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hazlo sano... hazlo seguro... hazlo consensuado |
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| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: madrid Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 753
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Este relato esta escrito en tono jocoso, pero ello no pretende disimular lo importante del tema que trata. El lenguaje y las reflexiones de Alfredo estan hechos en lenguaje coloquial, intentan ser como lo haría el personaje real. Se vuelcan tratamientos que pueden parecer peyorativos hacia algún colectivo, gays, prostitutas, etc. En absoluto hay intención de ofender, tanto el autor como el propio protagonista (muy próximos en sus ademanes y aptitudes), son muy respetuosos con cada individuo, hombre e incluso animal, sin importarles el genero, tendencia sexual o ideas que profesen. Igualmente se disculpan ambos ante cualquier persona a la que este tema parezca ofensivo. Emputecimiento Capitulo I - Oye, ahí esta una pareja que quiere hablar contigo. Es Olga, la encargada, mi mano derecha, estoy repasando unos papeles en mi “oficina”, un cuchitril que me he instalado debajo de la escalera. Aquí, entre los servicios y el “reservado”, me paso unas horas cada día, con el pretexto de repasar algún papel, pero principalmente leyendo y oyendo radio clásica. Tengo dos estratégicos chivatos, puedo mirar casi sin moverme a la barra y al reservado. No penséis que soy un voyeur, no, paso ya de esas cosas, es solo una precaución mas. En otros sitios tienen magnificas instalaciones de seguridad, cámaras ocultas, etc, pero mi sistema, arcaico, pega mas con el estilo de mi garito. Después seguiré enseñándooslo, dejadme que primero atienda a estos pelmas. Aquí no recibimos muchas visitas, y generalmente no es para bien. Solo las “nuevas”, pero esas vienen normalmente solas y Olga se entiende con ellas. Hace mucho que deje de usar mi derecho a probar la “mercancía”, ahora solo de vez en cuando, hay alguna “nueva” que me hace tilín, la paso a primera hora, cuando no hay cola para usar el “reservado”, para que me haga una mamada. La verdad es que ahora son todas bastante insípidas, iguales, sin estilo que las diferencie, como el pescado congelado, bien presentadas, eso si, pero sin el desgarro del producto autóctono de la época anterior. Cuando una “nueva” viene acompañada, malo, problema a la vista, solo si estamos en época de “sequía”, Olga me pasa el recado. No suele gustarme, pero luego os seguiré contando porque. Ahora voy a mirar a la “extraña pareja”. Bueno, ahora, tan temprano la barra esta casi desierta, la mitad de las chicas, solo ocho en total, y aun así apretadas en este garito tan chico y teniendo que hacer virguerías (sin coña, jeje) para entretener a los “cabritos” hasta que queda libre el único “reservado”. Solo tres de los clientes “tempraneros”, los tranquilos, vienen a tomar su copita, a tocar el culo a una chica al paso y a casita. O los que tienen chica “fija” y vienen a follarla antes de que lo haga otro hoy. En fin, gustos... Ahí están, enfrente de la puerta, ella esta de espaldas y con la poca luz, y roja además, no hay dios que pueda saber que edad tendrá. Parece bien vestida, pero cubierta hasta casi las rodillas por el abrigo, no puedo asegurar nada. Por lo menos es morena, estoy hasta... las narices de rubias de frasco, y con buena melena, al antiguo estilo, cayendo como una capa hasta debajo de los hombros, eso me gusta. El si esta de frente, tiene una gabardina de buen corte, mas alto que ella, mas que yo, quizás 1,77 o 1,78, no parece corpulento ni duro. Desde luego policía no parece, aunque ahora... Yo diría que un ejecutivillo de medio pelo. La trata con cuidado, se nota que tienen alguna relación “intima”. - Tu, diles que estoy ocupado, que tomen lo que quieran por cuenta mía y que salgo en cuanto pueda. - Tus ordenes, jefe. Esta Olga cada vez se me sube mas a las barbas, si no fuera porque se me ha hecho imprescindible.... Vaya mano que tiene la tía para llevar esto. En realidad ya no hago nada aquí. Y que buena estaba la hija puta. Cuando llego, hace..., bueno mejor no pensar cuanto hace, acababa de parir y creo que su hijo ira pronto a la universidad. Vaya palizas que se pega ella, para verle cada tres o cuatro semanas. Le tiene con sus padres, creo que ella los mantiene a los