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hazlo sano... hazlo seguro... hazlo consensuado |
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| Relatos Si te gusta escribir, comparte tus experiencias o fantasías. |
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| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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Desde Nueve lunas llenas y doce jornadas de luchas y embates con una gran victoria, festejos y celebraciones: una fortaleza sangrante abierta por su cara suroeste en intrépido y audaz forcejeo tras las diez últimas jornadas de exhaustos sacrificios, consignas, gritos, aullidos y aterradores choques de armas donde centenas de centenas de belicosos guerreros morían bajo miríadas de afiladas flechas envenenadas que traspasaban hasta sus corazones y tejidos por debajo de las armaduras de cuero. Cantos afilados que zigzagueaban el aire y bolsas esféricas de cuero ardientes que surcaban el cielo como cometas en forma de bolas ardientes que al pegarse a la piel daban tal muerte y agonía que los alaridos aterraban a los compañeros que lo veían quedandose segundos paralizados por el horror. Escudos inservibles como antorchas planas por el ponzoñoso fuego quemando a los guerreros circundantes, los cuales de inmediato hacían un círculo vacio alrededor para evitar arder o morir abrasados con las quemaduras de aquel infierno que silbaba sin cesar por doquier. Gritos, proclamas y estandartes alzados para mantener la moral de los mercenarios y valerosos guerreros traídos de tribus aliadas, reos prometidos de libertad, codiciosos y todo tipo de chusma y populacho capaz de portar un arma por propia voluntad o a la fuerza, adiestrados severa y belicosamente para moverse en las mas estrictas ordenes en los campos de lucha mas fieros e insostenibles y acompañara a los soldados profesionales curtidos en la defensa y los ideales de sus clanes y familias del imperio. Promesas de oro, plata, gemas y grandes tesoros, botines, tierras y prebendas, sobrevalorados por los generales para pedir refuerzos de sus ciudades de abrigo, hasta monjes guerreros de los más conocidos templos incitando a la batalla en nombre de sus más sanguinarios dioses de la guerra. Fragor de tambores sobre troncos, cuernos y caracolas en estrepitosos y unísonos compases capaces de movilizar el mas mínimo instinto guerrero, estridentes y cadenciosos compases de guerra, noche de Luna llena, rojizas llamas elevadas hasta los mismos cielos convocando y provocando al mismo firmamento donde se sostenían las estrellas. -Ha caído el muro !! Gritaron al unísono en diferentes dialectos en un grito estremecedor, ensordecedor y como una enorme ola de turbas arrolladoras, colmillos afilados, armas en los dientes y desordenadas líneas abandonadas a sus desoladores e irrefrenados saqueos y violaciones ante las promesas de botines y honores, ebrios de sangre y lujuria entre inmensas columnas que inundaban todo el cielo circundante tiñendo la llena luna de anaranjado rojizo como señal fatídica para aquella ciudad fortificada, donde cuervos y cernícalos volarían al amanecer al oler las impudicias del sobrecogedor espectáculo. Ciegos de ambición a hachazos o troncos derribando puertas y portezuelas, casas una a una, templos, edificios y palacios, almacenes y recintos capaz de albergar alguna cosa. Todo caía y cuando unos defensores no se inmolaban otros eran traspasados por las largas lanzas y burlados como hazmerreíres arrastrados por el suelo hasta morir desgarrados o degollados, a pedradas, o golpes que destrozaban sus cráneos o desfiguraban sus caras y deformaban sus caras moribundas . Por doquier el ácido olor de la sangre y la muerte se mezclaban entre personas y animales en medio de un espeluznarte olor a humo y carnes quemadas, suciedad de nueve lunas llenas defendidas con gritos y estrépitos de los últimos defensores atravesados por las lanzas en una gran carnicería sin parecidas crónicas en toda la historia de todo ese tiempo y quizás ninguno. A una legua un inmenso campamento creado para albergar a los agotados guerreros que realmente dormían a la intemperie y eran cada dia adiestrado bajo las mas espartana, severas e inviolables instrucciones sin consideración a débiles o enfermos cobardes o traidores que eran ajusticiados en el mismo lugar sin juicio previo para crear el valor y la agresividad necesaria, una fuerza de choque sin sentimientos, una fuerza de ataque con solo un objetivo, vencer o morir, lealdad o traición, donde todo hombre solo tenía dos opciones, victoria o muerte, no había otro camino a elegir. Veloces soldados con correos corrían uniformados con especiales galas e intocables por cualquiera que se lo encontrase al ser los portadores de noticias y correos de situaciones y posiciones bélicas, estratégicas o de enlaces entre generales menores o informes de guías y avanzadillas. Informe de una gran preocupación que consternaban a la tienda de los generales. Informes siniestros porque inexplicable y aparentemente esa ciudad en tan largo asedio no era lugar que cobijase tesoros, los almacenes estaban vacíos y tan solo unos pocos animales debilitados por el hambre sobrevivían a duras penas en algunos cobertizos, hasta señales de una peste inminente que se convertiría en epidemia y lo peor crónicas donde se delataba la huida de los tesoros con las complicidades enemigas ante los avatares de la contienda vecina.. El Gran General de tantas muestras de valor en centenas de batallas, miraba de forma preocupada cerviz rígida y lejana ausencia aquellas enormes ruinas mas como una futura derrota que como una inmediata