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hazlo sano... hazlo seguro... hazlo consensuado |
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| Hablemos de BDSM Sobre actitudes, conocimiento y entendimiento de la llamada "forma de vida alternativa". Experiencias, motivaciones, inquietudes y demás familia. |
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| | #11 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: Madrid Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.222
| Querida Rita, en el “Manual de Psicopatología” de James D. Page, y en el apartado “Sadismo y masoquismo” se afirma: “La fusión de la agresividad y la sexualidad es un enigma no resuelto”. Hace ya dos años o así yo colocaba un anuncio (en la ya extinta zona de mensajes de CS) diciendo que estaba interesado por el dolor y la fotografía. Son dos temas que siempre me han interesado. Por placer y por conocimiento: dos elementos que en mí van unidos. Mi limitada experiencia me dice lo siguiente: en algunas sumisas el dolor está unido a la excitación, bien porque se usa en los procesos masturbatorios, bien porque se utiliza en las relaciones con el Amo o con quien se tenga una relación sexual. Este dolor, por lo menos en las personas que yo he conocido va unido a la intensidad emocional de la relación con el Amo. Al estado de la “cuerda roja” que une tal relación, y que algunos defines con la palabra “entrega”. Un puente sobre el abismo que introduce no meros elementos cuantitativos en la relación, sino cualitativos. Me preguntas: “te agradecería que puntualizaras con claridad si a lo que te refieres es a que aquellos que vivimos el BDSM como relaciones y prácticas centradas en la experimentación con el dolor para la obtención del placer no tendríamos la oportunidad de esa profundización”. Mi respuesta es que, por lo que yo he vivido, nadie –o vamos a dejar en casi nadie—busca el dolor per se, independientemente de quien se lo otorgue, sino que interacciona con el otro. O por lo menos esa es la intención hegemónica, lo cual no quiere decir que no puedan haber encuentros puntuales para mero juego o placer. Por lo tanto es indudable que llegada la persona que interesa más tendrá lugar esa profundización, aunque yo no la llamaría así, sino digamos una “extensión” del yo BDSM. He llamado término “equívoco” al masoquismo porque ya desde su enunciado, como referencia a que Krafft-Ebing derivó tal término de la obra de Sacher-Masoch (1836-1895), que en todo caso es literaria y enraizada en tiempos diferentes, se presta a una escisión demasiado rígida de los fenómenos de sumisión/dolor/humillación. La división que a veces se hace entre sumisas entregadas y sumisas masoquistas suele acabar en interpretaciones un tanto lineales, a mi entender. El propio Krafft-Ebing dio mayor importancia a la sumisión que al dolor en el sadomasoquismo, frente a las opiniones de Schrenck o Eulenburg, que otorgaban más importancia al dolor, y por tanto denominaron como “algolagnia” los comportamientos sadomasoquistas. Por todo ello considero que usar la palabra “masoquismo” se presta a equívocos, si la usamos como mero indicativo del dolor por el dolor. C2 |
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| | #12 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Fecha de Ingreso: Jan 2007
Mensajes: 716
| No creo que el masoquismo sea tampoco el ‘dolor por el dolor’ nada vive aislado, y dicho así me parece tan lineal como esta interpretación que refiere de una sumisión desenlazada del masoquismo, que, personalmente, me resulta difícil de concebir. Dejo algunas puntualizaciones de un mujer que estudia al respecto, de acuerdo que es otro tiempo, donde la mujer tenía un destino diferente del destino del varón, activo. Simone de Beauvoir parte del principio de que el placer no tiene el mismo carácter en la mujer que en el hombre, que el erotismo de la mujer es mucho más complejo, y que el dolor es un modo de reconocerse como carne. “Es el contemplarse sufriendo, la búsqueda en el propio corazón de un sabor de violencia y rebelión.” “El masoquismo aparece cuando el individuo opta por convertirse en pura cosa a través de la conciencia ajena, por representarse a sí mismo como cosa, por jugar a ser cosa.” “El masoquismo es un intento, no de fascinar al otro con mi objetividad, sino de fascinarme a mí mismo a través de la objetivación para el otro” (JP Sartre) “El masoquismo, como el sadismo, es la asunción de una culpabilidad. Soy culpable, efectivamente, por el mero hecho de que soy objeto” (JP Sartre) En el masoquismo, la mujer se abandonará como esclava del varón, le dirá palabras de adoración, deseará ser humillada, golpeada, se alienará cada vez más profundamente por haber aceptado la alineación. ... La paradoja del masoquismo, es que