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Hablemos de BDSM Sobre actitudes, conocimiento y entendimiento de la llamada "forma de vida alternativa". Experiencias, motivaciones, inquietudes y demás familia.

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Viejo 25/02/2008, 17:31   #1
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Localización: Buenos Aires, Argentina
Fecha de Ingreso: Oct 2006
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Predeterminado Viaje hacia mi mismo

El dueño, empleado o “no-se que”

Todo comenzó una tarde con un compromiso que termino antes de lo pensado.
Un amigo de la infancia se había casado y yo había sido su fiel testigo. Cumplidos los trámites legales de privación de la libertad (matrimonio), las fotos de rigor, y viendo que ninguna dama asistente a la ceremonia me apetecía, me encontré con una tarde libre, en la ciudad de Buenos Aires, vestido con mis mejores galas.
Sin nada que hacer, decidí caminar por Avda. Santa Fe calle abajo, cuando a la cuadra y media de cruzar Callao, me encontré con la fabulosa galería under que tanto me gusta recorrer.
Imágenes que bombardean la retina, personas raras, luces extrañas, todo me embriaga. Caminando sin rumbo aparecí dentro de una librería que se encuentra en el subsuelo, arrastrado por el interesante material fotográfico de corte S/M que exhibía en la vidriera.
Mientras observaba un libro de excelente manufactura y encuadernación con imágenes extremadamente eróticas sobre sumisión / dominación, el dueño, empleado o “no-se que” se acerco a mi. “Buscas algo en especial?” me dijo. Me sentí invadido, avergonzado, pero rápidamente me recupere. No me conocía, ni yo a el, me sentí nuevamente seguro en mi anonimato para poder mostrar mis gustos por el sexo duro. “Buena elección, Ken Markus, un profesional de la fotografía fetichista y S/M” comento mientras miraba el libro que tenia en mis manos.
“Buen material, aunque demasiado elaborado para mi gusto” Respondí. “Allí tenes algo mas… bastardo” dijo con una naturalidad pasmosa mientras señalaba unas revistas amontonadas en un rincón. Las imágenes que se veían en ellas eran de mi agrado. Mujeres comunes, “next door girl” con ataduras sencillas y efectivas, amordazadas con trapos, cintas de embalaje, sodomizadas, asaltadas sexualmente, en lugares nada limpios, electrizantemente naturales, nada elaborado. El dueño, empleado o “no-se que” noto mi entusiasmo por ese material. “Si te interesa, avisame” dijo mientras se retiraba, aunque volvió sobre sus pasos “De todo lo que ves en estas revistas, conozco gente que puede ayudarte”. Mientras se retiraba, comencé a observar el nutrido estante de revistas. Zoofilia, sado, fetichismo, sexo anal, sexo gay, S/M, sexo con ancianos, ancianas, todo lo que el mundo vainilla podría tildar de “anormal”.
Tome una de las revistas de sexo y bondage y me dirigí a abonarla. Mientras el dueño, empleado o “no-se que” envolvía cuidadosamente la revista para esconder mis gustos sexuales al ojo del ciudadano mediocre y chato, le pregunte sencillamente señalando con la vista el paquete “Conoces a alguien?” El dueño, empleado o “no-se que” me observó detenidamente, miro mis ropas – un traje bastante caro que (disculpen) me hace incómodamente elegante - tomo una cargada agenda, anoto en un retazo de papel un teléfono y me lo dio junto con el cambio. “No es barata, pero veo que problemas de dinero no tenes. No trabaja poniendo anuncios, solo por recomendación de sus clientes. Y lo mas importante: No es para cualquiera” Antes de irme, me pidió que cuando hiciera contacto, no olvide mencionar de donde obtuve el número telefónico.
Agradecí con la mirada y salí nuevamente a la superficie, al mundo vainilla, con una rara mezcla de ansiedad, curiosidad y muchas dudas.
Bikerman está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 25/02/2008, 18:02   #2
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Localización: Buenos Aires, Argentina
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Mensajes: 360
Predeterminado El supermacho y su oculta debilidad