victoria a proclamar. Pensaba en las consecuencias de sus mercenarios y guerreros sin educación, sensibilidades o escrúpulos descubriesen ningun botín, y cercanas sublevaciones podrían alcanzar a una nueva guerra de destrucción interna en sus propias filas con amotinamientos y saqueos en sanguinaria venganza contra el poder que los había lazado a tan larga y desproporcionada contienda. Guerreros ebrios en buscar culpables al sentirse engañados, muchos condenados a muerte sin miedos o ningun tipo de sentimientos peligrosamente traídos en levas obligadas y arrancados de sus mundos. Sonidos de largas trompetas como truenos avisaban a reunión, todos armados hasta los dientes y aun con las caras dibujadas en sangres de sus animales y que figuraban en s estandartes de cada una de sus divisiones y centenas . De inmediato y tras consultar a sus consejeros, agoreros y oráculos: Dos discursos que los escribas caligrafiaban a toda prisa, órdenes estrictas y un bando con pregoneros fuertemente protegidos por guardias frente al peligro de sublevación por las turbas, muchedumbres y gentuza que irían por ellos. Primea orden: Se colocaran guardias leales en numero de seis en cada zona donde confluyan una centena de soldados, mercenarios o voluntarios. No se tendrá misericordia ante cualquier protesta y se aniquilara de inmediato al rebelde sin dejarlo decir una palabra mas al ser descubierto o acusado de conspiración, o por actuar por su propia cuenta o intentar enaltecer a cualquier grupo de personas. Segunda orden: Que se lea el presente bando en todas las esquinas de la fortaleza, plazas, lugares de encuentro, torres, almenas y zonas de reunión o mercados aunque estén abandonados. “ Este pueblo traidor, rebelde y contumaz, desagradecido y tantas veces ayudado en luchas contra asesinos y piratas, tantas veces defendido de sus temibles vecinos y a quien muchas veces mandamos granos y provisiones cuando sus cosechas menguaban, incluso con levas de refuerzos para acabar con los saqueadores que les hostigaban desde tiempos que no recuerdan ni sus abuelos. No solo nos han retado como si fuésemos cobardes o lisonjeros, no solo han dejado de pagar sus tributos sino que han hecho desaparecer sus tesoros para cundo demos la espalda seamos el hazmerreír de todos los guerreros. Han insultado a nuestro Señor y a todos nuestros clanes, y ya no solo por mensajeros, sino por trasmisores orales a todo los extranjeros y ahora nos han engañado vilmente defendiendo una ciudad vacía, una ciudad muerta para que cuando volvamos con las manos vacías poder rearmarse de nuevo. - Y yo os digo que esta situación no quedara sin castigo. Entre las mesnadas surgieron inmediatas voces de discordia e incipientes gritos, cada uno ahogados de un certero corte yugular, por guardias apostadas en lugares estratégicos parecidos salir entre las sombras. Un relámpago, un trueno y un rayo sacudieron todo el cielo como un aviso de todas las divinidades dando la razón a los discursos, cuando el horizonte teñido en rojizo y humo comenzaba a cubrirse con una feroz lluvia y ventisca. Parecía que los inmortales se habían posicionado en el lugar de los vencedores. Aun en medio de las torrentes lluvia el Gran General gritaba más fuerte bajo el palio lino granate cubría y las doradas flechas que los sostenía con dos leopardos fuertemente encadenados a su lado para dar mayor poder a su acorazada persona. Protegido por cuatro fornidos guerreros negroide de gran altitud, cada uno con un trozo de cráneo colgando a un lado del dorso y el cuello lo que los aun mas temibles que las brillantes espadas de los generales que cubrían las espaldas. - En venganza por la traición matad a todo hombre y desnudad a toda mujer y todo joven núbil, atadlos en jaulas o carromatos, castrad lo carente de belleza para servir como eunucos o afeminados para hacer esclavos y perros marcados a hierro candente con las iniciales de este día y su ciudad, cosas que debéis haced prestos si que escape ninguno. El dinero que se recaude en los mercados será vuestra recompensa, marcadlos y mantenerlos como mercancía mientras vivan y haced lo que queráis con el resto y saciad vuestras indecencias pero no toquéis a los nubiles tanto hembras o varones porque son botín del dia de hoy. Sea_Lord Última edición por Sea_Lord; 05/01/2007 a las 01:20 |
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| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: Barcelona Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 411
| Sea_Lord Potente relato que me ha trasladado a una epoca cuyos hechos siempre han despertado en mi un sinfin de fantasías, y curiosidad por conocer mas a fondo. Estoy en ello, por curiosear y saber que no quede ![]() Debo decir que ha contextuado a la perfección el (espero y deseo) inicio de este relato. Seguiré viniendo por aqui..a ver si mi fantasía se desborda ![]() Gracias por compartirlo, reciba un saludo cariñoso. ambar{Ea} |
