flores se abren en las manos de la bailarina y los pájaros salen volando de las yemas de los dedos; el cuerpo se balancea, unas veces con orgullo y otras con devoción y cada músculo del rostro se transforma, los ojos se mueven en lisonjas o desdén y las cejas expresan horror o recelo, aunque todo el rostro expresa sensaciones diferentes y, a menudo, contrarias, todo al mismo tiempo. Tal danza-drama, siguiendo los matices más delicados de una pieza musical o de un poema, a través del vehículo de un cuerpo es, probablemente, algo sin parangón en ningún otro arte. " Mulk Raj Anand |
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| | #4 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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" En medio de un enjambre de muchachas, desnuda Madame Edwarda sacaba la lengua. Ella era, para mi gusto, encantadora. La elegí: ella se sentó cerca de mí. Apenas tuve tiempo de responder al mozo: tomé a Edwarda que se abandonó: nuestras bocas se juntaron en un beso enfermo. La sala estaba abarrotada de hombres y de mujeres y tal fue el desierto donde el juego se prolongó. Un instante su mano se deslizó, y yo me quebré de pronto como un vidrio, y temblé en mis pantalones; sentí a Madame Edwarda, de quien mis manos contenían las nalgas, ella misma al mismo tiempo desgarrada; y en sus ojos más grandes, dados vueltas, el terror, en su garganta un largo estrangulamiento. Me acordé que había deseado ser infame o, más bien, que hubiera sido necesario, de toda fuerza, que eso ocurriera. Adivinaba risas a través del tumulto de las voces, las luces, el humo. Pero nada contaba ya. Apreté a Edwarda en mis brazos, ella me sonrió: enseguida, transido, volví a sentir en mí un nuevo choque, una suerte de silencio cayó sobre mí de lo alto y me heló. Era elevado en un vuelo de ángeles, que no tenían cuerpos ni cabezas, hechos de deslizamientos de alas, pero era simple: me volví desgraciado y me sentí abandonado como lo estás en presencia de Dios. Era peor y más loco que la embriaguez. Y ante todo sentí una tristeza ante la idea de que esta grandeza, que caía sobre mí, me robaba los placeres que yo contaba con Edwarda. Me encontré absurdo: Edwarda y yo habíamos cambiado dos palabras. Experimenté un instante de gran malestar. No hubiera podido decir nada de mi estado: ¡en el tumulto y las luces, la noche caía sobre mí! Quise atropellar la mesa, tirarlo todo: la mesa estaba empotrada, fijada en el suelo. Un hombre no pudo soportar nada más cómico. Todo había desaparecido, la sala y Madame Edwarda. Sólo la noche... (...) La segundona tomó mi dinero, me levanté y seguí a Madame Edwarda cuya desnudez tranquila atravesó la sala. Pero el simple pasaje de en medio de las mesas abarrotadas de muchachas y clientes, ese rito grosero de la “dama que sube”, seguida por el hombre que le hará el amor, no fue en ese momento para mi más que una alucinante solemnidad: los talones de Madame Edwarda sobre el suelo embaldosado, el contoneo de ese largo cuerpo obsceno, el acre olor de mujer que goza, humeando para mí, de ese cuerpo blanco... madame Edwarda iba delante de mí... en nubes. La indiferencia tumultuosa de la sala a su felicidad, a la gravedad mesurada de sus pasos, era consagración real y fiesta florida: la muerte misma era de la fiesta, en eso de que la desnudez del burdel llama al cuchillo del carnicero. " Erotismo Georges Bataille |
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| | #5 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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"Ya no le envuelve el mar sino el cielo, las estrellas, el universo. Cede toda barrera, es anegado, arrebatado. Y ella es también más vencedora cuanto más vencida. El ímpetu del surtidor crece y crece, más alto, más cristalino, más afilado y vivo, todo lleno de una luz que convierte la gruta en un diamante cuyo centro es la pareja. Hasta que el surtidor se rompe, estalla, y la líquida lanza se hace flor derramándose redonda, en círculos, en inundaciones..." "Vivir sin estar ardiendo no es vivir" Jose Luis Sampedro |