Recién a los dos días de tener el desprolijo papel con su teléfono anotado dando vueltas en mi escritorio, tome coraje y llame.
Susana – así la llamaremos – atendió cortésmente mi llamado. No negó ni afirmo cuando le decía que estaba interesado en sus servicios especiales. Escuchaba del otro lado de la línea con largos e incómodos silencios que me obligaban a hablar constantemente.
“Soy yo la persona que buscas” por fin asintió – “que es lo que te interesa?” Le comente que quería una sesión hard de dominación, que quería hacerle todo aquello que hasta ahora, por negación de mis compañeras de juego o porque nunca lo intente, no había practicado. Me comento sus (importantes) honorarios, y comenzó a justificarlos diciéndome que la sumisión que ella practicaba era mas psicológica que física. Me intereso.
Esa misma tarde, tomábamos un café con la Plaza de Mayo como telón de fondo.
Era delgada, alta, de unos avanzados cuarenta años. Sus ojos eran profundos y negros, al igual que su cabello. Su cintura era minúscula, sus caderas poderosas, y su culo dos esferas firmes y tensas. Por el contrario, sus tetas eran bastante pobres.
Tenía clase, ese nivel innato que hace sobresalir a alguien de entre los demás.
Vestía ropas elegantes pero comunes, nada que siquiera insinuara que era una profesional del sexo.
El acuerdo fue pactado.
Serian tres días en una cabaña en las afueras de Buenos Aires. Nada de celulares. Nada de fotografías. Nada de “otros invitados”. Su sumisión seria de dieciséis horas al día, con ocho horas libres para su descanso e higiene personal. Manutención y honorarios – obviamente – correrían a mi cargo. Los juegos serian pactados durante la jornada.
¿Pero por que siendo que tengo amigas sumisas que se entregarían a mis deseos gratuitamente sin necesidad de abonar una moneda, estaba pactando con una profesional?
“¿Por que recurrís a mi?” me pregunto curiosa. “Me siento estancado como dominante – le dije con algo de vergüenza por tener que admitir (Yo, el supermacho) lo que creía era una debilidad – se me acabo el argumento de dominante, necesito aprender técnicas nuevas, algo nuevo, que me sacuda este sopor que me bloquea. La sumisa se entrega y espera todo de mi, tengo compañeras muy pasivas que agotan mi inventiva, ademas, quiero por una vez gozar sin preocuparme si mi compañera de juegos disfruta tambien, me salio la parte egoista…”
Me miro fijamente clavandome sus ojos negros mientras bebía un sorbo de su taza de café y me dijo “Hace de cuenta que vas a hacer un postgrado… ni vos te vas a reconocer cuando termines”
Unos días mas tarde, la recogería en un automóvil para irnos a la cabaña que había arrendado…
Bikerman está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 25/02/2008, 19:52   #3
 
Rol: Switch
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Predeterminado

¿ y como sigue ? espero que no tarde mucho en poner la continuacion y ver el desenlance , besos Bikerman


AMANoa
AMANoa está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 25/02/2008, 19:52   #4
 
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Sexo: Hombre
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Mensajes: 2.175
Predeterminado

No he tenido tiempo de leerlo, pero me alegro mucho de que estés de vuelta, Bikerman.

Saludos cordiales,
tTiger
tTiger está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 27/02/2008, 21:26   #5
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
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Mensajes: 189
Predeterminado

Vaya, Bikerman, estoy deseando saber como fueron tus tres dias...

...... ......... .......... ....... ........ .......... ..........
tarja está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 28/02/2008, 17:12   #6
 
Rol: Dominante
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Predeterminado Primer dia

Nos encontramos a la hora acordada en el lugar acordado.
Susana salio del porche del edificio donde vivía vistiendo en forma deportiva, con un bolso negro, algo grande, colgando de su hombro derecho.
Subió al auto y con una sonrisa amigable me dijo: “¿Vamos? Ya no hay vuelta a tras, tu giro se acredito en mi cuenta…”
Sonreí, pense en la bella y desinteresada actitud de la dama sentada a mi lado, arranque el automóvil y en minutos, gane la autopista.
Fueron tres horas de un agradable viaje. Susana – así quedamos en llamarla – tenia una charla mas que agradable, culta, reservada. Trajo unos CD de música pop, que como no eran muy de mi agrado, intercalamos con los míos de rock y metal.
Llegamos apenas pasado el mediodía al lugar que había reservado, una cabaña dentro de un camping en las afueras de Buenos Aires. Era la más alejada de todas. Cumplidos los tramites del caso, estacione el auto debajo del alero de la cabaña y entramos.

