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Viejo 17/07/2006, 16:00   #1
 
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Predeterminado Fetichismo Y Sexualidad

Este libro esta dirigido a aquellos hombres y mujeres que sienten una especial atracción por el Fetichismo y la Sexualidad, aunque los estudios predominantes en la materia son sustancialmente más extensos en el fetichismo masculino, ya que posee una sexualidad diametralmente opuesta a la de las mujeres.

A lo largo de los diferentes capítulos pretendo desarrollar los perfiles psicológicos que identifican al varón fetichista.

Comenzaremos analizando las diferentes definiciones que, sobre esta materia encontraremos, en los diccionarios de la lengua española.


Fetichismo: Culto de los fetiches. Idolatría, veneración excesiva.
Psicol. Desviación sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo.

Fetichista: Perteneciente o relativo al fetichismo. Persona que profesa este culto.

Fetiche: Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos. (Del fr. fétiche).


En opinión de los psicólogos una desviación sexual es una “Tendencia o hábito anormal en el comportamiento de alguien”. Las disfunciones sexuales son problemas frecuentes que pueden presentarse en la vida de las personas, y que provocan grandes dosis de sufrimiento y dificultades no solo a los que las sufren directamente sino también a sus parejas. La mayoría de estás disfunciones no tienen una causa física, sino que son debidas a factores psicológicos en los que intervienen la historia de aprendizaje, la cultura, la autoestima, la postura hacia las relaciones sexuales, etc.

¿Se puede delimitar científicamente qué es y qué no es una perversión?
Para muchas personas estas prácticas sexuales pueden parecer patológicas, vergonzosas y quienes las practican depravados o enfermos mentales, sin embargo el número de personas perfectamente sanas que práctican este tipo de conductas es muy considerable. No existe ningún problema siempre que quede claro que son sólo roles, juegos sexuales y ambos personajes asuman el papel erótico que juegan, sin hacer nada que el otro no quiera realmente.
En un foro sadomasoquista, uno de los cibernautas decía: “A través de las prácticas sadomasoquistas no buscamos tanto el placer de castigar y ser castigados sino más bien, la conciencia lúcida de esa fuente de placer y su origen: dominancia/obediencia/sumisión”.
Desde hace unos años la APA (Asociación Psiquiátrica Americana) propuso el cambio al término parafilia porque con el uso, “perversión” se había vuelto excesivamente despectivo. Desde entonces, los sexólogos y demás profesionales de la salud venimos utilizando parafilia para referir el clásico concepto de perversión.
Inevitablemente todos tenemos elementos parafílicos en nuestra sexualidad, el placer sexual es esencialmente obtenido a través del juego en el que como si fuera una ensalada, se combinan múltiples aspectos parafílicos: voyeur, exhibicionista, sádico, masoquista, etc. Como en una ensalada, en diferentes ocasiones pueden disfrutarse de diferentes elementos, si bien es frecuente que cada persona tenga mayores preferencias por algunos de estos elementos parafílicos.
La clave esencial del diagnóstico clínico de parafilia pasa por el criterio de exclusividad en la forma peculiar de obtener la excitación sexual. Y por cierto, son más frecuentes entre los varones que entre las mujeres…
Al contrario de lo que pueda creerse, el trastorno por parafilia supone una tremenda limitación de las posibilidades de disfrute para el afectado. Presenta una reducción de su espectro de posibilidades de excitación sexual, quedando, conforme progresa la severidad del trastorno, cada vez más restringidas sus opciones de obtener excitación sexual, al verse éstas limitadas a su particular parafilia.
Con frecuencia, suele tratarse de multiparafílicos, de forma que asocian varias conductas parafílicas combinadas entre sí, por ejemplo: exhibicionista, voyeur y frotteur; o sumisión y fetichista, etc.
Hasta aquí, una breve síntesis sobre los mitos y verdades existentes en estas practicas, que como veremos forman parte cotidiana de la sociedad que nos rodea, y que como vemos a diario, no son tan raros como despectivamente nos inculcaron.
Sumisión y Fetichismo
Sumisión: Sometimiento de alguien a otra u otras personas.
Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona.
Acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones.