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| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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Las proclamas fueron expuestas en cada rincón de la ciudad ante guerreros apesadumbrados al saber inútil aquella contienda frente a guardias que parecían acechar por cualquier rincón y abatir cualquier queja o protesta. Al parecer nada se podía hablar sin que ellos no lo supiesen tarde o temprano, nadie estaba seguro. Se hablaba incluso de más desparecidos después que antes del asalto. Guerreros que se levantaban de mañana y no regresaban al mismo lugar nunca más. Rumores de ejecuciones en masa aunque reinase una extraña normalidad en las plazas y puertas de la fortaleza. Se permitían bandidajes a los invasores que con pesados troncos y sus pesadas armas rompían toda clase de muros sospechosos o cavaban enormes zanjas donde se ocultase cualquier objeto de valor incluso pertenecientes a los mismos muertos y jóvenes atractivas aparecían escondidas aterrorizadas ante la aparición de cada uno de aquellos bárbaros de rostros estremecedores y depravados. Las ratas habían empezado a cotizarse atacados por el hambre y hombres con perchas y roedores colgantes, anunciaban la mercancía y hasta algun puesto extrañamente vigilado de cerca por los guardias vendían vinos adulterados en pellejos de piel curtida y panes de legumbres secas que no se sabían de donde hubiesen aparecido. En centenas de juegos de azar para matar la ociosidad en espera del pago del botín los soldados jugaban apostando desde las mas hermosas vírgenes hasta las torres de la ciudad, desde un brazalete de plata hasta una madre con sus hijas, desde un efebo afeminado hasta una yunta de bueyes futuros, desde las ropas desprendidas a los muertos hasta armaduras ensangrentadas, todo podía ser apostado hasta la misma alma si hubiese sido preciso, se había perdido todo indicio de pudor y el honor había dejado de ser una esencia en el ser humano. Desde dos millas, se veían humeantes columnas grises o blancas que asomaban e inmensas tierras removidas que delataban fosas comunes donde vencedores y vencidos alejaban a las aves de carroña y pestilencias y por todas partes el brillo de cascos de la guardia imperial en patrullas vigilaba al resto de la población protegiendo los correos que se movían velozmente a caballo. Un primer carromato duramente subía por la cuesta de la colina de los campamentos tirado por dos fornidos caballos de carga, al frente dos jinetes fuertemente armados y una Jaula donde diez vírgenes hacinadas sobre heno y encadenadas unas a otras por las muñecas y los pies podían ser observadas por quienes iban y venían por el mismo camino Hermosas jóvenes núbiles extremadamente finas de piel blanca y pelo rojizos en su mayoría, senos incipientes o pocos desarrollados y redondos pezones de sonrosado aspecto, cuerpos desnudos, avergonzadas con la cabeza baja cubierta por sus cabelleras onduladas. La primera carreta era muy sospechosa de ser un regalo del Gran General al Emperador . Ninguna joven aparentaba alcanzar los catorce años y algunos ojos eran tan verdes y bellos que parecían más hijas de Venus que de los mismos hombres a pesar de la tristeza que las invadían. Tras ella y al mismo lento paso, otra carreta con diez jóvenes varones doblemente esposados, con coronas de laurel por vestimenta y señales de haber sido azotados severamente para doblegar sus fuerzas masculinas y ser mercaderías de las apetecidas conductas libidinosas de las cortes que les esperaban. En un mercado que se prestase de importante no era extraño que se valorara un esclavo varón doblegado por dos nubiles obedientes y a menudo alcanzaban en el pujas sumas impensables en al que para sus futuros sus funciones podían ser las que sus compradores quisiesen sin ningun limite escrito en ninguna ley si habían siso apresados en contienda a enemigos que escarmentar. Algunas historias hablaban de amos que los entregaba a sus esposas o concubinas y figurándose en un ataque de celos haciéndose los sorprendidos los acusaban de bárbaros traidores y profanadores y por ello les castigaban y violaban hasta mutilarlos, ante la algarabía de los músicos, hasta causarles la misma muerte sin ningun pudor entregándose luego a vinos, licores y pócimas o drogas que los hacían olvidarse de si mismos creyéndose dioses.. En otros casos las jóvenes nubiles ocupaban el mismo espacio en harenes reales y se creaban celos entre las concubinas acusando a las nuevas como en un juego de ser provocadoras para realizar actos extremadamente vergonzosos y ser cedidas entre ellas en la más pura lascivia como juguetes sin pensar en su condición humana. Las dos carretas empezaron a perderse en la lejanía cerrando el paso dos capas rojas a caballo con cascos relucientes portando un alto estandarte cuando el polvo les iba cubriendo a medida que se alejaban por la llanura hacia el lejano puerto donde les esperaba las galeras en las que habían sido traídas las tropas asaltantes. Seis revoltosos fueron ahorcados sin juiciopor violar doncellas que entregadas a la multitud porque habían dejado de serlo el populacho abalanzaba y se las llevaban a improvisadas cantinas hasta que maltrechas y dolorida pedían que le diesen muerte antes de volver a soportar las mismas osadías y ofensas. Desde almenas se vieron caer mujeres y varones invocando a sus dioses y parejas ejecutarse recíprocamente hundiendo dagas en los costados o directamente el corazón a la misma vez antes de ser atrapados. Un ser humano valía menos que una rata y una hembra o varón joven más que diez piezas de oro. En otro recinto en forma de patio recién creado de piedras, troncos y paños defendidos por hombres fuertemente armados una mujer de extraña indumentaria mas parecida a un varón que mujer y tras esperar que cuatro soldados atrapasen fuertemente de manos a cada joven núbil, con suma fuerza las volcaba y estiraba sobre una gran losa y comprobando su virginidad se escuchaba el chasquido del hierro candente al marcar la piel cuando los apagados alaridos la hacían rebelarse y revolcar los cuerpos presas del dolor y la ignominia con la boca tapada por una cola de caballo para que no pudiesen elevar sus estridentes quejidos.. En la puerta dos postes con jóvenes tan azotadas que los ojos perdidos en sus cuencas hacían debilitar cualquier intento