tres, padres e hijo. Mil kilómetros entre ida y vuelta, y menos mas que me hizo caso y se saco el carné. Ahora con su cochecito no le pesa tanto, pero antes... ¡Joder!, ni leer sabia cuando llego, y ahora, ya querría ver yo al ejecutivo ese de la barra llevando esto mejor que ella. Como que podría prescindir del gestor, sino fuera porque en esta capital, de provincia casi despoblada, todos tenemos que vivir, hay que estar a bien con todos por la cuenta que me tiene. Creo que ya he hecho bastante el paripé, voy a ver que quieren estos. Por la pinta creo que será una a quien el marido se le esta gastando la mitad del sueldo con alguna de las chicas, y viene con el amigo “complaciente” a quejarse. Como si yo no tuviera bastante con mis problemas para tener que cuidar de las economías familiares. De todas maneras estoy harto de decir a estas que no abusen del personal. - Ustedes dirán. Olga ¿has atendido a estos señores? - Si, gracias, ya nos ha servido. Vaya repipi, menos mal que no tiene media ostia, espero que no pretenda ponerse borde. Y ella, que avergonzada esta, pues vaya, es guapa, como a mi me gustan, cuarentona, pero en sazón. Fruta madura y dulce, si señor, a ver que quiere. No abre la boca. Tiene su coca-cola sin tocar. El listo un whisky, solo, con hielo, y claro Olga se lo ha puesto del bueno. Listillo... - Perdonen, estaba ocupado, díganme. - ¿No podemos hablar en un sitio mas privado?. Y este, ¿se creerá que esta en el Palace?. Esto estará viejo, decrepito mas bien, es una parte de la historia de esta puta ciudad, 70 años hará en el 2009. Anda que no me lo contó veces el anterior propietario, abrió el mismo día que entraron los “suyos”. Maricon de mierda, a misa todos los domingos, robaba todo lo que podía a las niñas y a quien se quejaba, una paliza, cerdo. Pues si, esto es casi una antigüedad, como la catedral, como que a veces hasta lo fotografían los turistas, jeje. Pero lo que es espacio, no sobra. - Pues no, si quiere vamos al extremo de la barra. Es lo mas privado que hay, bueno, menos... ya sabe. Y no se preocupe, no se lo que querrá decirme, pero en este rincón se han discutido cosas mas importantes, seguro. - Olga, ponme lo mismo que al señor y llévalo todo al final de la barra. Cuida de que estas no se acerquen. - Bueno, ¿me cuentan o no? - Si perdone, imaginaba esto de otra forma. - No me diga, siento que le haya defraudao, Y ¿cómo lo imaginaba?. ¿No me diga que no ha entrado nunca?, será el único. - No vivo aquí, vivimos en A. (una ciudad dormitorio a medio camino de aquí a la gran capital). Y a mi que coño me importa donde vives gilipollas. Al grano joder, que esto se va a llenar pronto. - Pues muy bien, pero dígame que quiere. - Vera, pensé que seria mas fácil. Nosotros somos una pareja. - Si, ya lo veo. Será tonto el tío. ¿Que coño venderán en la empresa donde trabaje?. - Quiero decir que somos una pareja de Amo y sumisa. ¿Sabe de que le hablo? Este gilipollas creerá que porque llevo una chaqueta de pana no he salido del pueblo. - Pues si señor, se de que me habla, pero a mi las tendencias sexuales de cada cual... - Vera, es que he pensado, que quiero “emputecer” a mi sumisa. Llevamos algún tiempo hablándolo y ella esta de acuerdo. - Lo que haga uste con su pareja es cosa suya, ¿que tiene que ver conmigo?. - Pues es que he pensado hacerlo aquí, me parece un sitio discreto, seguro, lo bastante lejos de donde vivimos... Vaya con el cabrón, se va creciendo. Como se nota que se gana la vida con la muy. - Seguro si que es, discreto, según se mire, concrete, por favor. - Si, para nosotros si es discreto. Nadie, entre nuestras relaciones vendría por aquí. - Ni falta que hace, oiga, tengo prisa, así que me dice lo que quiere o se marcha. - Perdone, quiero decir que he elegido este sitio porque esta completamente alejado de nuestro ambiente. Quiero que mi sumisa pase por trabajar aquí, como chica de alterne, una semana. - ¿Cree que es la primera vez que me proponen algo parecido?. No crea que inventa nada joven. Pero no se..., ¿ha pensado bien lo que pide?. - Si, llevamos pensándolo un tiempo, ella esta dispuesta a hacer lo que le digo. - Puede ser, pero antes de seguir quiero oírselo decir a ella. Señora, ¿este hombre es su marido?. Ella esta pálida, seria, mira al suelo. Desde que he llegado no he podido verla los ojos. Esta pasando un mal trago. Lo siento, con gusto le daría una patada a este imbecil y me