Sumiso, sa Obediente, subordinado.
Rendido, subyugado.

Desde antiguo es conocida la frase, "El mundo entra por los ojos".
Y parece cierto que no existe ningún sentido, ningún órgano sensorial que capte con tanta fuerza la realidad como la visión.
La vista nos ofrece al otro como cuerpo en el espacio. Con sus ademanes y movimientos. Nos lo resume. Vamos a tenerlo en una síntesis total. Cuando nos acercamos, se descubren los matices de su cuerpo y rostro.
Ahora bien, siendo la vista el sentido más importante, tiene un aliado, la imaginación. En ella residen imágenes que en determinados momentos son puestas en marcha y hacen navegar desde tierra por mares insospechados.
Una mujer semivestida es mucho más excitante que desnuda. Y lo es, porque al tener cubierto parte o la totalidad de su cuerpo, necesita que el hombre imagine, descubre, invente lo que no ve. Hay en esa operación un ejercicio mental muy interesante.
En cuanto al tacto, coger la mano de la persona amada al principio de esa relación es una de las emociones más tiernas que existen. En ese contacto se da una corriente afectiva y corporal intensa. Que naturalmente se asocia a la mirada, al lenguaje, al silencio y a todo ese conjunto de elementos que constituyen la comunicación entre dos personas.
Las caricias, los mimos, el silencio, van creando el clima necesario para que la comunicación sexual alcance su cúspide. En el acto sexual no sólo están presentes los sentidos exteriores o interiores, sino lo que un es y lo que uno entiende por existencia personal. Esa es su grandeza.
El preámbulo de todo lo sexual.
El acto sexual se inicia en la ternura, que es como una atención delicada y sutil a través de la cual dos personas se miran, se observan, se detienen la una en la otra. La ternura es afectividad fina y delicada, en donde los modales muestran la mejor versión sentimental que uno lleva dentro.
Esa debe ser la antesala desde donde parte el encuentro de la pareja que culminará en la relación sexual final. El principal elemento de la ternura son las caricias. Que no son otra cosa que mimos, gestos suaves y tacto atento que se mueve en torno al beso, primero lento y parsimonioso y después apasionado y vibrante.
Las caricias y los besos se funden con las palabras. Se inicia otro lenguaje, cobrando especial relieve la superficie externa de la piel, pues su estímulo erótico es muy importante. La piel en toda su extensión, y las mucosas, van a tener una dimensión calve. A través del tacto se produce una progresiva excitación, que en ocasiones puede ser muy rápida.
Sería interminable hacer una calificación topográfica de las caricias. Las zonas y las formas en que se van produciendo son tan ricas y variadas que es imposible hacer un inventario de las mismas. El hombre psíquicamente sano expresa su amor dentro de ese marco múltiple. Es muy recomendable dar rienda suelta a nuestra imaginación, dejarse llevar y experimentar junto a nuestra pareja, los placeres de la sexualidad.
La diversión del descubrimiento.
En la geografía sexual del cuerpo humano existen muchas zonas erógenas que pueden despertarla respuesta sexual al recibir un estímulo directo mediante caricias, besos, roces y mordiscos. La mayoría de los adultos experimentados en el plano sexual saben cuáles son las principales zonas erógenas, como los labios, los senos y el clítoris de la mujer, y los labios y el pene del hombre. Pero un amante cariñoso dedicará tiempo a localizar las zonas placenteras más secretas del cuerpo de su pareja.
El cuerpo de nuestra pareja es un organismo completo e integrado en el que cada centímetro merece atenciones y caricias amorosas, y no un mapa con zonas específicas delimitadas de excitación erótica.
Las zonas erógenas varían de una persona a otra, por lo que el juego previo es la mejor manera de descubrir los lugares más erótico-sensibles del cuerpo de tu pareja, mediante la mutua exploración de la cabeza a los pies, con amor, cariño y sensibilidad.
No temas preguntar a tu amante cómo y donde prefiere las caricias, ni qué tipo de estimulación le resulta más placentero. Igualmente, es muy importante conocer más cosas acerca de tu propio cuerpo, siendo un descubrimiento variable y progresivo.
Los juegos de caricias y las técnicas de masaje sexual son formas excelentes de familiarizarse con las respuestas y necesidades físicas de cada uno, en tanto que la estimulación táctil del sistema sensorial de la piel intensificará sus reacciones erógenas.
¡Vamos a divertirnos!
Las respuestas a la estimulación erótico-táctil son distintas en el hombre y en la mujer. Las mujeres necesitan más caricias en el cuerpo para llegar a la excitación sexual y normalmente son más sensibles a las sensaciones dérmicas que los hombres.
Existe un condicionamiento cultural donde "en las mujeres se fomenta el disfrute de toda su sexualidad, mientras que los hombres se centran meramente en su sexualidad genital."
Los hombres que experimenten y disfrute de un enfoque más suave y sensual en la relación amorosa descubrirán el placer y el erotismo que conllevan las caricias en todo el cuerpo.
Ambos sexos responderán bien a las caricias amorosas en las siguientes partes del cuerpo: cabeza y rostro, cuello y hombros, vientre y ombligo, perineo, piernas y muslos, pies y dedos, etc.
(Continuará)
FranM está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 20/07/2006, 19:35   #2
 