de sublevación o huida a las jóvenes marcadas, las hacían tremendamente dóciles y cambiadas de nombre e introducidas en carros en decenas se iniciaba la llegada de otras diez jóvenes y se reinicializaba el proceso de humillación, cambio de nombre, registro y marcado. Cerca de allí varones de bellas facciones no les iba mejor que a sus compañeras y eran castrados de un solo tajo por un herrero del ejercito, unos morían desangrados y otros sobrevivían sabiéndose que en lejanos mercados eran mercancía valiosa aunque en su hombría rebelados eran pasados por todas las humillaciones conocidas hasta derrumbar su moral, atados con cuerdas como caballos de doma y enseñados por varios funcionarios hábiles en el manejo de látigos. Donde esta el oro y la plata? Donde están las haciendas y tierras que nos iban a ser entregadas? Donde están las piedras preciosa prometidas? La presión del populacho se hacia cada vez mayor y visible. Hasta los mismos guardias empezaron a replegarse y una patrulla entera había aparecido degollada en los muros de la cara norte, las noticias comenzaron a preocupar y se volvió a convocar el consejo de los generales. Preocupados empezaron a pensar en pedir refuerzos leales al Imperio, seis carretas de las más bellas esclavas fueron embarcadas y dos con los más bellos y afeminados efebos acompañaban la misiva. El emperador insaciable en su lascivo apetito empezó a tomar especial interés en la campaña a presentársele un joven de uno trece baños de cabellos ondulados ojos verdes y piel blanca, fuerte tórax y facciones femeninas. Entonces ordenó que los dejaran solos. Sea_Lord Última edición por Sea_Lord; 09/01/2007 a las 00:16 |
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| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: Argentina Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 804
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Me gustó mucho , hombre... Por momentos es como estar ahí, viéndolo todo con los propios ojos... Te saludo cordial Rita |
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| | #5 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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A seis jornadas desde desastre para unos y la victoria para otros, los correos oficiales volaban frenéticamente entre puestos de control y las intenciones de repartos en aquella ciudad no prometían ninguna fortuna mas que para las alimañas, algunos traidores, sus nuevos futuros huéspedes y pobladores en el futuro que se avecinaba si es que podría haber futuro para tan horrible espacio otrora una ciudad en auge en la cultura, el comercio de las especias, las sedas, los vinos, los aceites, perfumes y las mas bellas mujeres que se podían encontrar en ninguna parte. Se habían ya contabilizado ciento noventa y dos carretas de esclavos en pubertad, sin ella y los que aparentemente podrían aparentar serlo. Diez leguas hasta el puerto de avituallamiento y regreso con soldados de refresco, con mandos leales a sus estandartes y promesas ante los mismos dioses del Imperio y sus antepasados y la temible guardia negra con capas, estandartes y hasta su color distintivo en sus tiendas de campaña y crespones, especializada en limpiezas, sediciones, sofocamiento de rebeliones ordenes en tiempo de guerra y ajusticiamiento de traidores. Aparecieron pestilencias y enfermedades por doquier por la contaminación y los estercoleros en que se convertían todos los lugares con estancamiento de heces, aguas negras y todo tipo de inmundicias sin lluvias que los hiciese correr hacia los pozos, miles de moscas aparecían de todas partes y parecían ser los nuevos habitantes eternas de la ciudad destruida. Se creó una leva de forzados para limpiar calzadas interiores con agua del mar, acarreadas al hombro en pellejos cosidos atados a la frente y los hombros bajo el látigo de soldados enmascarados que los sacaban en levas de sus escondites. A los niños de muy corta edad que jamás recordarían sus orígenes se ordenó que fuesen tomados como producto de botín y alejados a las fronteras del Imperio sin revelarse su origen para ser educados como sacerdotes, sirvientes, soldados o hijos de parejas nobles sin descendencia. Cada halito de vida tenía un precio en la ciudad maldecida cuando llegaron entonces varios carros ocultos con nodrizas en idas y vueltas, con los infantes escondidos que salían de la ciudad. Algunas madres los ofrecían y trataban de suicidarse para que huyeran de la masacre y otras se agarraban tan a ellos que quedaba malheridas arrastradas sin misericordia hasta quedarse sen la mas profunda de las depresiones sin esperanza. Las plazas eran centros de los más vergonzosos espectáculos de terror peores que las mismas guerras. Las más bajas de las vilezas y villanías, lo peor de las pasiones, lo más bajo de los instintos animales que ni los animales poseían: todo estaba permitido sin necesidad de licencias ni limites salvo el culto a la autoridad y al orden estabecido. Los soldados estaba instruidos para no intervenir porque la carroña devoraría a la carroña como decían sus generales: No veneran a nuestros dioses, son carne de galeras, dejémoslos que sus desenfrenos acaben con ellos, quizas algun dia tengamos que hacer lo mismo en sus aldeas para darles una lección. En una plaza, dos mujeres desnudas peleaban en la arena a arañazos, borrachas y drogadas a la fuerza con estertores de histeria incluso o risas desencajadas ofrecidas de una falsa libertad: las heridas era retiradas y violadas cuyos alaridos habían hecho que el barrio donde corrían semejantes aquelarres estuviese totalmente deshabitado, salvo de tullidos, deformes