Siquiera había terminado de sacar mis cosas del bolso cuando Susana me llamo desde el comedor. Cuando fui, la encontré de pie, en ropa interior de color negro, mirándome fijamente. Se arrodillo, y coloco su cara contra el piso, dejando su culo, hermoso culo en su máxima gloria. “Es hora de comenzar amo”, me dijo. Salí, camine hasta un árbol, busque una rama de aproximadamente medio metro, la limpie de hojas y brotes, y al entrar, le cruce las nalgas de un firme azote que la sobresalto.
Susana era muy obediente. Constantemente miraba el piso, jamás a mis ojos. Sus pechos, aunque escasos, eran interesantes para trabajarlos con pinzas, aunque eran difíciles de amarrar.
Su sexo siempre estaba dispuesto para ser penetrado por dildos. A veces mas de uno a la ves.
Durante esa tarde hice todo lo que me nacía hacer con ella.
Lo que sabía hacer.
La noche llego y termino la sesión de sumisión, que no tuvo penetración en esta oportunidad, pues así yo lo había deseado.

“¿Hay un pueblo cerca, verdad?” pregunto Susana. “Si, y no es un pueblo, es una ciudad, a quince minutos…” Entro al baño desnuda, tal como había terminado luego de recibir mis atenciones y antes de entrar me dijo “Te invito a cenar, ponete lindo”. Solo había llevado ropas sencillas, es mas, ni tenia pensado salir de la cabaña en esos días, así que tome lo que tenia y luego de una refrescante ducha, salimos hacia la ciudad.
Sentados a la mesa del sencillo pero prolijo restaurante, me dijo “Tienes potencial… pero no lo aprovechas totalmente...” Por algo que no sabia que era, me sentí descubierto, invadido. Ella me estaba evaluando! Cambie rápido de tema y no se hablo mas del asunto.

Otra vez en la cabaña, Susana me dijo mientras se desvestía “¿Te gustaría tener sexo?” Me sorprendió. “Tengo ganas de cojer y me caes bien” Al verla en su plenitud, desnuda, con su madurez firme y tentadora, sus ojos negros de mirar tramposo, era imposible negarse.
No me interesa saber cuantos orgasmos tuvo, pues en esas cosas las profesionales suelen mentir, pero si puedo decir que lamiendo, era toda una fiesta. No dejo rincón de mí sin recorrer.
“Mañana seré nuevamente tu sumisa” me dijo antes de dormir “pero dejame decirte algo: Como viste, puedo ser una señora ante los demás” - era cierto, note en varias oportunidades como su clase y encanto llamo la atención a mas de uno durante la cena – pero entre estas paredes, en la cama, puedo ser tan puta, pero tan puta que ni vos lo imaginas”. La mire sin entender el mensaje. “Sos un tipo agradable, cortés, muy caballero, pero eso dejalo para con los demás, en la cama, se un hijo de puta sin escrúpulos”. Iba a decirle que se calle, que me incomodaba, cuando poso su índice sobre mi boca invitándome al silencio. “Mañana lanzate y deja que sea yo quien diga basta, no pienses en mis limites. Soltate, solamente cuando vos encuentres el goze, se lo estarás dando a tu amiga de juegos, la satisfacción de la sumisa se encuentra en la satisfacción del amo. No busques complacerme, complacete vos y sin quererlo, complacerás a tu compañera.”
Me sentía perturbado. Sentía que había fracasado en una prueba. Susana lo noto. “No seas tonto, haceme caso, mañana hace lo que mas te guste sin importar si yo lo soporto o no. Cuando llegue al limite, de acuerdo a lo que hablamos, te aviso.”
Apague la luz y me susurro al oído “Y te digo que llevarme al limite es bastante difícil…”
Antes de dormirme profundamente, me quede meditando acerca de la verdad sobre si yo mismo era responsable de no haber aprovechado todo mi potencial…