Rol: Switch
Sexo: Mujer
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Mensajes: 11
Predeterminado

Fran M...me ha venido bien tu exposición....Me gustaria leerte más y continuar el trato contigo. No tengo muy claro mi rol en estos juegos, sólo se que me provocan. Mezclo sensaciones de rechazo con otras de interes....Creo que estoy más cerca de tu visión, lencera, fetichista y sibarita que de otras prácticas.
Un saludo.,
MarquesaRoja está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 23/07/2006, 17:08   #3
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 717
Predeterminado

Bien FranM, como dije en tu mensaje de presentación, "impaciente por seguir leyéndote"; esta información que nos has traído, me ha sabido a poco.
Gracias.

Un beso
øliva está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 24/07/2006, 09:18   #4
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Localización: Viajando por España
Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 7
Predeterminado Fetichismo Y Sexualidad (II)

En el primer capitulo entrabamos a describir los aspectos psicologicos del Fetichismo dentro del ambito sexual.
En esta segunda parte, trataremos basicamnete los aspectos practicos con una visión amplia, aunque tendentes a demostrar el rol diminante que vincula esta relación.
Algunos detalles a considerar.
Señales amorosas. En el arte de la relación sexual, tan importantes son las palabras de amor, los elogios y la afirmación, una mirada de aprecio en los ojos, la paciencia y la comprensión de la sexualidad exclusiva de tu pareja, como tu conocimiento de sus zonas erógenas.
Perfecta sintonización sexual. Sintonizar con tu pareja es como aprender a tocar un instrumento musical. Tienes que ser sensible a sus matices.
La diversión del descubrimiento. El cuerpo es una zona potencial de placer que te divertirá explorar.
Roce sexual. Mordisquear las áreas delicadas del rostro es muy sensual. Incluye las orejas, la nariz y los labios.
Besos apasionados. Roza y mordisquea sus labios con la lengua, y besa suavemente su boca, dejando que aumente la pasión, antes de introducir la lengua.
Caricias con la lengua. Acaricia el vientre mientras lo cubres lentamente de besos amorosos y a continuación pasa la lengua alrededor del ombligo.
Mordiscos juguetones. Los mordiscos en los pies pueden ser divertidos y, centrándose especialmente en el dedo gordo, un poderos excitante.
Caricias en los pezones. Con la punta de la lengua rodea la areola, la zona oscura pigmentada en torno a los pezones. Succiona suavemente el pezón y a continuación sube y baja la lengua sobre la punta.
Caricias en la parte posterior del cuerpo. Aplícale caricias largas, lánguidas y afectuosas en los hombros y en la columna vertebral antes de pasar a la parte interna de las piernas.
Como se puede deducir de lo anterior, todo este preambulo de caricias en determinadas zonas aumentan notablemente el grado de excitación en la pareja, pero casi ninguna de ellas esta indicando estimulación de los organos sexiuales, ya que mi intención es demostrar que toda esta antesala de cairicias desencandena un grado de excitación psicologica en la pareja:
- Quien recibe las caricias se encuentra ansioso en aumentar la excitación principalmente en las zonas erogenas.
- Quien las realiza, contiene sus propios deseos en dejarse llevar por la situación y aumentar el placer, el propio y el de la pareja.