la llevaría a merendar, para que se le pasara el disgusto. - Si, mi marido y mi amo, señor. - Y a usted, señora, le parece bien lo que me esta proponiendo. - Obedezco en todo a mi amo, señor. Lo que el decida sobre mi, lo acepto con gusto, señor. - Bueno, siendo así. Pero usted sabe, señora ¿que es esto? y ¿que hacen aquí estas señoritas?. - Si, mi amo me lo ha explicado perfectamente, señor. Yo se lo que el quiere de mi y estoy dispuesta a complacerle, señor. - Pues todo aclarado, perdóneme la groseria, pero usted sabrá señora lo que hace con su coño y su culo. - Mios no, son de mi amo, señor. - No vamos a discutir eso, sean de quien sean. Pero sepa señora, que aquí no puedo hacer distinciones, tendra que comportarse como las demas, bastante cuesta mantener a todas en paz, para que venga una, por muy señora que sea a alborotar el gallinero. - Ya hemos hablado de eso, la he mandado que mientras este aquí le obedezca en todo como si fuera yo mismo. De todas maneras le dejare un |
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| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: madrid Fecha de Ingreso: Nov 2005
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teléfono y si tiene algún aqueja de ella me lo dice. Pues parece que vienen con la lección bien aprendida. Me gusta la idea, y la tía esta como un tren. ¿Este tío sabrá tratarle?. El caso es que ella parece que come en su mano... - ¿Esta de acuerdo, señora, en todo lo que me dice su marido?. - El es mi amo, señor. Lo que el decida sobre mi yo lo acepto, señor. - Pues no hay mas que hablar, acepto, espero que esto no me traiga complicaciones. De eso tenemos aquí siempre demas. Pero llevamos un rato hablando y aun no nos hemos presentado. Olga, sirve al señor otro whishy, y también para mi. Señora, no ha tocado usted su bebida, ¿quiere otra cosa?. Voy a darle la mano al tío este, desde luego cojones no le faltan, y parece que a ella la tiene en un puño. - Soy Alfredo, dueño de este bar, aunque le vean tan decrepito es una de las glorias locales. - Encantado, Pedro, ella es Maria. Vaya, no ha hecho ni intento de darme la mano, el caso es que no parece tímida ni maleducada. - Señora... - Maria, saluda a Alfredo! - Mucho gusto, señor Por fin me ha mirado un momento. Me gustan sus ojos, el caso es que no parecen tan intimidados como creía. ¿Esto de mirar al suelo también será un mandato? - Señora, ¿quiere otra cosa?, no ha tocado su bebida. - No, gracias señor. - Porque esto salga bien, chin, chin. Esta Olga, ya se ha quedado por aquí revoloteando a ver lo que caza. ¡Jodia portera!. - Olga, vete a atender a las chicas, ya te contare yo lo que tengas que saber, vamos, aire. - Vamos al toro, Pedro. ¿Cuanto tiempo dice que quiere tener aquí a Maria?. Perdone, señora, pero estas cosas ahí que aclararlas y prefiero que este usté delante. - Una semana. - No abrimos los domingos, ¿de lunes a sábado esta bien?. - Si, es suficiente. - Olga llega a las seis, para abrir cada dia, pero no acaban de llegar las chicas y los clientes hasta las ocho o mas tarde. Oficialmente cerramos a las dos, a las tres el sábado, pero es bastante normal que nos den las cuatro con clientes dentro. - Ella hará lo que usted le mande. - A ver, ¿como ha pensado venir y volver a casa?. Tengo concertado un taxi que las recoge por la tarde y las devuelve a sus casas de madrugada, pero no se lo recomiendo. Todas son una cotillas, en esas dos horas de viaje harán la vida imposible a Maria. - Creo que para mayor discreción y seguridad, la traere y recogere yo. - Bien, no hace falta que la traiga antes de las ocho, incluso a las nueve. No la traiga hasta la puerta, mejor déjela en la plaza. Ella puede venir sola andando, a esas horas no hay ningún problema y eso evitara la curiosidad de estas cotorras. De madrugada es mejor que llegue hasta la esquina, puede llamar a Olga por el movil y ella se ocupara de que Maria salga discretamente. Ahora le digo que le de su teléfono. Pero no venga antes de las dos y el sábado a las tres. No quiero que haya celos con las otras. - Esta bien. - Otra cosa, ¿que ropa va a traer?. - ¿Qué aconseja que se ponga? - Las demás suelen venir con ropa discreta, de calle, y aquí tienen para cambiarse, normalmente minifalda y top, o pantaloncitos y sostén, va en gustos. Me permite que vea a la señora. - Claro, actué con toda libertad. - Maria, perdona que te tutee, te importa