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| | #6 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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" Algunos dicen que debemos eliminar del poema los remordimientos personales, permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero ¡POR DIOS! ¡Doce poemas perdidos y no tengo copias! ¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores! ¡Es intolerable! ¿Tratas de joderme como a los demás? ¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos en el rincón. La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50, pero no mis poemas. No soy Shakespeare pero puede ser que algún día ya no escriba más, abstractos o de los otros. Siempre habrá dinero y putas y borrachos hasta que caiga la última bomba, pero como dijo Dios, cruzándose de piernas: veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía. " Charles Bukowsky |
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| | #7 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Fecha de Ingreso: Jan 2007
Mensajes: 717
| · Hacía mucho calor aquella noche en el Bar de Tony. Ni siquiera pensaba en follar. Sólo en beber cerveza fresca. Tony nos puso un par para mí y para Mike el Indio, y Mike sacó el dinero. Le dejé pagar la primera ronda. Tony lo echó en la caja registradora, aburrido, y miró alrededor... había otros cinco o seis mirando sus cervezas. Imbéciles. Así que Tony se sentó con nosotros. -¿qué hay de nuevo, Tony? -pregunté. -es una mierda -dijo Tony. -no hay nada nuevo. -mierda -dijo Tony. -ay, mierda -dijo Mike el Indio. bebimos las cervezas. -¿qué piensas tú de la Luna? -pregunté a Tony. -mierda -dijo Tony. -sí -dijo Mike el Indio-, el que es un carapijo en la Tierra, es un carapijo en la Luna, qué mas dá. -dicen que probablemente no haya vida en Marte -comenté. -¿y qué coño importa? -preguntó Tony. -ay, mierda -dije-. dos cervezas más. Tony las trajo, luego volvió a la caja con su dinero. Lo guardó. Volvió. -mierda, vaya calor. me gustaría estar más muerto que los antiguos. -¿adónde crees tú que van los hombres cuando mueren, Tony? -¿y qué coño importa? -¿tú no crees en el Espíritu Humano? -¡eso son cuentos! -¿y qué piensas del Che, de Juana de Arco, de Billy el Niño, y de todos esos? -cuentos, cuentos. Bebimos las cervezas pensando en esto. -bueno -dije-, voy a echar una meada. Fui al retrete y allí, como siempre, estaba Petey el Búho. La saqué y empecé a mear. -vaya polla más pequeña que tienes -me dijo. -cuando meo y cuando medito sí. Pero soy lo que tú llamas un tipo elástico. Cuando llega el momento, cada milímetro de ahora se convierte en seis. -hombre, eso está muy bien, si es que no me engañas. porque ahí veo por lo menos cinco centímetros. -es sólo el capullo. -te doy un dólar si me dejas chupártela. -no es mucho. -eso es más que el capullo. Seguro que no tienes más que eso. -vete a la mierda, Petey. -ya volverás cuando no te quede dinero para cerveza. Volví a mi asiento. -dos cervezas más -pedí. Tony hizo la operación habitual. Luego volvió. -vaya calor, voy a volverme loco -dijo. -el calor te hace comprender precisamente cuál es tu verdadero yo -le expliqué a Tony. -¡corta ya! ¿me estás llamando loco? -la mayoría lo estamos. Pero permanece en secreto. -sí, claro, suponiendo que tengas razón en esa chorrada, dime, ¿cuántos hombres cuerdos hay en la tierra? ¿hay alguno? -unos cuantos. -¿cuántos? -¿de todos los millones que existen? -sí, sí. -bueno, yo diría que cinco o seis. -¿cinco o seis? -dijo Mike el Indio-. ¡hombre no jodas! -¿cómo sabes que estoy loco? di -dijo Tony-. ¿cómo podemos funcionar