y lisiados que acudían para hacer uso de las sobras de la locuras de la misma locura. Los soldados de cuando en cuando procuraban ver si había jóvenes adolescentes con destino inmediato al comercio de esclavos y aprovechando cualquier protesta o amenaza para escarmentar al populacho con juicios sumarísimos de desacato, rebelión o alteración del orden en tiempo de guerra, o lo que era lo mismo ser colgados o empalados por castigo público en las plazas de la ciudad hasta que bajaban los buitres o se encendía una pira que se viese tan lejos como lo pudiesen ver los animales a quienes se dirigía el mensaje y la advertencia. El imperio debía ser fuerte y tener la máxima mano dura: nada podía quedar a la suerte del destino ni siquiera de los dioses que no fuese los intereses del Imperio, los generales representaban en esos momentos a los unos y a lo otro. El Gran General había conseguido ser sustituido por un prefecto, un juez y un general de menor rango mientras la ciudad se había convertido en un campo de exterminio donde de poco serviría juicios o defensas. A las tropas y guardias profesionales y leales se les había prometido dos lunas llenas de descanso, soldada doble y reincorporación a cuarteles en puestos mas pacíficos ante la llegada de otras unidades de orden para ser sustituidos y poder abrazar a sus familias. Desde hacía una jornada el campamento tenía un sin fin de tiendas de agente y comerciantes de esclavos que acompañados por guardias, seleccionaban mujeres por sus atributos que podían ser albergadas en lupanares y prostíbulos lejos de la ciudad. Estas eran marcadas con sellos, anilladas y fuertemente señaladas con pequeños aretes para una ley las convertía en objetos ante el derecho de los objetos o animales productivos de propiedad privada sin enmienda a la condición humana. Carretas con jaulas, carromatos sin techo o cualquier otro elemento de transporte en cualquier montura, en asnos, mulos, caballos o dromedarios o a pie en hileras. Algunos secuaces de aquella conquista habían pedido renunciar a su botín con el fin de escapar de aquel lugar como mercenarios a sueldo de los comerciantes sin poder evitar ser registrados mientras dejaban atrás la ciudad ya asqueados de ella. Por el camino, algunas cruces altas con alguna mujer u hombre atados boca abajo desnudos como aviso a quien tratase huir a su terrible destino, gentes, carros y partidas en silencio a marchas forzadas pasaban por allí tratando de abandonar dicho escenario lo antes posible. La ciudad cada vez quedaba mas vacía y los grupos restantes estaban siendo desplazados sin notarlo a lugares mas cerrados en espera de su paga y botín, no había habitantes de tez y cabello pelirrojos salvo las prostitutas de los guerreros que habían quedado en la plaza y los traidores que se habían ofrecido para la reconstrucción de su ciudad fuertemente protegidos por mercenarios que habían sido escondidos antes de los asaltos, armados hasta las uñas. Algunas fila paraban a la altura del campamento y mientras los comerciantes pagaban los impuestos y precios de su mercancía, algunas quedaban en deposito de los soldados: Una joven huyó y se escondió dentro de una de las grandes tinajas de la intendencia militar: Cerca un grupo de jóvenes soldados de la guardia negra se ejercitaban en el uso de las armas vestidos solamente con un minúsculo taparrabos y el brazalete que los identificaba. El contador de uno de los comerciantes había dado la voz de alarma, le faltaba una perra pelirroja. Sea_Lord Última edición por Sea_Lord; 11/01/2007 a las 14:45 |
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| | #6 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: A los pies de mi Dueño, Gitano. Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 555
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Impresionante narración Sea_Lord, haces que sea capaz de oler el miedo y la locura.... del mercado... Gracias por compartirla. |
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| | #7 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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Dos calzadas salían de la ciudad asediada. En su inicio unidas cruzaban en forma recta el ancho istmo hasta desparecer por la derecha y dirección a la costa tras sortear un pequeño macizo montañoso y luego sortear la costa durante diez leguas no siempre llanas, acantilados y peligrosos bajos de arena reforzados con rocas y troncos para soportar el peso de carros y bestias con sus cargas y tiro. Esta calzada de reciente trazado comunicaba la ciudad con el pequeño puerto diseñado como base una vez se preveía el agotamiento de las negociaciones ante las negativas a no acoger naves enemigas, comprar botines y un sospechoso ajusticiamiento del gobernador y administradores del Imperio. Con una poderosa escuadra marítima que protegía sus muros se sentían seguros pero sus supuestos aliados que les traicionaron habíendo firmado el reparto de los tesoros con los asalatntes, de ahí que la mitad de estos ya estaba en la capital del imperio y su búsqueda era un bulo para contener a los mercenarios de la contienda ignorantes de su desastroso futuro destino. La gran ciudad era un sin numero de aljibes excavados en la roca que suministraban agua mediante un largo canal y acueducto desde pequeñas presas lejanas que permitian a su paso verdes cercados, estanques y pequeñas cabañas de labradores que mantenian el abasto de vegetales y granja a la ciudad, estos trabajos les eran indignos a los ciudadanos y eran ejecutados por extranjeros a los que no les estaba permitido cruzar las murallas al sonar el cuerno de la segunda vigilia, estos