A la mañana siguiente, Susana despertó y se sentó en la cama. Acomodo sus cabellos con sus manos. Se sobresalto al verme sentado en un sillón en la esquina de la habitación, observándola fijamente. Sonrió y me dijo “Esa mirada se disfruta mucho más que un latigazo en el culo…”
Sin hablarle, solo con un gesto – juro que no interpretaba ningún rollo, así me salía - la llame ante mis pies. Ella, asintió, mirando el piso, aunque sin poder ocultar una sonrisa de satisfacción...
Bikerman está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 26/03/2008, 20:00   #7
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Localización: cerca de mi Mediterráneo
Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 643
Predeterminado El dominante inseguro

Al margen de alabanzas pueriles que distraigan del fondo que se adivina en este hilo, quiero destacar el relato-testimonio de Bikerman antes de que acabe engullido en la compleja red de hilos, temas, preguntas y elucubraciones mentales que se celebran, o se disecan, en el foro.

Su valor: ataca sin temor, con pulso férreo y sin florituras, una cuestión que suele atribuírsele poco al rol del dominante, como el bloqueo, el hastío y, posiblemente, la desmotivación. Una percepción subjetiva pero poderosa que atraganta al más pintado en muchos momentos de la vida, práctica furtiva del bdsm incluída. El adocenamiento de apodera de uno y el impulso de la transgresión y la experimentación se pierde en devaneos carentes de ilusión, coronadas con prácticas rituales, repetitivas, y ghetto cerrado reservado a l@s mism@s de siempre. Saltan las dudas como liebres en un carácter que suele considerarse seguro de sí, firme y eficaz ¿Cómo puede confiar un/a sumis@ en su dueñ@ si éste ya no sabe quien es y por qué está ahí?! ¿Es recomendable la aportación de prácticas con profesionales? ¿Las relaciones estables son mejores o peores que las ocasionales?. Y así un largo etcétera.

La forma: narración directa, austera y ausente de amaneramientos, a modo de diario urbano, que describe el planteamiento, la escena y, probablemente, sus consecuencias.

La duda: ¿por qué nadie a visto lo que yo veo aquí y su nada despreciable significado? ¿Dónde está el debate? ¿Tal vez Bike no goza de suficiente predicamento en el foro para entrar a matar en el transfondo del tema...?

Amigo Bikerman, acaba lo que empezaste; aunque sólo sea porque este dominante se pregunta qué ocurrió en los dos días que faltan para acabar tu narración y cómo afecto eso en tu experiencia del bdsm y, fundamentalmente, como ser humano.

Navega amigo...y llega a puerto.

Un abrazo, brother

ElaNgel
.
ElaNgel está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 27/03/2008, 13:31   #8
 
Rol: Switch
Sexo: Mujer
Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 133
Predeterminado

Hola Bikerman,


Te he leido con mucha atención y,entre otras cosas hay varias que merecen ser resaltadas:

Lo fundamental y sutil que puede ser la Dominación pronunciando sílabas y evidenciando gestos...

Ya habrás podido ver como se puede ser sumisa-Dominante dirigiendo y controlandolo todo solamente con una mirada...

Como asimismo puedes Dominar-sumisamente obedeciendo órdenes...

En mi opinión este es el aspecto fundamental del sentimiento switch y me parece percibir que,aunque decidiste pagar por tener un encuentro "legitimo"...y por ello haber tenido el derecho de dirigirlo...Ante tu asombro tu mismo de alguna forma gozaste cediendo el Control de la situación....

Tienes 2 opciones:

Encontrar y Sentir lo que es realmente la Dominacion....

O cambiar de rol y vivir ambos....


Saludos desde el otro lado de la cordillera...



ErotikaXXX
ErotikaXXX está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 27/03/2008, 20:22   #9
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Localización: Buenos Aires, Argentina
Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 360
Predeterminado

Bueno, ya que he encontrado respuesta - a veces siento que mis post caen en saco roto - terminare lo que empece, por respeto y afecto a los pocos que me han dejado aqui su impresion.
Denme tiempo, el trabajo me tapa, pero volvere para contarles que descubri.
Un cariño a todos los que me han leido.
Bike.-
Bikerman está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 28/03/2008, 12:58   #10
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Localización: Buenos Aires, Argentina
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Mensajes: 360
Predeterminado Autodescubrimiento

El segundo día fue el del redescubrimiento, el del saber que en mi habitaba otra persona que hasta ese momento desconocía. Susana se preocupo por encontrarla, presentármela y darle el control.