si estamos locos? -bueno, dado que estamos todos locos, hay sólo unos cuantos para controlarnos, demasiado pocos, así que nos dejan andar por ahí con nuestras locuras. De momento, es todo lo que pueden hacer. Yo en tiempos creía que los cuerdos podrían encontrar algún sitio donde vivir en el espacio exterior mientras nos destruían. Pero ahora sé que también los locos controlan el espacio. -¿cómo lo sabes? -porque ya plantaron la bandera norteamericana en la luna. -¿y si los rusos hubieran plantado una bandera rusa en la luna? -sería lo mismo -dije. -¿entonces tú eres imparcial? -preguntó Tony. -soy imparcial con todos los tipos de locura. Silencio. seguimos bebiendo. Tony también; empezó a servirse whisky con agua. Podía; era el dueño. -coño, qué calor hace -dijo Tony. -mierda, sí -dijo Mike el Indio. Entonces Tony empezó a hablar. -locura -dijo- ¿y si os dijera que ahora mismo está pasando algo de auténtica locura? -claro -dije. -no, no, no... ¡quiero decir AQUI, en mi bar! -¿sí? -sí. algo tan loco que a veces me da miedo. -explícame eso, Tony -dije, siempre dispuesto a escuchar los cuentos de los otros. Tony se acercó más. -conozco a un tío que ha hecho una máquina de follar. No esas chorradas de las revistas de tías. Esas cosas que se ven en los anuncios. Botellas de agua caliente con coños de carne de buey cambiables, todas esas chorradas. Este tipo lo ha conseguido de veras. Es un científico alemán, lo cogimos nosotros, quiero decir nuestro gobierno. Antes de que pudieran agarrarlo los rusos. No lo contéis por ahí. -claro hombre, no te preocupes... -von Brashlitz. El gobierno intentó hacerle trabajar en el ESPACIO. No hubo nada que hacer. Es un tipo muy listo, pero no tiene en la cabeza más que esa MAQUINA DE FOLLAR. Al mismo tiempo, se considera una especie de artista, a veces dice que es Miguel Angel... le dieron una pensión de quinientos dólares al mes para que pudiera seguir lo bastante vivo para no acabar en un manicomio. Anduvieron vigilándole un tiempo, luego se aburrieron o se olvidaron de él, pero seguían mandándole los cheques, y de vez en cuando, una vez al mes o así, iba un agente y hablaba con él diez o veinte minutos, mandaba un informe diciendo que aún seguía loco y listo. Así que él andaba por ahí de un sitio a otro, con su gran baúl rojo hasta que, por fin, una noche, llega aquí y empieza a beber. Me cuenta que es sólo un viejo cansado, que necesita un lugar realmente tranquilo para hacer sus experimentos. Y le escondí aquí. aquí vienen muchos locos, ya sabéis. -sí -dije yo. -luego, amigos, empezó a beber cada vez más, y acabó contándomelo. Había hecho una mujer mecánica que podía darle a un hombre más gusto que ninguna mujer real de toda la historia... además sin tampax, ni mierdas, ni discusiones. -llevo toda la vida buscando una mujer así -dije yo. Tony se echó a reír. -y quién no. Yo creía que estaba chiflado, claro, hasta que una noche después de cerrar subí con él y sacó la MAQUINA DE FOLLAR del baúl rojo. -¿y? -fue como ir al cielo antes de morir. -déjame que imagine el resto -le pedí. -imagina. -von Brashlitz y su MAQUINA DE FOLLAR están en este momento arriba, en esta misma casa. -eso es -dijo Tony. -¿cuánto? -veinte billetes por sesión. -¿veinte billetes por follarse una máquina? -ese tipo ha superado a lo que nos creó, fuese lo que fuese. Ya lo verás. -Petey el Búho me la chupa y me da un dólar. Última edición por Amapola_Blanca; 02/10/2008 a las 12:12 |
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| | #8 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Fecha de Ingreso: Jan 2007
Mensajes: 717