el sujeto se afirma constantemente en su esfuerzo mismo por abandonarse; en la entrega irreflexiva, en el movimiento espontáneo hacia el otro consigue olvidarse. Es verdad por lo tanto que la mujer sentirá más que el hombre la tentación masoquista; su situación erótica de objeto pasivo la empuja a la pasividad; este juego es un auténtico auto castigo al que le invitan sus rebeliones narcisistas...; el hecho es que muchas mujeres jóvenes son masoquistas. "El dolor sólo tiene significado masoquista en caso de que se perciba y desee como la manifestación de una esclavitud". Colette (Mes apprentissages): “Por mi juventud e ignorancia, empecé por atolondramiento, un atolondramiento culpable, un espantoso e impuro impulso adolescente. Son numerosas las muchachas apenas núbiles que sueñan con ser el espectáculo, el juguete, la obra maestra libertina de un hombre maduro. Es un deseo muy feo que expían satisfaciéndolo, un deseo que va unido a la neurosis de la pubertad, la costumbre de roer tiza y carbón, de beber elixir dentífrico, de leer libros sucios y de clavarse alfileres en la palma de la mano.” Lo que no va entre comillas, en lo anterior, lo escribe Simone. Si lo traigo es porque quizás es una visión diferente a la visión de Sacher-Masoch, quizás también por el hecho de que se vive ‘del otro lado’. Mi sensación, por otra parte, es que sí puede haber una búqueda del dolor -en este caso no sólo de la mujer sinó del sujeto en general- en algunos momentos de la vida, consciente o inconscientemente, y que no necesaiamente es en una interacción con otr@ aunque esto se de también -y en nuestro ámbito sobre todo-, por supuesto. Lamento si las citas son aisladas y descontextualizadas del resto del texto, que es muy extenso y pormenorizado, pero ya no tengo posibilidad de copiar más, aunque es un texto muy recomendable que seguramente conocerá: 'El segundo sexo'. Un saludo. Editado por Amapola_Blanca en 22/10/2007 a las 21:51. |
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| | #13 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Localización: Barcelona Fecha de Ingreso: Dec 2005
Mensajes: 56
| Gracias a todos los que estáis aportando vuestras experiencias. Jehanna, ha sido un verdadero placer leerte, y al hacerlo, he visto plasmados sentimientos que yo no habría podido describir mejor. Las situaciones vividas durante tu proceso de autoconocimiento sexual no me son desconocidas ni mucho menos, y me has dado pistas para realizar un paseo retrospectivo en mi propia sexualidad desde otro prisma. Quizá no he sabido yo en mi post definir claramente la importancia de la empatía con nuestro Amo o Dominante, o con la persona que nos conduce por el camino escogido de sumisión dentro de las múltiples variantes que existen. La interacción que se genera entre los dos, en una relación de este tipo es la que, al menos en mi caso, provoca ese estado de superación para el control del dolor, siempre queriendo ofrecer más a quien nos lo reclama y exige. Y para mí, no ha sido un proceso automático nunca, incluso muchas veces intentándolo controlar, tampoco lo he conseguido. bichi(M) que magnífica tu definición de la relación entre el dolor y la sumisión como una forma de comunicación entre la sumisa y su dom. El ofrecimiento y entrega del dolor se convierte en una mayor sensación de pertenencia al Amo. Es verdad que a mayor dolor, la mente consigue controlarlo, pero, siempre, y creo que eso es lo importante, por el querer ofrecerlo y, por supuesto, el saber que van a aceptarlo y valorarlo. Y tengo que decirte que, por experiencia propia, sé lo difícil que es superar el umbral del dolor al ser autoadministrado, ya que se une, además, el ser uno mismo el que lo está provocando, lo que mentalmente resulta una incongruencia total. katze{Jus}, no hablo del dolor como puramente anecdótico. Hablo de controlar el dolor y superarlo como una muestra más de sumisión y entrega, y de cómo consigo hacerlo, de mi experiencia personal en ello. Claro está que ahí reside la magia de la entrega tal como yo la siento, en ofrecer ese dolor, igual que ofrezco el sentimiento de humillación u ofrezco mi cuerpo y mi mente a mi Amo como esencia de la sumisión. Rita, gracias por tu aportación, sé que mi Amo ha contestado a tu planteamiento. Por mi parte, decirte que no me considero masoquista, considerando masoquista aquel que disfruta del dolor “per se”, y en, mi caso, insisto, mi caso, ya que de eso se trata, de experiencias muy personales, el proceso de control mental del dolor va asociado a la sumisión o a la entrega. Incluso en el caso de la masturbación con dolor autoinflingido, las situaciones recreadas durante la misma iban en esa misma dirección. Pero si que entiendo perfectamente el hecho de investigar, experimentar y avanzar en ese terreno como una parte más del BDSM. Mi propia experiencia me ha llevado a analizarlo y, aunque intente objetivizarlo, necesito situarlo dentro de una relación de sumisión y entrega para darle sentido. lv, a los pies de mi Amo, feliz y contenta de estarlo |