abrirte el abrigo para que te vea. Es una real hembra, clásica, no como estas esmirriadas. Buen cuerpo, si señor. Este tío sabe elegir. - Pedro, Maria es muy atractiva, yo te diría que una falda, no demasiado corta, negra, y una blusa ceñida roja, con escote de pico y botones. Es suficiente. Zapatos de tacón, negros, y la ropa interior roja o negra. Esta se esta bebiendo lo que digo, parece que no viene tan obligada como me parecía. Me gusta. - ¿Te parece bien así, Maria?. - Haré lo que quiera mi amo, señor. - Maria, contesta a Alfredo! - Si, me parece bien, señor. - Ah, ese collar y las pulseras las deja en casa. Todas las joyas. Que traiga solo bisuteria. Y nada de documentación ni cosas que puedan identificarla. Mejor que no traiga bolso. Aquí los dedos se vuelven huéspedes. Y eso que se lo advierto cuando entran. Buenas palizas he tenido que repartir a cuenta de los robos. Ahora ya no, ahora por lo visto ya no se estila, aunque a mas de una la gustaban. Pero a la calle y una notita en comisaría. El lunes tráela a las seis, para algunas “formalidades” y tráete una fotocopia de su carne de identidad. Me quedare con ella, supongo que lo entiendes Pedro. Te la devolveré cuando pase la semana. - Si, comprendo Alfredo. - Pues creo que nada mas, ¿quieres otro whisky?. - No, es suficiente, son solo treinta kilómetros, pero los de trafico estan a la que salta y ya voy pasado. - Maria, ¿quieres otra bebida?. - No, gracias señor. - Olga, Olga!, ¡estas sorda coño!. - Tranquilo jefe, me había tapado los oídos, ¿no es eso lo que quieres?. - Como te de una ostia, si que vas a dejar de oír. ¡Dale tu teléfono a este señor!. - Y eso porque, es que no tiene bastante con la gachí que trae. ¿Para que quiere mi teléfono?. - ¡Olga!, te estas pasando, dale el teléfono, coño, luego te explico. - Perdona, Maria, esta tía esta cada dia mas borde. La guarra de Olga se echa sobre la barra, metiendole las tetas en los ojos a Alfredo para darle el telefono. Me esta provocando la hija puta. Me voy a ir con ella esta noche a su casa, se va a enterar. Espero que no venga alguno de sus clientes fijos y quiera irse con ella. Para esta el negocio es lo primero, es capaz de dejarme en la estacada. - Venga Pedro, hasta el lunes, ya sabes, a la seis. Tu veras, mejor es que mientras este tu mujer aquí no vuelvas a entrar, puede ser que no tengas tanto estomago como crees. Piénsatelo el fin de semana. Si no estas aquí con ella el lunes, lo entenderé. Maria, lo mismo te digo, si vienes, no esperes trato de favor, aunque me caes muy bien tendré que tratarte como a las demás, y además siendo la “nueva” y un poco “especial”, tendrás que aguantar... Maria mira un momento a Pedro, el asiente. - Haré lo que mande mi amo, señor. - Como quieras, ya te explicara todo Olga el lunes, después de las “formalidades”. - Otro apretón de manos a este tío. Me va cayendo mejor. Me gusta como mantiene el tipo - Un beso, Maria. Otra miradita, ¿pero es que Maria no puede hacer nada sin mirar a Pedro?. Él asiente de nuevo, menos mal, por fin voy a poder tocarla. La sujeto de los brazos y mua, mua, un beso en cada lado. Esta firme, aunque con este abrigo no se muy bien lo que toco. Ahora me doy cuenta de que podía haberles dicho de se los quitaran. - ¡Adiós!. - ¡Hasta el lunes!. Bueno, pues la verdad que estoy deseando que no se vuelvan atrás. Mmm, la semana próxima promete ser interesante. - ¡Vamos!, ¡vamos!, moverse niñas, ¿que hace la música apagada?. Tu Nana, ven, que tengo que hablar contigo, tráete mi vaso. Olga, estamos en el “reservado”, toca en la puerta si entran muchos clientes. Vaya como me ha puesto la Maria de los cojones.... |
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| | #3 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 717
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Bien Sr. Ildefonso, lo que he leído hasta ahora me va gustando; no tengo muchas referencias en cuanto a esta modalidad del bdsm y a mi parecer es una opción muy interesante como ya he manifestado alguna vez. Si es bdsm el precio o el lucro es simbólico, aquí en este relato se puede ver: han hecho el trato y no se ha hablado de dinero... comprendo que a la gente no le entre en la cabeza que lo del dinero es secundario, debe mediar pues es la norma y si no, no existiría el emputecimiento, pero, como algo superfluo, no como fin. Me ha gustado leer esto, espero los siguientes capítulos con mucho interés. Con mi respeto Sr. |