debían dormir fuera de la ciudad hasta el amanecer y solo se les permitía entrar para llevar la mercancía a sus moradores, comprar, pero jamás trabajar o ejercer un oficio dentro de sus muros. Si un extranjero miraba o hablaba con una joven eran inmediatamente encarcelado y llevado a galeras y mujer e hijas hijas vendidas como sirvientas a la primera nave que recalase en su ensenada. El emperador le dijo al joven efebo, acompáñame! este no supo entenderle y ordeno que se le pusiese un collar, le engarzó una cadena, y el muchacho se opuso de tal manera que tomando el monarca el látigo lo hizo revolcarse mientras mirándole de manera iracunda el joven inconsciente le siguió asustado, entonces tras la columna lo desnudó totalmente. El puerto de avituallamiento no era un puerto sino una playa protegida por una pequeña barrera artificial de nueva construcción y una pequeña torre de defensa y vigía. Solo podía estar operativo cuando la bajamar se lo permitiese y los embarcos y desembarcos se hacían en balsas tiradas por barcazas hasta los navios de guerra fondeados a una distancia de seguridad ante la posibilidad de quedar encayados. Ali había un inmenso campamento ocasional donde los esclavos esperaban sus destinos y cada comerciante los marcabas con una nueva señal y anillas identificativas de su propiedad. Algunas galeras militares y otros navíos iban lentamente recogiendo a los esclavos con cuidado la mercancía, ya que las casas centrales no querían pérdidas en sus inversiones y habían acudido tras haber visto ejemplares de la belleza de las jóvenes por lo que los precios habían sido pactados desde hacían muchas lunas llenas. Con cierto esplendor se movía un agente armado muy moreno pero sin uniforme militar del Imperio, tratante de una conocida casa cuya comerciante se había hecho muy poderosa no solo por la calidad de su mercancía sino en la forma que es aseguraba la educación para su futuro. Si una esclava valía cien piezas de plata, sus mas refinadas joyas podía alcanzar suma de hasta de doscientos y trescientas piezas sin necesidad de subastarlas. Comía con emperadores y reyes, potentados, comerciantes y era de tal carencia de escrúpulos que en su ambición sin límites podía provocar derrocamientos, guerras y fortunas pasase de unas manos a otras y mantenía tal perfecta organización con consejeros y escribas bajo soborno y donativos a los templos que no solo era temida sino respetada y hasta en algunos casos venerada como musa de la cultura y las tradiciones. Contaba con una fuerte guardia personal, armas, propiedades en todo el imperio, decenas de espías, tratantes y profesores para conseguir que su mercancía fuese la más cotizada para cualquier locura o exigencia. En uno de sus corredores una joven pelirroja desnuda estaba atada a una enorme noria que hacían descender lentamente con el pelo fuertemente atado hasta que a la adolescente casi boca abajo una esclava negra tan joven como ella con una larga vara y una serpeinete en su punta se la acercaba a su vello púbico apretándola y la esclava atada se desencajaba a gritos y agitaba su cuerpo en arcadas presa del llanto, la humillación y el terro. Entonces se decidia si sus alaridos serian excitantes y tenía porvenir como esclava a entrenar de esa casa. A veces ordenaba que se hiciese con una antorcha y si el movimiento de la chica la convencía, ponía a otra de las restantes que se delatase mojándose por sus muslos. Algunas caían desmayadas ye era despertadas con cubos de agua fría hasta que esa otra ocupaba otra de las norias, a veces las esclavas negras reian como drogadas y entonaban cantos marcados con sonidos de tambores y movimientos voluptuosos. En otro del mundo se tomaba la decisión de si incendiar la ciudad de noche haciendo salir a la guardia de forma secreta. Ya solo quedaban huestes de la guardia negra apostados en las afuera , los soldados se habían retirado y cubrían una posible retaguardia. Solo se esperaban órdenes del cuartel general. Ya habían papiros sellados con el sellos del emperador, la suerte se habia tomado.. Sea_Lord Última edición por Sea_Lord; 14/01/2007 a las 02:09 |
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| | #8 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.139
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La gran ciudad asediada había visto entre trescientos a cuatrocientos solsticios. Eso sería el equivalente a ocho generaciones con crónicas de un pequeño pueblo de pescadores asentados de muy primitivas y rudimentarias formas de vida antes del desembarco de los pelirrojos. Desde el muro norte se divisaba el paso de las embarcaciones, y aun en un medio geográfico hostil y de secano un visionario de regresó a su país y pensó en el lugar y decidió exponerlo en el consejo de nobles del Consejo de su ciudad: un lugar a punto de ser destruido por erupciones crecientes que ya hacían insostenibles, la causa de la diáspora por la que se creó La Ciudad de las Siete Murallas en diferentes oleadas de navegación durante el mismo año en que su isla desapareció bajo las aguas por los cataclismos predichos por sus sabios . No eran gente de rojizos intensos si no de piel tan pálida y cabello cobrizo que les daban un aspecto diferente al resto de los humanos y mantenían sus rituales y costumbres, mitologías y dioses de sus ancestros: Un pueblo culto, conocedor de constelaciones, comercio y creadores de antiguas cartografías de costas y mundos conocidos como desconocidos. Una ciudad dividida por barrios amurallados y sistemas de castas con barrios de hacendados y poderosos, barrios de sacerdotes y escribas con una inmensa universidad y biblioteca, barrio