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| | #14 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Localización: Buenos Aires-Argentina Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 1.882
| Dolor.. Umbral del dolor.. Excelente tema, estimada lv.. Muchas gracias por traernos tus reflexiones y sentimientos al respecto.. Coincido en algunas cosas contigo y no en otras.. Desde mi punto de vista, la obtención de placer por medio del dolor físico no precisa del ingrediente de la "entrega", tal como se la concibe dentro del BDSM.. Quiero decir, con un poco de camaradería, conocimiento y cierta complicidad entre los partenaires sería suficiente.. Y si tuviera que elegir una palabra para definir aquello que, desde mi forma de verlo, nos permite aproximarnos a esa instancia que denominas "umbral", ello sería: abandono.. Se parece a la "entrega", claro.. pero es mas abismal.. Ufff.. Amapola Blanca.. Querida mía.. Qué puedo decir? Completamente de acuerdo con cada idea y letra de tu escrito.. aunque a diferencia tuya, voy un poco más allá, porque considero que una sumisión desenlazada de masoquismo definitivamente NO es factible.. Tal vez lo equívoco del término sea asociarlo únicamente al placer obtendido a través del dolor físico, cuando en realidad aquel concepto también comprende el disfrute derivado del dolor emocional, como lo es la humillación.. Luego, Amapola, cada párrafo que has escogido es verdaderamente perfecto.. Como por ejemplo donde dice: ".. el dolor es un modo de reconocerse como carne. “Es el contemplarse sufriendo, la búsqueda en el propio corazón de un sabor de violencia y rebelión.” y.. “El masoquismo aparece cuando el individuo opta por convertirse en pura cosa a través de la conciencia ajena, por representarse a sí mismo como cosa, por jugar a ser cosa.” y.. “El masoquismo es un intento, no de fascinar al otro con mi objetividad, sino de fascinarme a mí mismo a través de la objetivación para el otro” (JP Sartre) “El masoquismo, como el sadismo, es la asunción de una culpabilidad. Soy culpable, efectivamente, por el mero hecho de que soy objeto” (JP Sartre) y cuando opinas.. "En el masoquismo, la mujer se abandonará como esclava del varón, le dirá palabras de adoración, deseará ser humillada, golpeada, se alienará cada vez más profundamente por haber aceptado la alienación." y agregas.. "La paradoja del masoquismo, es que el sujeto se afirma constantemente en su esfuerzo mismo por abandonarse; en la entrega irreflexiva, en el movimiento espontáneo hacia el otro consigue olvidarse. Es verdad por lo tanto que la mujer sentirá más que el hombre la tentación masoquista; su situación erótica de objeto pasivo la empuja a la pasividad; este juego es un auténtico auto castigo al que le invitan sus rebeliones narcisistas...; el hecho es que muchas mujeres jóvenes son masoquistas." "El dolor sólo tiene significado masoquista en caso de que se perciba y desee como la manifestación de una esclavitud". finalmente.. "Mi sensación, por otro lado, es que sí puede haber una búqueda del dolor -en este caso no sólo de la mujer sinó del sujeto en general- en algunos momentos de la vida, consciente o inconscientemente, y que no necesariamente es en una interacción con otr@ aunque esto se de, por supuesto." Me encantaron tus comentarios.. Cariños.. Y hasta luego.. Karla.. ![]() |
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| | #15 | |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Localización: Argentina Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 804
| Citar:
Mis estimados CONSUL2 e Iv, ahora pareciera que nos vamos entendiendo, yo creo que por tu intención sincera, CONSUL, de dar forma al famoso concepto de "entrega" en términos terrenales... Quiero decir : si llamamos "entrega" a ese concepto difuso y oceánico , subterfugio por el cual muchas sumisas del foro han intentado disfrazar el amor que sienten por sus doms, ahí vamos perdidos: mejor digamos amor y ya . En cuyo caso, discrepo : no es necesario el amor para poder disfrutar del BDSM. Entiéndase que no digo tampoco que sea excluyente, sólo estoy diciendo que no es necesario. Ahora, si lo que llamas "entrega" sa basa en eso que tu llamas "la intensidad emocional de la relación con el Amo", la cuestión es otra, y, dicho en criollo, según lo entiendo, haces alusión (corrígeme si me equivoco) a la corriente afectiva que pueda surgir entre un dominante y su sumisa, no hace falta tanto enigma entonces: te tengo aprecio, te estimo, te quiero incluso y eso hace