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| | #4 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 23
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Ildefonso, sigue con el relato, que ha empezado de una forma muy interesante, ademas tiene un cierto toque..........acido,rancio, años 50,quiza? O asi lo imaginamos. Esperamos nuevas entregas. Enhorabuena parbdsm |
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| | #5 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Mar 2006
Mensajes: 31
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muy entretenido, muy ameno de leer y en ningún momento hace perder el interés. Una pasada. Esperamos pronto la continuación
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| | #6 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: bilbao Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 1.396
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idefonso interesnate relato... sigue por favor, esperamos mas capitulos............ç .............................. ......... |
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| | #7 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: madrid Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 753
| øliva, parbdsm, SteveRogers, *******99, muchas gracias, y perdonarme que haya tardado tanto en continuar, prometo acabar la semana pronto. Saludos, placer y seguridad, Ildefonso ------------------------------------------------- Aquí estoy como un quinceañero, a primera hora, esperando que Pedro y Maria no hayan cambiado de opinión. No me gusta mucho venir tan pronto. A estas horas, con la luz blanca encendida esto parece aun mas sórdido. Paca ha terminado de limpiar y Olga esta como siempre revolviendo las botellas y pensando en lo que necesita. El viernes, de madrugada, me fui con ella a su casa, y entre “col y col”, la estuve aleccionando bien. Espero que colabore, realmente esta Maria me esta resultando interesante. - Olga, estoy en la oficina, avísame cuando llegue Maria. - Tranquilo jefe. A las seis y media, puntual, la siento entrar. Uso mi “observatorio”. Trae el mismo abrigo oscuro, largo. La misma melena. Sola no parece tan tímidas como el viernes. Habla con Olga, van las dos al reservado. Al momento viene Olga. - Ahí esta la cordera. Esta de pie a los pies de la cama, esperando. Olga ni siquiera le ha dicho que se quite el abrigo. - Hola Maria, quítate el abrigo. - ¡¡Olga!!. Toma el abrigo. Cuélgale donde pones tus cosas. - Como estas Maria? - Bien, señor. Aquí traigo lo que me pidió. - ¡Olga!. Pon esta fotocopia en mi oficina. Y no me molestes para nada en un rato. - Si, jefe. Maria esta estupenda. Ha seguido mis indicaciones. La falda, negra, por la rodilla, tiene un poco de vuelo, abrochada al lado, deja entrever una abertura que seguramente mostrara algo del muslo al moverse. Ahora esta quieta, no me mira directamente, pero tampoco baja la vista. La blusa, naranja fuerte, con el escote plegado, en pico, deja ver discretamente el “canalillo”. Un colgante a juego con los pendientes, parecen plata pulida o acero, a medio camino entre juvenil y formal. El conjunto esta conseguido, provocativa, sin pasarse. Dudo entre sentarme a los pies de la cama o en el incomodo silloncito. Realmente no esperaba que se mantuviera tan segura de si misma. Elijo el sillón. - Desnúdate, Maria. Espero que mi voz haya sonado bastante firme. Sin titubear, ella va a soltar la cinturilla de la falda. - No, Maria, primero la blusa. Ahora si ha dudado. La blusa no tiene botones, como la sugerí, pero se la saca fácilmente por la cabeza. Es un espectáculo ver ese movimiento. Tiene el buen sentido de dejar caer al suelo la blusa. El sujetador es blanco, en eso tampoco me ha hecho caso, pero me alegro, el contraste con la falda negra, y enmarcado por la melena oscura es espectacular. Ella ha notado que me gusta, solo un par de veces hemos cruzado las miradas, pero sabe donde estamos cada uno. Al llevar las manos atrás para soltar el sujetador, su busto se proyecta. Las tetas tienen el tamaño justo, un poco caídas, pero agradables de ver. La piel es clara, mas blanca que el cuello y los hombros. Las areolas grandes, mas oscuras, casi violáceas. Los pezones pequeños, erguidos. - Tócate los pezones. No duda, las palmas de las manos giran sobre las tetas. Ella no me mira, pero tampoco baja