| (viene de arriba) · -Petey el Búho no está mal, pero no es un invento que supere a los dioses. Le di mis veinte. -te advierto, Tony, que si se trata de una chifladura del calor, perderás a tu mejor cliente. -como dijiste antes, todos estamos locos de todas formas. Puedes subir. -de acuerdo -dije. -vale -dijo Mike el Indio-. aquí están mis veinte. -os advierto que yo sólo me llevo el cincuenta por ciento. El resto es para von Brashlitz. Quinientos de pensión no es mucho con la inflación y los impuestos, y von B. bebe cerveza como un loco. -de acuerdo -dije-. ya tienes los cuarenta. ¿dónde está esa inmortal MAQUINA DE FOLLAR? Tony levantó una parte del mostrador y dijo: -pasad por aquí. tenéis que subir por la escalera del fondo. cuando lleguéis llamáis y decís «nos manda Tony». -¿en cualquier puerta? -la puerta 69. -vale -dije-, ¿qué más? -listo -dijo Tony-, preparad las pelotas. encontramos la escalera. subimos. -Tony es capaz de todo por gastar una broma -dije. Llegamos. allí estaba: puerta 69. Llamé: -nos manda Tony. -¡oh, pasen, pasen, caballeros! Allí estaba aquel viejo chiflado con aire de palurdo, vaso de cerveza en la mano, gafas de cristal doble. Como en las viejas películas. Tenía visita al parecer, una tía joven, casi demasiado, parecía frágil y fuerte al mismo tiempo. Cruzó las piernas, toda resplandeciente: rodillas de nylon, muslos de nylon, y esa zona pequeña donde terminan las largas medias y empieza justo esa chispa de carne. Era todo culo y tetas, piernas de nylon, risueños ojos de límpido azul... -caballeros... mi hija Tanya... -¿qué? -sí, ya lo sé, soy tan... viejo... pero igual que existe el mito del negro que está siempre empalmado, existe el de los sucios viejos alemanes que no paran de follar. Pueden creer lo que quieran. De todos modos, ésta es mi hija Tanya... -hola, muchachos -dijo ella sonriendo. Luego todos miramos hacia la puerta en que había ese letrero: SALA DE ALMACENAJE DE LA MAQUINA DE FOLLAR. Terminó su cerveza. -bueno... supongo, muchachos, que venís a por el mejor POLVO de todos los tiempos... -¡papaíto! -dijo Tanya-. ¿por qué tienes que ser siempre tan grosero? Tanya recruzó las piernas, más arriba esta vez, y casi me corro. Luego, el profesor terminó otra cerveza, se levantó y se acercó a la puerta del letrero SALA DE ALMACENAJE DE LA MAQUINA DE FOLLAR. Se volvió y nos sonrió. Luego, muy despacio, abrió la puerta. Entró y salió rodando aquel chisme que parecía una cama de hospital con ruedas. El chisme estaba DESNUDO, una mesa de metal. El profesor nos plantó aquel maldito traste delante y empezó a tararear una cancioncilla, probablemente algo alemán. Una masa de metal con aquel agujero en el centro. El profesor tenía una lata de aceite en la mano, la metió en el agujero y empezó a echar sin parar de aquel aceite. Sin dejar de tararear aquella insensata canción alemana. Y siguió un rato echando aceite hasta que por fin nos miró por encima del hombro y dijo: «bonita, ¿eh?». Luego, volvió a su tarea, a seguir bombeando aceite allí dentro. Mike el Indio me miró, intentó reírse, dijo: -maldita sea... ¡han vuelto a tomarnos el pelo! -si -dije yo-, estoy como si llevara cinco años sin echar un polvo, pero tendría que estar loco para meter el pijo en ese montón de chatarra. Von Brashlitz soltó una carcajada. Se acercó al armario de bebidas. Sacó otro quinto de cerveza, se sirvió un buen trago y se sentó frente a nosotros. -cuando empezamos a saber en Alemania que estaba perdida la guerra, y empezó a estrecharse el cerco, hasta la batalla final de Berlín, comprendimos que la guerra había tomado un giro nuevo: la auténtica guerra pasó a ser entonces quién agarraba más científicos alemanes. Si Rusia conseguía la mayoría de los científicos o si los conseguía Norteamérica... los que más consiguieran serían los primeros en llegar a la Luna, los primeros en llegar a Marte... los primeros en todo. En fin, el resultado exacto no lo sé... Numéricamente o en términos de energía cerebral científica. Sólo sé que los norteamericanos me cogieron primero, me agarraron, me metieron en un coche, me dieron un trago, me