que el encuentro en general sea más distendido y por lo tanto,posiblemente más placentero. El recorte de Amapola_Blanca me parece muy acertado en muchos puntos ( anotaré a mi favor que Simone es considerada en el ámbito psicoanalítico como el paradigma de la histeria ) y no quiero dejar de mencionar que no entiendo el masoquismo en el sentido en el que lo planteas, CONSUL2 , (es decir, "como mero indicativo del dolor por el dolor"). De hecho, la práctica masoquista para Freud implica la exigencia por parte del sujeto de la sensación dolorosa como condición para la obtención de placer sexual.Como verás, una concepción con consecuencias muy diferentes en relación a la que tú expones,y determinantes en relación al tema que nos ocupa. En ese sentido, me ocurre lo mismo que a Amapola : no puedo separar la noción de sumisión de la de masoquismo, en cualquiera de sus variantes (físico, emocional , etc) Un abrazo Rita | |
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| | #16 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: Madrid Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.222
| Rita: ¿A qué llamamos “entrega” en mi opinión? A lo que la sumisa hace cuando cree que está en el espejo cerrado junto a quien denomina Amo, y le siente como tal. Cuando le deja de sentir “su” Amo, desaparece la entrega, con lo que ella tiene de “suspensión” de los límites del dolor, etc. ¿A qué llamamos Amor? A lo que siente una persona por otra, cuando piensa que esa persona encarna lo que ella desea que sea “su” Amor. Cuando deja de encarnarlo, se rompe el Amor, pero a veces queda cariño u odio. Pasados los años, vendrá quizá el olvido o la indiferencia. A veces existe mucha semejanza entre la “entrega” y el “Amor”, pero pienso que el elemento diferenciador está en la propia mirada de la mujer sumisa. No tanto en el objeto de la mirada, sino en la mirada misma. En cuanto a las teorías de Freud sobre el masoquismo son bastante complejas, y todo su pensamiento fue cambiando cuando introdujo la pulsión de muerte, etc. Creo que hay que entender su mirada sobre la mujer en el tiempo en que la ejerció y sobre las mujeres que pudo conocer. En la actualidad, no pienso que únicamente el masoquismo se refiera a las sensaciones placenteras con el dolor, sino que abarca todas las manifestaciones de “rendición” del yo, de abdicación de un yo torturado en las manos del otro/otra, en unos casos como factor de liberación, y en otros de expiación. Como apéndice me gustaría añadir unos textos sobre el masoquismo encontrados en la red. El primero es de Patricia Tassara. Y el segundo es de Eduardo Nabal. Por su extensión los colocaré en varios post. C2 Editado por CONSUL2 en 23/10/2007 a las 12:23. |
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| | #17 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: Madrid Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.222
| Patricia Tassara Zárate 11 de Junio de 2003 Mesa redonda realizada en la Sede de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis el 11 de Junio de 2003 bajo el título: Mujeres maltratadas: una plaga social. En un texto posterior de 1924 titulado "El Problema Económico del Masoquismo", Freud habla de tres clases de masoquismo: el masoquismo erógeno (placer en el dolor) condicionante de la excitación sexual, el masoquismo moral (como norma de la conducta vital), es la conciencia de culpabilidad inconsciente y el masoquismo llamado femenino. Este último encontró una gran repercusión en el medio psicoanalítico post-freudiano, especialmente con Helen Deutch y Karen Horney. Las diferentes teorizaciones desataron una gran polémica entre los analistas de aquella época, polémica que Jaques Lacan denominó como la "querella del falo". Para Freud, el masoquismo femenino designa, cito: "una situación característica de la feminidad, vale decir, significa ser castrado, ser poseído sexualmente o parir". Vemos así, que Freud plantea una subordinación "natural" de la mujer al hombre y su posición particular en las funciones reproductoras, haciendo del masoquismo algo particular a las mujeres. El coloca el masoquismo femenino como una categoría aparte en un intento de inventar un término que convenga al lado femenino. Lacan rechaza esta perspectiva pero considero que sí acepta otra. Es enorme el desarrollo que hace Freud del concepto de masoquismo y no es mi intención pretender desplegarlo aquí, sólo tomaré un aspecto que considero nos puede aportar alguna luz al tema de los malos tratos. El masoquismo es para Freud una pulsión de autodestrucción, la destrucción de sí, la compulsión a la repetición de aquello que nos daña. "Hay personas, dice Freud, que durante su vida repiten sin enmienda siempre las mismas reacciones en su perjuicio o que parecen perseguidas por