la vista. Me gusta. - La falda, Maria. Magnifico, sin ninguna duda las manos vuelan a la cinturilla. Los pezones están aun mas tiesos, parece que me estén mirando. Cae la falda sobre los pies. Ella no se mueve, no hace ademán de quitarse las bragas, blancas, sencillas. - ¿A que esperas, Maria? - Perdón, señor. Al bajarse las bragas, se gira ligeramente, el escorzo es magnifico. Las baja hasta las rodillas y las deja caer sin mover los pies. Esta estupenda. Nada que ver con el nerviosismo de algunas ni con la falsa seguridad de otras. Esta aquí y a la vez “no esta”. Es un reto esta Maria. - Acércate. Mas cerca. Deja que pueda tocarte. A partir de aquí la escena de siempre, en parte me agrada tocarla y en parte la manoseo para provocar su humillación, para doblegarla, mientras desde abajo la miro a la cara. Ella se mantiene casi inalterable, apenas pequeños espasmos la recorren cuando la rozo el coño. Esta bien depilada. Es un placer mirarla, tengo el coño a la altura de la cara. Con gusto la acercaría para sentir su olor y su sabor, pero debo mantenerme en mi papel un poco indiferente. Cuando meto un dedo entre los labios, esta un poco húmeda, no puedo decir que este excitada, pero todo esto no le es indiferente. - Ven, arrodíllate entre mis piernas. ¡Chupamela!. Maria me obedece, sin dudar, realmente esta bien domada. Admiro el buen trabajo que ha hecho Pedro. Realmente Maria esta magnifica, con su cabeza inclinada, solo veo su pelo negro cayendo sobre sus hombros y sus tetas. Con habilidad abre la bragueta y sin liarse excesivamente, saca la polla, que ya esta bastante a punto. Estos preámbulos me han puesto a cien. Pero tengo que seguir en mi papel de “duro”. En cuanto se la mete en la boca, una pequeña bofetada. Se sorprende. Me mira. - Señor... - ¿No te ha dicho Olga que siempre con condón, Maria? - Perdon, señor, pense que usted no queria. - Siempre, Maria, siempre. Toma, pónmele. ¿Sabes hacerlo con la boca? - No señor. - Pues dile a Olga que te enseñe. Hazlo ahora como sepas. Y ten condones siempre a mano. No te olvides. - Si señor, perdóneme. - Ahora, chupamela. Quiero ver como lo haces. Fuera las manos. Usa solo la boca. Es muy buena. La técnica no es perfecta y el maldito condón no me deja disfrutarlo, pero he tenido que hacer el paripe. Pero tiene una boca suave y las “circunstancias” también ayudan. Antes de ir demasiado lejos la aparto. Me mira extrañada. - Túmbate en la cama, boca arriba. Me obedece, me acerco a ella. Una nueva bofetada, ligera, solo humillante. Por un momento sus ojos me miran brillantes, pero su entrenamiento la vence, apaga la mirada: - ¿Señor?. - ¿No te dijo Olga algo sobre la cama?. - Oh...Si, perdón, me dijo que usara siempre un juego de sabanas de papel, señor. - Ahí, tienes. Asegúrate de que la bolsa de plástico esta entera, antes de abrirla tu. Si esta rota o abierta coge otra. No te eches nunca sobre la cama sin poner tu misma un juego limpio. Hay también un cubre almohada y una toalla de papel. Úsala con el cliente. - Si, señor. - Ahora puedes levantarte. Vístete. - ¿Señor?. ¿Hice algo mal?. - No, simplemente ya esta. ¿Creíste que quería follarte?. Pues aun no. Simplemente quería que conocieras esto.¿Mira, ves aquel cuadro de la mujer desnuda?. - Al lado hay una mirilla. Desde ahí puedo ver todo la habitación. Estate tranquila, no mirare como te follan. Si tienes algún problema apreta este botón junto a la mesilla. ¡Hazlo! - ¿Ves?. Se enciende la luz y otra en mi oficina. Y junto a la registradora de Olga también. Enseguida te ayudaremos. Y ahora, venga, a trabajar, vamos. Preguntale a Olga lo que no sepas. Y cuidado con las chicas. Vete despacio hoy, fíjate en las otras. Última edición por ildefonso; 20/12/2006 a las 21:52 |
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| Rol: Switch Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Mar 2006
Mensajes: 31
| Gracias. Te está quedando una historia realmente morbosa. Esperemos que los Reyes Magos traigan una continuación. Un cordial abrazo y que pases felices fiestas
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| | #9 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: bilbao Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 1.396
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ildefonso me ha gustado el segundo capitulo, espero que no pase tanto teimpo para el segundo. De todas las maneras feliz navidad.