de artesanos y profesiones diversas, barrios de comerciantes con inmensos almacenes e inmensos tesoros, barrios de marinos y constructores de naves con un pequeño astillero y sirvientes que no podían ser elegidos entre los pobladores de la ciudad. La ganadería y agricultura en extramuros que como en los cuarteles se realizaba por la casta de los extranjeros y los mestizos con sus capataces elegidos cuidadosamente. Sus murallas fuertemente armadas y protegidas por enormes hombres traídos y elegidos para ocupar posiciones de cierto poder siempre que no estuviesen dentro de la ciudad o no mantuviesen relaciones con ninguna de los suyos. Diferentes carromatos cargados con vino en odres y ánforas habían llegado a la ciudad. Y se había convocado a todos para celebrar la victoria y el pago de soldadas como distribución de los botines. A la hora de la salida de la luna, en una enorme plaza central situada en la parte mas alta de la rocosa península, con antorchas iluminándolo todo se congregó la multitud enfervorizada deseando marcharse de aquel sitio cuanto antes. A una señal lejana, las puertas del exterior se cerraron rápidamente con incluso algunos guardias dentro y de una manera rápida e inesperada el fuego empezó a devorar todas las casas que sustentaban la muralla que separaba la plaza o patio del resto de la ciudad. Enormes columnas de humo tóxico de azufre y betun se extendían por doquier como una nube maligna y los hombres son podían respirar ni huir cuando las columnas de fuego empezaron a elevarse y empezó a caer del cielo inmensas bolsas de betún inflamado, saetas disparadas desde la segunda y la tercera columna, sacos de grava y cuarzo que caían en nube disparado desde catapultas. La carnicería no tenía nombre, lo que no devoraba las saetas lo devoraba el fuego y los gritos al unisono bramaban como un ataque de locura colectiva. Cuando el fuego comenzó a subir como una impresionante pira todo se aceleraba debido a los almacenes de combustible y que habían sido colocados en lugares estratégicos para la inflamación y aniquilamiento del lugar. Patrullas de la guardia negra a pie y a caballo con antorchas en la mano se movían incesantemente escrutando cada recodo del exterior: La orden tajante: era que no debían queda ni testigos ni piedra ni habitante en aquella ciudad, borrándose hasta el nombre de los libros de historia. La guardia negra con juramentos de lealtad hasta el punto que su familia pertenecía al Imperio y en caso de rebelión podían ser masacrados, desterradas o fuesen niños o ancianos hasta la tercera línea sucesoria o hereditaria gobernaban la situación. Eran un cuerpo implacable, adoctrinado y educado con fuertes penalidades y severidad desde su infancia, el cuerpo mejor retribuido y la cuna de los grandes generales. Sus insignias formaban parte de los estandartes del imperio y eran la elite militar por excelencia. A miles de leguas la dama de los burdeles, la gran comerciante de esclavas guardaba en sus almacenes las mas bellas esclavas no solo conseguidas en guerras sino a precio en familias pobres o inclusos secuestrdas a la fuerza, secreto conocido por muy pocos. En su sede comercial, un templo, separaba a sus esclavas según el destino de su intuición. Algunas eran educadas en letras, música, danza, artes del amor y elegancia como refinamiento. Se buscaban púberes que llegaban a sus destinos vírgenes sin gran memoria de su captura y cuidadas finamente. Algunas de estas mujeres llegaron a ser amantes de reyes y se buscaba un buen recuerdo de su formación y periodo de instrucción. Sus esclavas, unas eran sus joyas y otras eran sus perras porque “la loba” tenía un instinto muy aguzado de lo que podría esperar de cada una y su precio hasta meses antes de ser vendidas. En un lugar semi desértico a dos horas a pie de su casa central tenía un lugar llamado el segundo templo. Allí llegaba de vez en cuando algun carro secretamente y había una guardia difícil de localizar y dirigida para mantener la seguridad del sitio. En el interior lujosos aposentos, cuadras y en la parte inferior celdas. El tuerto había sido salvado del ajusticiamiento unas horas antes de su ejecución a instancias de la loba con otro reo en su lugar y se había ajusticiado a otro hombre. Las influencias, sobornos y chantajes la hacían poderosa donde se moviese. El tuerto estaba bajo la acusación de haber violado a una familia completa cuando el hombre de la casa había realizado un viaje de negocios y tras haber confesado no haber sido su primera vez estaba sujeto a la pena de muerte por un tribunal imperial. La loba escuchó con todo lujo de detalles el escenario descubierto por uno de los guardias y noto que sentía presa de una fuerte excitación. Días después de haber escuchado la tragedia decidió acercarse a las cárceles para conocer los porques de su intuición y de quien o que se trataba el retrato de aquel desperdicio humano. Un hombre no superior a los treinta años de fuerte complexión y un ojo claro de color claro. Aun desmarañado que parecía aun haber sido un joven apuesto y se decía que era un hombre carente de sentimientos. Un hombre incapaz de distinguir el bien del mal con fuertes brotes de locura en los equinoccios; unos de los argumentos aludidos por el culto la locura en los pueblos de la antigüedad para ser sustituido. El hombre estaba casi castrado por magulladuras debido a un cruel juego de niños y solo sentía placer dañando o creando situaciones fuera de todo sentido común. La loba lo mantenía encerrado ya que oficialmente estaba ajusticiado. Se le adiestraba para trabajar en como conseguir que las mujeres y hombres jóvenes, esclavos