un destino implacable, cuando una indagación más atenta enseña que en verdad son ellas mismas quienes sin saberlo se deparan ese destino". Es decir, que el psicoanálisis va más allá de la conducta consciente y contempla la existencia de una pulsión, una autodestrucción en todo ser humano que lo puede llevar a repetir lo displacentero una y otra vez. El psicoanálisis se hace cargo de ese punto que escapa al supuesto autocontrol, siendo ese punto la brújula del tratamiento. El masoquismo en tanto pulsión de muerte, conciencia de culpa, ese punto inmoral o rasgo perverso del que el sujeto extrae un intenso placer, aquél punto relacionado con el fantasma fundamental, será lo que nos permitirá dar un paso más para no quedarnos pegados al victimismo. Esto no es desconocer el sufrimiento que trae el sujeto sino que al estar orientado por la brújula del "goce", podrá darle la oportunidad a ese sujeto sufriente, de convertirse en sujeto responsable de su goce y consecuentemente saber-hacer mejor con ello en su vida. |
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| | #18 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: Madrid Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.222
| CHARLA S/M Por Eduardo Nabal Las sexualidades periféricas, término acuñado por el filósofo francés Michel Foucault en el primer volumen de su Historia de la Sexualidad, serían aquellas que se producen lejos de la alcoba de los padres, no son reproductivas, no tienen porque ser heterosexuales, ni monogámicas, ni suaves, ni entre personas de la misma edad, ni en pareja, ni en privado. La antropóloga estadounidense Gayle Rubin en su artículo "Pensar el sexo: Hacia una teoría radical de la sexualidad" establece en un cuadro o gráfico una suerte de jerarquía en la respetabilidad social de las practicas sexuales. Un amplio abanico de tipos de conducta erótica desde la que cuenta con el apoyo social y la total respetabilidad hasta las que son condenadas socialmente y perseguidas legalmente. En el escalafón mas alto sitúa la heterosexualidad reproductiva y en el más bajo prácticas como el sadomasoquismo o el fetichismo y el sexo intergeneracional. El término sadomasoquismo es el resultado de la unión de dos términos, sadismo y masoquismo, acuñados por la ciencia psiquiátrica de finales del siglo pasado basándose en la obra literaria de dos autores el Marques de Sade y el barón Leopold Sacher Mascoch. En su libro de 1905 "Tres ensayos sobre teoría sexual" Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, escribe "La tendencia a causar dolor al objeto sexual o a ser maltratado por él es la más frecuente e importante de las perversiones y sus dos formas, la activa y la pasiva, han sido denominadas respectivamente, por Kraft-Ebing, sadismo y masoquismo. Richard Von Kraft-Ebing fue profesor e Psiquiatría en la Universidad de Viena hasta finales del siglo pasado. Coincidio con Freud cursando estudios académicos. Acuñó estos dos términos incluyéndolos en su obra más celebre "Pyschopatia Sexualis" de 1888 donde describía toda suerte de variantes de la sexualidad y las definía como perversiones o anomalías. Su obra, de pretendida dimensión científica, obtuvo un gran éxito comercial debido a sus para la época audaces descripciones de toda suerte de prácticas sexuales pero no contribuyó demasiado a aclarar los tópicos cuando patologizaba toda suerte de conductas y mezclaba actividades consensuadas y no consensuadas incluyéndolas en una suerte de catálogo de lo pintoresco donde tenían cabida travestidos, fetichistas del pie o los zapatos, exhibicionistas, coprófilos, masturbadores, pedófilos junto a cosas tan pintorescas como los fetichistas cortadores de trenzas. Freud, basándose en algunas de las conclusiones de Kraft-Ebing sobre el sadomasoquismo, reconoce que en la mayor parte de las personas existe un grado de tendencia a una agresión, un componente agresivo en el instinto sexual que devenido independiente y colocado en primer término, mediante un desplazamiento, pasa a ser sadismo. El concepto de sadismo comprende, para él, desde una posición activa y dominadora con respecto al objeto sexual hasta la exclusiva conexión de la satisfacción con la dominación del objeto sexual y el maltrato del mismo. En sentido estricto, solamente en el último caso, lo consideraría propiamente una perversión. De un modo análogo nos dice, el concepto de masoquismo reúne todas las actitudes pasivas con respecto a la vida erótica y al objeto sexual, siendo la posición extrema la conexión de la satisfacción con el voluntario padecimiento de dolor físico o anímico producido por el objeto sexual. El masoquismo, como perversión, parece alejarse, según Freud, más del fin sexual normal, que la perversión contraria; es dudoso si aparece originariamente o