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| | #10 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: madrid Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 753
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Emputecimiento III Es duro, a algunas mujeres no os gustara, pero no lo paguéis conmigo, solo soy un mero mensajero, confesor de una mujer auténticamente sumisa que se ha prestado a hacer de Maria para ver la otra cara de la moneda en los relatos de “emputecimiento”. La cara jocosa, la versión de Alfredo ya la habéis leído. Leed ahora lo que siente la sumisa. ------------------------------------ Soy Maria, esclava de mi amo Pedro. No le amo y se que el no me ama tampoco a mi. Pero soy suya. Me gano en una partida de cartas. Es lo que alguna vez, con risas, me ha dicho, aunque me resisto a creerlo. Lo cierto es que mi anterior amo, muy serio, me dijo escuetamente cuando me entrego de forma definitiva a Pedro. Yo estaba muy enamorada de mi anterior amo, el me sedujo, me introdujo en el BDSM, me hizo ver que soy masoquista, y me domo hasta conseguir de mi que fuese como soy. El me quería, aunque era duro conmigo y no cedió hasta hacerme completamente a su gusto. Me quería a su manera. Yo era feliz con el, aunque me sabia completamente utilizada. Cuando me cedió a mi actual amo Pedro, pensé que moriría de dolor, me sentía incapaz de vivir sin la presencia de mi amado amo. El destino, cruelmente resolvió. Mi Señor murió en un accidente de trafico. Creí morir de pena pero sobreviví, e hice de mi vida con Pedro un servicio a mi autentico amo desaparecido. Me prometí ser la mejor esclava para demostrar la valía de mi Señor al domarme. No soy feliz, nunca lo seré, pero mi sufrimiento vital, y el físico que me causa Pedro son un homenaje a Él , en quien siempre pienso. Mi amo Pedro siempre me busca el limite, creo que disfrutaría si me rindiera y le pidiera clemencia, pero me presto a todos sus caprichos. Ayer me anuncio que me llevaría a trabajar de puta en un club. No me dio mas detalles, me dijo la ropa que debía ponerme, como hace casi siempre..... Hoy me ha llevado allí. Como hace siempre conmigo, yo no estaba al tanto de nada, Mientras iba en el coche no sentía rebeldía. Puedo sentir miedo, vergüenza, frustración, pero estoy domada para no sentir rebeldía. Me dijo que me prestara a todo. A mi nunca me dieron la oportunidad de pactar limites. Los limites los fija mi amo a veces. Me mando someterte a todos los caprichos de los clientes. Que hiciera todo lo que me indicara el encargado El sitio me dio una impresión horrible, bastante cutre, es un sitio duro. Nos atendió una mujer poco mayor que yo, que me dio miedo. Olga después supe que se llama . La sentí peligrosa para mi, intentare no tener problema con ella. Olga llamo al dueño, Alfredo. que es un cerdo. Así me lo pareció. Me dan miedo los chulos y él lo es, tiene tomada la medida a las mujeres. Creo que nos hizo esperar a propósito. Mi “marido”, porque por eso se hizo pasar mi amo Pedro, empezó a contarle sus planes. No me atrevía a levantar la vista del suelo. Yo sentía vergüenza, a la vez excitación, pero mucha vergüenza. No me atrevía a mirar a la cara a Alfredo, pero sentía que se me humedecía el coño bajo su mirada. Mojo fácil y según Alfredo y mi amo hacían planes sobre mi, me sentía una cosa, un objeto, una perra. Un objeto..., en situaciones parecidas intento no pensar. Me gusta sentirme así, aunque gustarme no es el termino. Me excita sentirme así, pero a la vez no es que me guste. Me siento humillada, rebajada, es difícil de explicar. No me gusta, pero en cambio sexualmente respondo, me mojo cada vez mas. También por eso intento no pensar en lo que ocurre. Imaginar lo que me espera los próximos días, porque me hace sentir mal, pero a la vez mojo y se me nota excitada. Y