Sin hablarle, solo con un gesto la llame ante mis pies. Susana asintió, y camino en cuatro patas, hasta mi. Tome con mi mano su mentón y busque alinear sus ojos con los míos. Cuando lo conseguí, le explique con una calma que contradictoriamente escondía un volcan a punto de reventar, que jamás debía mirarme a los ojos excepto que yo se lo pidiera. Mi rostro debía ser un vago recuerdo por el tiempo que durara la sesión que íbamos a iniciar.
Susana no bajo la vista y seguía mirándome con sus ojos negros sin mediar palabra.
Si bien en otro momento me hubiese irritado por ello, en esta oportunidad lo considere un desafío. Una lucha de mentes y voluntades que estaba seguro iba a ganar.

No voy a hacer una descripción de lo que hicimos – seguramente mejor material encontraran en la sección relatos – pero si quiero compartir que pasaba por dentro de mi mientras hacíamos lo que hicimos.
Susana, tan profesional y con tanta experiencia, me mostró la puerta, la abrió y me dejo salir del ostracismo donde estaba. Es realmente fascinante como se puede descubrir el otro yo, acceder a una parte nuestra que desconocíamos, ya sea porque conciente o inconscientemente lo anulamos o porque ignorábamos que allí estaba esperándonos.
La dominación – anotaba mentalmente en mi subconsciente - lejos pasa por ser algo puramente físico, algo solamente carnal, “de la piel para afuera” por decirlo burdamente. Imagino que el tipo de dominación solamente física, la educación solamente a fusta y castigo es mas aplicable, por ejemplo, al instructor de una escuela canina que a una relación de gente adulta que buscan un camino diferente para encontrar el goce total. La mente, la inteligencia, el saber leer en los gestos y actitudes del otro, esta la verdadera dominación.
El juego es fácil y a la vez difícil. Llevar la relación por los caminos que uno decide, sin la necesidad de caminar delante o detrás de la sumisa, sino a su lado. Lejos esta el concepto de “cosificar” (termino inventado relativo a considerar a una persona como una cosa) a la sumisa y usarla como medio de desahogo de las perversiones propias ignorando sus necesidades. Tampoco el extremo de estar tan pendiente de su situación al punto de fastidiarla. Somos adultos, sabemos que buscamos en una sesión. Se ha puesto en mis manos así que sabe a que hemos venido.
La difícil búsqueda de la satisfacción personal de ambos canalizada en la entrega de la sumisa, usar su cuerpo como hilo conductor para llegar a ese lugar donde mi superioridad lúdica, asignada voluntariamente por ella, la lleva a gozar cuando no es dueña de sus impulsos sensoriales y yo, decido que y cuando debe sentir, generando en ella un interrogante acerca de que vendrá luego de lo que llego, eso que la mantiene fresca, dispuesta y digna de darme placer.
La sumisa, mi compañera, será mi fuente de placer de la que beberé el agua que yo mismo acarreé hasta ella.

Mucho tiempo después de que iniciáramos la sesión - no se cuanto tiempo trascurrió pero fue bastante - en un momento mágico que nunca olvidare, Susana, babeando con su mordaza de bola, sus manos esposadas y su culo cruzado por un par de fustazos - todo esto producto del mínimo contacto físico que necesite para apoyar nuestro juego mental - bajo la vista hacia el piso y tomo una posición de completa sumisión. Reconocía por primera vez en mí la autoridad, su amo.
Acaricie su rostro con cariño, y decidí lo que para mi seria la entrega final de su persona.
La apoye sobre la cama y con sumo cuidado – no queria lastimarla, por dios! solo era cuestión de demostrarle que nada era suyo, todo era mío – lentamente primero, con mas pasión después, la penetre analmente, regalándome a mi mismo ese hermoso, redondo, duro y fácil culo que tanto me gustaba y que me tenia reservado para el momento que sintiera que las cosas iban mejor conmigo mismo.
Mi eyaculacion dentro de su culo fue explosiva, abundante, potente, gozosa, pero sobre todo, con una sensacion de libertad total...
Bikerman está fuera de línea   Citar y responder
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