si más bien se desarrolla a partir del sadismo y por una transformación de éste. Con frecuencia, dice, puede verse que el masoquismo no es sino una continuación del sadismo dirigida contra el propio "yo" que se coloca ahora en el puesto anterior del "objeto sexual". Y concluye "Un sádico es siempre un masoquista y al contrario". "Lo que sucede es que una de las dos formas de perversión, la activa o la pasiva, puede hallarse mas desarrollada en el individuo y constituir el carácter dominante de su actividad sexual". Actualmente la opción sexual sadomasoquista sigue rodeada de mitos, miedo y distorsión. Siguen vigentes tanto la corriente patologizadora como la criminalizadora y se la considera una anomalía sexual o parafilia en el último Manual Internacional de Desórdenes Mentales (DSMI IV) Las noticias y los comentarios de sucesos definen a los asesinos o a los violadores como sádicos y sus actos como actos de sadismo identificándolo con la crueldad y el ensañamiento. En el lenguaje popular alguien que sufre y no hace nada para remediarlo se autoetiqueta el mismo como "masoquista". Decimos de alguien que padece estoicamente algo que podría haber evitado o que incluso parece pasarlo en grande en su situación que es un "masoca". El sadomasoquismo, como opción sexual, y tal y como lo entendemos nosotros, nada tiene que ver con esto. Es un ritual erótico que implica poner en práctica fantasías en las que alguien juega el papel de dominante y otro u otros/as el de dominado. La dinámica base del sadomasoquismo es el intercambio acordado de poder en términos eróticos y con pleno consentimiento y cooperación de los participantes. En los años ochenta en EEUU hubo una fuerte división entre los grupos de feministas y lesbianas por temas como el sadomasoquismo y la pornografía. La resistencia de muchos grupos de mujeres y de lesbianas a aceptar el sadomasoquismo como una opción sexual más tiene una cierta base lógica. Siempre se ha presentado a las mujeres como pasivas y sufridoras. También se ha identificado la posición del macho con la posición dominante y el sadismo con la masculinidad y sus privilegios sociales. Se ha llegado a ver el S/M como una extensión lógica e incluso como una síntesis extrema del sexismo. Su desconfianza implica, sin embargo, un desconocimiento profundo del sadomasoquismo y los que lo practicamos. Al mismo tiempo se ha identificado siempre el sadomasoquismo con los hombres gays y las parejas heterosexuales sin tener en cuenta que también existen muchas lesbianas interesadas por el S/M. Una de sus principales representantes, la escritora y activista estadounidense Pat Califia señala como aún no existiendo una red de clubs de sadomasoquismo o locales y revistas especializadas en el número y con la diversificación que en el caso de los hombres gays o heteros existen numerosas lesbianas que lo practican y que hablan de sus experiencias sadomasoquistas. Para Califia el S/M representa un ejemplo máximo de la construcción política del sexo dejando claro que el placer producido por el cosquilleo de un amante al soplarte en la oreja está tan socialmente construido como la gozada que supone manosear las bragas negras de una amante o ser azotada cariñosamente con un látigo de cuero. Pensar que el sadomasoquismo es sexista es no comprender el poder de ritualización que tiene la escenificación de las fantasías sexuales ni el placer que se produce y trasforma el dolor y la sumisión en goce y experimentación. Para Califia la dinámica fundamental del sadomasoquismo es la dinámica del poder no del dolor. Se puede jugar con la dominación y el sadomasoquismo sin que haya que incluir necesariamente dolor físico. El placer de una dominante depende de la dominada y viceversa. Los papeles son intercambiables. Explica como el poder en una relación sadomasoquista no tiene nada que ver con el privilegio social sino que es el poder momentáneo que la otra parte te otorga. El causar dolor gratuito o poco placentero es propio de novatos y de personas que no saben lo que es realmente el sexo sadomasoquista. Muy al contrario consideramos que el verdadero sadomasoquismo, practicado con inteligencia y sensibilidad, está muy lejos de ser una práctica lesiva o dañina y que nos ayuda a conocer mejor nuestro cuerpo y sus reacciones, a realizar muchas fantasías tradicionalmente inconfesables o inhibidas y a un aprovechamiento erótico del dolor o de la relación de poder que en mayor o menor medida existe en toda relación sexual. Incluso los más fieros detractores del sadomasoquismo reconocerán haber pellizcado un pezón, mordido una oreja, abrazado o presionado con fuerza, haber recibido o dado una palmada cariñosa en el culo o haber sido penetrados/as con cierto grado de dolor placentero. |