pusieron una pistola en la sien, hicieron promesas, hablaron y hablaron. Yo lo firmé todo... -todas esas consideraciones históricas me parecen muy bien -dije yo-. Pero no voy a meter la polla, mi pobrecita polla, en ese cacharro de acero o de lo que sea. Hitler debía ser realmente un loco para confiar en usted. ¡ojalá le hubieran echado el guante los rusos! ¡yo lo que quiero es que me devuelvan mis veinte dólares! Von Brashlitz se echó a reír. -jiii jiii jiii ji... es sólo mi bromita de siempre. jiii jiii jiii ji! Metió otra vez el cacharro en el cuartito. cerró la puerta. -¡ay, ji jiii ji! -bebió otro trago de schnaps. Luego se sirvió más. Lo liquidó. -caballeros, ¡yo soy un artista y un inventor! mi MAQUINA DE FOLLAR es en realidad mi hija, Tanya... -¿más chistecitos, von? -pregunté. -¡no es ningún chiste! ¡Tanya! ¡ponte en el regazo de este caballero! Tanya soltó una carcajada, se levantó, se acercó, y se sentó en mi regazo. ¿Una MAQUINA DE FOLLAR? ¡no podía serlo! su piel era piel, o lo parecía, y su lengua cuando entró en mi boca al besarnos, no era mecánica... cada movimiento era distinto, y respondía a los míos. Me lancé inmediatamente, le arranqué la blusa, le metí mano en las bragas, hacía años que no estaba tan caliente; luego nos enredamos; de algún modo acabamos de pie... y la entré de pie, tirándole de aquel pelo largo y rubio, echándole la cabeza hacia atrás, luego bajando, separándole las nalgas y acariciándole el ojo del culo mientras le atizaba, y se corrió... la sentí estremecerse, palpitar, y me corrí también. ¡nunca había echado polvo mejor! Tanya se fue al baño, se limpió y se duchó, y volvió a vestirse para Mike el Indio. Supuse. -el mayor invento de la especie humana -dijo muy serio von Brashlitz. Tenía toda la razón. Por fin Tanya salió y se sentó en mi regazo. -¡NO! ¡NO! ¡TANYA! ¡AHORA LE TOCA AL OTRO! ¡CON ESE ACABAS DE FOLLAR! Ella parecía no oír, y era extraño, incluso en una MAQUINA DE FOLLAR, porque yo nunca había sido muy buen amante, la verdad. -¿me amas? -preguntó. -sí. -te amo, y soy muy feliz. y... teóricamente no estoy viva. ya lo sabes, ¿verdad? -te amo, Tanya, eso es lo único que sé. -¡cago en tal! -chilló el viejo-. ¡esta JODIDA MAQUINA! Se acercó a la caja barnizada en que estaba escrita la palabra TANYA a un lado. Salían unos pequeños cables; había marcadores y agujas que temblequeaban, y varios indicadores, luces que se apagaban y se encendían, chismes que tictaqueaban... von B. era el macarra más loco que había visto en mi vida. Empezó a hurgar en los marcadores, luego miró a Tanya: -¡25 AÑOS! ¡toda una vida casi para construirte! ¡tuve que esconderte incluso de HITLER! y ahora... ¡pretendes convertirte en una simple y vulgar puta! -no tengo veinticinco -dijo Tanya-. tengo veinticuatro. -¿lo ves? ¿lo ves? ¡como una zorra normal y corriente! Volvió a sus marcadores . . . Última edición por Amapola_Blanca; 02/10/2008 a las 12:19 |
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| | #9 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Fecha de Ingreso: Jan 2007
Mensajes: 35
| Bodas de sangre Acto tercero , cuadro primero Leonardo: ¡Calla! Novia: Desde aquí yo me iré sola. ¡Vete! ¡Quiero que te vuelvas! Leonardo: ¡Calla, digo! Novia: Con los dientes, con las manos, como puedas, quita de mi cuello honrado el metal de esta cadena, dejándome arrinconada allá en mi casa de tierra. Y si no quieres matarme como a víbora pequeña, pon en mis manos de novia el cañón de la escopeta. ¡Ay, qué lamento, qué fuego me sube por la cabeza! ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua! Leonardo: Ya dimos el paso; ¡calla! porque nos persiguen cerca y te he de llevar conmigo. Novia: ¡Pero ha de ser a la fuerza! Leonardo: ¿A la fuerza? ¿Quién bajó primero las escaleras? Novia: Yo las bajé. Leonardo: ¿Quién le puso al caballo bridas nuevas? Novia: Yo misma. Verdad. Leonardo: ¿Y qué manos me calzaron las espuelas? Novia: Estas manos que son tuyas, pero que al verte quisieran quebrar las ramas azules y el murmullo de tus venas. ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta! Que si matarte pudiera, te pondría una mortaja con los filos de violetas. ¡Ay, qué lamento, qué fuego me sube por la cabeza! Leonardo: ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua! Porque yo quise olvidar y puse un muro de piedra entre tu casa y la mía. Es verdad. ¿No lo recuerdas? Y cuando te vi de lejos me eché en los ojos arena. Pero montaba a caballo y el caballo iba a tu puerta. Con alfileres de plata mi sangre se puso negra, y el sueño me fue llenando las carnes de mala hierba. Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas. Novia: ¡Ay que sinrazón! No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del día que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba. He dejado a un hombre duro y a toda su descendencia en la mitad de la boda y con la corona puesta. Para ti será el castigo y no quiero que lo sea. ¡Déjame sola! ¡Huye tú! No hay nadie que te defienda. Leonardo: Pájaros de la mañana por los árboles se quiebran. La noche se está muriendo en el filo de la piedra. Vamos al rincón oscuro, donde yo siempre te quiera, que no me importa la gente, ni el veneno que nos echa. (La abraza fuertemente.) Novia: Y yo dormiré a tus pies para guardar lo que sueñas Desnuda, mirando al campo, como si fuera una perra, (Dramática.) ¡porque eso soy! Que te miro y tu hermosura me quema. Leonardo: Se abrasa lumbre con lumbre. La misma llama pequeña mata dos espigas juntas. ¡Vamos! (La arrastra.) Novia: ¿Adónde me llevas? Leonardo: A donde no puedan ir estos hombres que nos cercan. ¡Donde yo pueda mirarte! Novia: (Sarcástica) Llévame de feria en feria, dolor de mujer honrada, a que las gentes me vean con las sábanas de boda al aire como banderas. Leonardo: También yo quiero dejarte si pienso como se piensa. Pero voy donde tú vas. Tú también. Da un paso. Prueba. Clavos de luna nos funden mi cintura y tus caderas. (Toda esta escena es violenta, llena de gran sensualidad.) Novia: ¿Oyes? Leonardo: Viene gente. Novia: ¡Huye! Es justo que yo aquí muera con los pies dentro del agua, espinas en la cabeza. Y que me lloren las hojas. mujer perdida y doncella. Leonardo: Cállate. Ya suben. Novia: ¡Vete! Leonardo: Silencio. Que no nos sientan. Tú delante. ¡Vamos, digo! (Vacila la novia) Novia: ¡Los dos juntos! Leonardo: (Abrazándola) ¡Como quieras! Si nos separan, será porque esté muerto. Novia: Y yo muerta. Campanula |
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| | #10 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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fragmento de El Duende de Madera, de Navokob Sus ojos brillaron como hojas húmedas; tenía los brazos cruzados y, a la trémula luz de la vela consumida, unas pálidas hebras peinadas hacia la izquierda relumbraron de un modo inquietante. -Sé que también sufres-fulguró nuevamente su voz-, pero tu sufrimiento, comparado con el mío, mi tempestuoso, turbio sufrimiento, es sólo la respiración pausada del que duerme. Piénsalo: no queda nadie de nuestra tribu en Rusia. Algunos nos alejamos como jirones de niebla, otros se dispersaron por el mundo. Nuestros ríos son melancolía, ninguna mano intranquila esparce los rayos de la luna. Quietas están las huérfanas campánulas que por azar permanecen intactas, el gusli de un deslavado azul que alguna vez mi rival, el Duende de los Campos, empleó en sus canciones. Bañado en lágrimas, el tosco y afable espíritu doméstico ha abandonado tu hogar en deshonra, humillado, y se han marchitado los bosques, su patética luz, su mágica sombra. Última edición por Sea_Lord; 04/10/2008 a las 17:38 |
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