ASPECTO PRACTICO

Las teorías anteriores, basadas en los estudios adquiridos, en los congresos y simposium a los que asistí, me reafirmaron en la necesidad de profundizar aún más sobre el tema, continuando con la ampliación de la vertiente científica de la materia, ampliando la con la parte practica de la misma.
Favoreciéndome de mi posición en la sanidad pública, complementada con algún escarceo en la privada, inicié una serie de consultas entre los colegas del sector, encaminada a entablar contactos con pacientes reales diagnosticados de padecer conductas parafílicas de índole fetichista.
Así fue como conocí a una de mis pacientes, de nombre (ficticio) Patricia.
Patricia resultó ser una espléndida mujer de 35 años, que en su época de estudiante veinteañera abandonó su pueblo natal para iniciar estudios universitarios en una gran ciudad.
Atrás quedaba la rutina rural y al frente se abría un amplio camino de estudios y oportunidades... pero la cruda realidad se torna fracaso cuando los recursos económicos familiares son limitados y la urbe exige un nivel mínimo inalcanzable.
Fue de manera casual como entró en contacto con ese mundillo. Una compañera de estudios, durante el primer año de periodismo, a la vista de sus apuros económicos, quien la puso en contacto con la prostitución de lujo.
Patricia explotó su cuerpo durante casi diez años, compaginando su carrera de periodismo, con la otra “carrera” , durante los cuales amasó importantes sumas de dinero.
Cuando contaba treinta años y viendo acercarse su declive profesional, fue cuando conoció a un hombre fuera del entorno de su doble vida, que le hizo recapacitar sobre la idea de abandonar su “carrera” y rehacer su vida.
La cosa maduró y tras un año de “noviazgo” ambos pasaron por el juzgado para comprometer su enlace, iniciando una nueva vida en matrimonio. Transcurrieron cinco años hasta que comenzaron los problemas de pareja y ella decidió acudir en ayuda de profesionales, ya situaciones y experiencias vividas se entremezclaban en su mente con la imagen de su vida anterior.
Tumbada en mi diván ella fue relatando primero sus experiencias maritales de los últimos años, pero finalmente afloró su historia pasada que tal como ella reconoció, le atormentaba en la situación actual.
De entre los casos que me narró recuerdo uno que llamó especialmente mi atención relacionado con un “amigo fetichista” de su etapa anterior. Según ella misma contaba se trataba de un alto ejecutivo de una multinacional, que la visitaba cada dos meses, y al que al principio no lograba entender sus caprichosos gustos amatorios.
Aquel hombre aparentaba unos 40 años, y refinados gustos que emanaba un aire de clase y distinción en cada encuentro; además de satisfacer generosamente los honorarios pactados, la colmaba de exquisitos regalos destinados a los encuentros, principalmente ropa y complementos que ella usaba y pasaban a engrosar su vestuario.
Al principio de aquella relación, que se prolongó algo más de dos años, aquel hombre establecía unos guiones predefinidos y que ella debía seguir sin comprender muy bien porque. Fue transcurridas las primeras cuatro o cinco citas cuando comenzó a descubrir las tendencias fetichistas de su acompañante, así como el objeto de los regalos que le hacía.
En sus contactos telefónicos con Patricia, las conversaciones resultaban breves, limitándose a mencionar el lugar y hora del encuentro:
- El jueves 8 te espero a las cuatro de la tarde en la cafetería del hotel Catalina. Ponte guapa para mí.
Esta última frase se solía repetir de manera sistemática en cada cita. A él le gustaban las mujeres, pero sobre todo llamaba mucho su atención sobre la elegancia del vestuario y los gustos refinados. Tenía caprichos de marques y como tal, le gustaba vivir y que le trataran.
Cuando Patricia llegaba a la recepción del hotel, habitualmente de cuatro o cinco estrellas, siempre había una habitación reservada a su nombre, y el recepcionista le entregaba la llave mientras se ofrecía a llevarle el equipaje.
Después de la propina y tras cerrar la puerta tras de sí, Patricia echaba un vistazo por la estancia, buscando algo que sabía encontraría. Aquel día lo localizó sobre la encimera del baño. Había un sobre cerrado y bajo este una paquete envuelto, algo más grande que una caja de zapatos. Tomó ambas cosas y se tumbó sobre la cama mientras echaba un vistazo a su reloj. Eran algo más de las cuatro y aún tenía tiempo de descansar un rato mientras averiguaba el contenido de los paquetes.
Primero abrió el sobre y de su interior extrajo tres folios mecanografiados, donde le indicaba las instrucciones a seguir. Era un hombre meticuloso y se recreaba en describir cada detalle de forma exhaustivamente precisa, evitando la posibilidad de equívocos o errores de interpretación.
“Quiero que te vistas con la ropa que encontraras en el interior de la caja. Utiliza solo esta ropa, y nada de tu vestuario actual”- la curiosidad hizo que interrumpiera en ese punto la lectura y echara un vistazo a la caja. En su interior había un conjunto de lencería negra compuesto por un sujetador negro de media copa, un tanga a juego con tan solo un minúsculo triangulo de tela, un liguero a juego y unas medias para liguero en color humo y con costura en la parte trasera. (Continuará)
FranM está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 24/07/2006, 09:41   #5
 