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| | #19 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: Madrid Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.222
| Continuación del texto de Nabal. .............................. ............................. Al igual que otras prácticas sexuales u otras sexualidades de las definidas como periféricas (léase pedofilia, fetichismo etc.) el sadomasoquismo se reprime o se critica empleando muchas de las razones que en su día se emplearon para perseguir o silenciar la homosexualidad: no es una práctica reproductiva, es minoritaria, niega la relación directa entre la masculinidad y el control sexual o la femineidad y la pasividad sexual y utiliza objetos que no están orientados a lo genital como centros de deseo. Los psiquiatras y psicólogos se han hartado de decir que gays y lesbianas éramos narcisistas, inmaduros afectivamente o neuróticos/as. Los argumentos que surgieren que el S/M esta causado por lejanos traumas, complejos familiares, culpabilidad sexual o baja autoestima siguen un desarrollo parecido. El sadomasoquismo, para nosotros y nosotras, debería entenderse como un lenguaje sexual apasionado y creativo, con sus propias convenciones, que siempre se pueden alterar o renegociar y con sus propios signos y técnicas sexuales. Las imágenes de sadomasoquismo más accesibles, hasta ahora, se pueden encontrar en la pornografía comercial; sin embargo este material a menudo contiene imágenes de actividades sexuales no consensuadas, no grafificantes para una de las partes o en las que se obliga a practicar técnicas poco seguras. Hemos de aclarar que la gran mayoría de la gente sadomasoquista no actúa así. Se suele dar una gran importancia a la seguridad, a la comodidad y a la excitación del o de la que actúa como parte sumisa. De hecho gran parte de la actividad del S/M depende de las señales que lanza el sumiso o sumisa a la parte dominante y de cómo esta conduce el juego sexual mediante el intercambio de puntos de vista y la cooperación. ¿Qué es lo que obtenemos los y las que practicamos el S/M? Fundamentalmente un placer extremado que no conseguiríamos con otro tipo de prácticas. No existe un sadomasoquista tipo como no existe nadie que otorgue el mismo significado ni obtenga idéntico placer con una misma práctica. Cada persona erotiza un tipo de conducta. Los que nos acercamos al S/M erotizamos las relaciones de intercambio de poder e incluso, en cierta medida, erotizamos cierto dolor físico dentro de un contexto sexual placentero. El saber esto, el tenerlo claro, no supone necesariamente el no haber podido interiorizar , en mayor o menor medida, muchos de los prejuicios y tópicos que socialmente se manejan sobre sadomasoquismo. Al igual que muchos gays viven sus sexualidad con heredados complejos de culpa resultado de una educación y un entorno homofóbicos muchos de los practicantes del S/M hemos sentido o podemos sentir en algún momento cierta inseguridad con respecto a nuestras prácticas. · ¿Soy masoquista debido a mi educación católica o a un trauma infantil o a mi baja autoestima? ¿Alivio así mi culpabilidad? · ¿Soy sádico porque no se canalizar mi agresividad o porque tengo problemas de comunicación o de personalidad? ¿Libero así mi violencia? Pocos sadomasoquistas que conocen o analizan los mensajes que desde diversas instancias se nos lanzan sobre el sadomasoquismo hemos podido evitar hacernos alguna vez preguntas de este tipo. Aunque la respuesta sea que nos encanta el juego sadomasoquista y nos parece un terreno en continua exploración. Dentro de las subculturas desarrolladas en el mundo gay la comunidad sadomasoquista es una de las que tiene una identidad mas diferenciada. Surgidas en EEUU hacia los años treinta se articularon visiblemente casi al mismo tiempo que el moderno movimiento de liberación homosexual. Los locales y grupos leather, de la comunidad del cuero, están cada vez mas extendidos aunque sigan siendo casi exclusivos de grandes ciudades y no representen a toda la gama de gente que practica el S/M. Esto no les ha librado del oprobio y la desaprobación de algunos sectores muy conservadores del movimiento gay y lésbico mas preocupados por dar una imagen de pulcritud y respetabilidad de cara al mundo hetero que de ahondar en la diversidad erótica. Tampoco les ha librado de ocasionales sanciones penales y posible criminalización. Y aquí podemos hablar del tristemente célebre Caso Spanner. Un grupo de hombres se reúne en la localidad inglesa de Sheffield con la finalidad de practicar sexo sadomasoquista. Sus actividades incluyen golpear el pene con una regla y verter y untar cera caliente en sus genitales. Alguien tuvo la ocurrencia de grabar algunas de sus escenas en vídeo, las cintas llegaron a manos de la policía inglesa y fueron denunciados. Quince