los hombres notan que en realidad soy una puta. Pero estaba imaginando lo que se esperaba de mi en los días siguientes, intentaba no pensar. A ninguna nos gusta que sea evidente que somos así Tengo miedo de lo que me espera. Supongo que Alfredo me usara el primero. Le temo, se que con el debo quedar bien si no quiero problemas. Temo los caprichos que pude tener un hombre como el. También tengo miedo en otro sentido, sobre todo a hacerlo mal o a no gustarle, a fallarle a mi Señor. El aspecto del tugurio aumentaba mi temor. Pero me excito mas. Me excita mas, pero me da mas miedo. Aunque también me dan miedo los sitios demasiado asépticos, allí suele haber crueldad refinada pero implacable. En un sitio como este otro al menos piensas que puedes intentar controlar un poco.... Desconfiaba de Olga, me molestaba que estuviera queriendo oír la conversación. Me puede dar vergüenza, pero mi recelo de ella no es por lo que oiga, sino por lo que piense de mi. Cuando note que Alfredo y mi amo empezaban a entenderse y me trataban como una mercancía me sentí desvalida. Se que soy una mercancía, puede dolerme o hacerme sentir mal pero lo se. Pero esta vez sentí como que mi amo me abandonaba. Nunca antes hizo algo así. Es duro asumir que no te aman A pesar de todo, Alfredo seguía hablándome educadamente. A quien temo mas es a los hombres que te piden las cosas por favor. Lo que mas me asusta es un hombre que te amenace fríamente, flojito, sin perder la compostura Mientras hablaban me distraje pensando en mi misma. Yo asumo que mi amo no me ama. ¿Me gustaría que me amaran?. Al principio te comes el coco con eso, luego es mejor entender que no es así. Me gustaría que me amaran, pero no me creo digna de que me amen. Si un hombre me amase probablemente yo acabaría por no respetarle, es triste pero es así. Claro que me gusta que un hombre me haga sentir que me ama a veces, pero se que eso no es real. Volví en mi cuando mi amo me "dejo" un poco en las manos de Alfredo y este empezó a darme instrucciones. Me sentí muy nerviosa, estando mi amo delante aun mas nerviosa. Sus instrucciones me parecían razonables, pero seguía sintiendo miedo de Alfredo. Cuando me dijo que el lunes fueses mas pronto para hablar con el, imagine que querría probarme y eso me ponía nerviosa. Es importante no tener problemas con el, que le parezca bien. No me molesta que me use, estoy acostumbrada a que mi amo me ceda, eso esta bien, pero realmente lo que pienso es que querrá probar como funciono, usarme, pero para ver que tal sirvo. Estaba deseando que acabaran de hablar mi amo y Alfredo. Por fin nos despedimos. Los besos de Alfredo me quemaron. Me sentí marcada. En el coche yo iba en silencio, muy avergonzada, no me atrevía a levantar la mirada. Mi amo no me decía nada. Era un silencio muy largo. Creo que mi amo se sentía fuerte pero excitado. Note sus ganas de llegar a casa para demostrar quien manda. Le conozco, se mantendría frió conmigo, pero me usaría. Entramos, el se fue a la sala, se puso una copa, eso es siempre mal síntoma, le gusta pedírmela. Yo me quede en silencio, de pie. Se sentó... me miro...Me mando desnudar. Me ordeno mamarle la polla. Me dijo que soy una guarra, que noto como me mojaba al mirarme el del club. Me dijo que no era capaz de comportarme como una buena chica ni siquiera con el delante. Se saco el cinturón, me cogió por el pelo y me dijo que me iba a enseñar quien era allí el gallo. Y me azoto, el de pie y yo a sus pies acurrucada, en la espalda y el culo sobre todo, bastante, hasta sentirme rota. Luego me uso por el culo, hasta correrse en mi. Sabe que aunque yo estaba muy excitada por el culo me es difícil correrme si no me deja tocarme a la vez, y me lo prohibio. Todo lo di por bueno, porque después si me dejo dormir con el |
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