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Predeterminado

Hola MarquesaRoja.
Creo que tú has definido el termino correcto, me gusta ser un sibarita en general y en el sexo en particular. Te agradezco tus elogios a mi relato, del cual tienes la segunda parte publicada. Deseo que te guste.
Esa mezcla de sensaciones que tu misma te catalogas es en cierta manera habitual. El rol que cada uno adopta se encuentra muy condicionado por la pareja con la cual lo desarrollas. En el foro podras comprobar que hay mienbros que cambiaron de rol en función a la pareja con la que estaban, y otros por la buena o mala experiencia vivida. Sobre este tema podriamos hablar largo y tendido, pero he comprobado que tienes restringidos los mensajes, así que no puedo contactar contigo. Un saludo
FranM está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 24/07/2006, 09:46   #6
 
Rol: Dominante
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Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 7
Predeterminado

Gracias Oliva.
Por tu bienvenida al Foro y por tu elogio al relato enviado.
Tienes la segunda parte publicada, espero no defraudarte.
Un saludo
FranM está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 24/07/2006, 15:39   #7
 
Rol: sumiso
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Mensajes: 717
Predeterminado

Mnnnn

Este estilo sherezade... dejar la historia en lo más interesante.... me quedaré sin uñas... ya me he desgraciado el dedo meñique... no te tardes en colocar la III... a ver si al menos salvamos los pulgares.

FranM, te felicito por el camuflage elegido ya que como ¿sexólogo? al menos las mil y una historias tendremos aseguradas jejeje

Agradezco también la información tan interesante, reconozco tu trabajo documentado y la forma de transmitirlo tan atractiva y asequible.

Un beso
øliva está fuera de línea   Citar y responder
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