de ellos fueron condenados, cinco a penas de prisión. El juez llegó a la conclusión de que ninguna práctica de ese tipo, tan alejada, según él, de la idea del amor humano, puede realizarse con pleno consentimiento. El caso Spanner llegó al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos que, por increíble que parezca, ratifició la sentencia. Un caso puntual, aislado si se quiere, pero que refleja todavía la criminalización del sadomasoquismo y del sexo gay en grupo. La idea del amor humano que enarbolaba el juez sigue siendo una de las principales críticas que se hace al S/M junto con la idea de que los que lo practicamos vemos el sexo como algo negativo, sucio o lleno de culpa. En muchas ocasiones esto es precisamente al revés. Al llegar mas lejos en la realización de nuestras fantasías estamos atreviéndonos a escenificar una mayor intensidad y creatividad en el deseo. Una práctica S/M no tiene porque ser mejor ni peor que una práctica de otro tipo pero en muchos casos supone romper inhibiciones y tabués culturalmente impuestas (la idea eterna del amor romántico, la falsa idea de que las relaciones de pareja son igualitarias, la idea del sexo siempre genital y que acaba con la penetración) y puede implicar mostrarse al otro y otros de una forma mas auténtica. Al mismo tiempo la crítica al S/M proviene de su dimensión transgresora en cuanto a teatralización de las relaciones sociales de poder en un contexto sexualizado donde tienen otro significado y se convierten en juego, subvirtiéndolas. En todas nuestras relaciones humanas existen juegos de poder, mas o menos erotizados El S/M pone el acento en esta dimensión erótica del poder y las relaciones humanas y al mismo tiempo las cuestiona cuando al intercambiar los roles de dominante y dominado se pone en primer termino su artificiosidad, su convencionalismo. El hecho de que la iconografía del uniforme se haya incorporado a la imaginería del sadomasoquismo proviene también de la puesta en evidencia de la sexualización del poder, del funcionamiento del poder como fuerza socializadora y de la evidenciación del juego fetichista que la sociedad misma incorpora a las relaciones humanas de subordinación. La religión católica también hace uso de una aparatosa escenografía sadomasoquista y gran parte de su éxito se debe a la importancia concebida a la culpabilidad y la redención mediante el castigo ritualizado. Poner de relieve su carácter erótico le ha ocasionado no pocas críticas al S/M más subversivo. Jugar al S/M claro está requiere un grado extremo de responsabilidad sobre todo si se trata de S/M muy intenso. Puede implicar un diálogo con tus amantes sobre lo que os gusta y lo que no, cuales son vuestros límites y cuales las fantasías que deseáis explorar por primera vez y en cuales os negáis rotundamente a participar. El sexo sadomasoquista debe ser también, claro está, sexo seguro. Existen medidas de prevención para todas y cada una de sus prácticas, sin excepción. Cuando se está fuera de la comunidad leather o uno no se mueve con gente aficionada al S/M existe todavía el riesgo de recibir muchas críticas y bastante incomprensión. Proponer a un amante ocasional o incluso a una pareja estable una serie de prácticas S/M sin conocer sus preferencias en este sentido puede suponer reacciones de rechazo, burla , sorpresa o incredulidad. El movimiento gay reformista no está ayudando para nada a que esto cambie. Pretenden ignorar que existe una responsabilidad por parte de gays y lesbianas en apoyar a las comunidades del sexo llamado periférico o minoritario como expresión de mayores cotas de libertad y diversidad que sólo pueden repercutir en nuestro beneficio. |
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| Rol: Dominante Sexo: Hombre Localización: Madrid Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 1.359
| Hola lv, me parece muy interesante cuando dices: Resumiendo, una combinación de respiración honda, el pensar que ese dolor te acerca más a la persona a la que te entregas y que esa persona disfruta de ello (como un reforzamiento mental) y buscar el origen del dolor y obligarlo, en cierta forma, a remitir, concentrando entonces tu mente en el placer físico, es mi formula para conseguir vivir intensamente el umbral del dolor. En varias ocasiones se ha nombrado de manera más o menos detallada el tema de "la respiración" a la hora de afrontar el dolor, pero creo que hasta ahora no había leído de manera tan clara cómo la respiración era una de las bases del proceso en la experiencia concreta de una persona. Estoy totalmente de acuerdo contigo y me encantaría, si tienes oportunidad, que nos ampliaras esta parte de tu experiencia. Un cordial saludo para ti y para tu Amo CONSUL2. |
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