seleccionados provocasen fuertes excitaciones y provocasen fantasías. Cuando no lo conseguía se le castigaba duramente. En cada selección se le asignaban algunas esclavas sumisas y se le ordenaba lo que se quería de ellas. Entonces entraba en juego su mente peligrosa: cuando lo conseguía sin dañarla se le entregaba una joven para sus juegos y cuando no lo conseguía se le azotaba sin piedad o permanecía encadenado días y noches sin comer. La loba asistía muchas veces tras una rendija a sus actos presa de una extraña e intensa excitación y veía en el algo divino, las chicas que manejaba se convertían en productos de precios impensables. Solo podían hacerse con esa mercancía los poderosos tanto mujeres como hombres. Ella a veces se bañaba desnuda y se excitaba pensando en aquel pobre loco. Cosas de la luna se dijo, me estoy haciendo vieja. Sea_Lord Última edición por Sea_Lord; 21/01/2007 a las 23:01 |
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De la Ciudad de las Siete murallas solo quedaban puntales y esquinas de algunos muros y un impresionante grotesco espectáculo de rapiña y destrucción como si una catástrofe de la tierra se la hubiese tragado y no la mano de los hombres con aves en los cielos girando en círculo, cada vez más numerosas, y columnas de humo blanco grisáceo que se unían con las nubes, y sobre todo, un tremendo, espantoso y mortal silencio que lo llenaba todo en una legua a la redonda y hasta quizas más. Para distraer a la tropa y guardias, los mandos organizaban pequeños desfiles y practicas de marcha, ejercicios de lucha y habilidad pues La Ciudad de las Siete Murallas no era una conquista más. Todos los agoreros y adivinos consultados reconocían que sus estudiosos habían sido los más cualificados y que podía guardar grandes secretos y poderosos estudios sobre la vida y la muerte, sobre armas y hechizos, sobre constelaciones y medicina aparte de rutas y civilizaciones, secretas armas y capacidad de dominar el mundo al que podrían destruir, sistemas enteros y crear nuevos civilizaciones. El argumento era mas político que real, una gran crisis en la producción de trigo y otros cereales, el desgaste económico de las grandes fiestas imperiales y campañas de exploración sin ningun resultado habían generado la distracción de las miradas a la ciudad devastada, generando un inmenso mercado de esclavas y esclavos que iban a ser dispersados por toda la geografía civilizada como productos de lujo, de placer y de uso con el fín de pagar dicha campaña. Los mismos soldados que habían participado en ese encarnizado asedio llevaban donaciones a sus templos en sus ciudades para evitar males posteriores y jamás habrían afirmado el haber estado cerca de aquella ciudad declarada anatema y enemigos políticos del Imperio: La Ciudad madre de todas las brujerías y maleficios. Algunos cuando fueron alistados no se les permitió informar a sus familiares y otros ni siquiera los sabían, Se hablaba ya de la Maldición de la ciudad de las Siete Murallas y a quienes trajesen suertes negativas, el afectado era expulsado en caminos de los leprosos y malhechores sin defensa posible. No dejar un muro de pié, ni una fuente manando, ni una cisterna saludable: todas fueron envenenadas por soldados cumpliendo órdenes: Por esas jornadas el mar se convirtió en una capa de color siena y la podredumbres con basuras y cadáveres, cenizas y despojos a la deriva convertían la costa en un mar asqueroso, que solo se limpiába con las corrientes que atravesaban el estrecho en las lunas favorables. Llegaban carromatos de cal viva y armas de guerra pesadas para derribar mamposterías y toda construcción que se mantuviese semi derruida. Habían llegado decenas de cestas con escorpiones y serpientes venenosas para ser soltadas y habitar aquel lugar a partir de ese día. Hasta los marinos debían dar la espalda al paso por el estrecho donde leyendas de fantasmas y cadáveres vivientes entraban en la imaginación de quien las miraba. La ciudad de las Siete Murallas había dejado de existir oficialmente en los mapas y en los censos, no constaba ya en ninguna realidad. Un hombre seboso se veía adormilado por las drogas tras una enorme columna de palacio tras las luces tenues de un antorcha que ardía no lejos de él, una joven mantenía su cabeza bajo la túnica entre sus piernas orondas y el se retorcía como un cerdo diciendo mientras decía frases inconexas, ebrio y al borde del éxtasis. Llegó un joven con apariencia hermafrodita sonriendo y levantando la parte posterior de ropa a la esclava con risas de loco sacó de bajo su túnica un pequeño falo de marfil con el que penetró a la esclava desde atrás haciéndola doblarse de dolor mientras el seboso la sujetaba mas excitado aún diciendo barbaridades. Todos reían y volvían a beber como locos. El gordo se quedo fuera de si conmoviéndose en su lugar y la esclava dolorida con la frente baja y ojerosa aterrada de vergüenza era echada puntapiés del recnto sin dar la espalda, entró ala fuerza ocupando su puesto un efebo desnudo de irónica mirada y tres esclavas atadas en fila. El vino, las drogas y las especias fluían por doquier cuando música de arpa las campanillas e instrumentos de palacio sonaban al fondo y un fuerte olor a especias e incienso llenaban el ambiente, la puerta exterior estaba fuertemente protegida por corpulentos guardias, en el centro del evento. en la misma cámara de festejos una enorme deidad con un inmenso falo parecía dirigir y encabezar el evento: l Las fiestas jamás terminaban antes del amanecer y algunas veces alcanzaban la puesta de sol de la siguiente jornada hasta que se acababa la mercancía las viandas o drogas y entonces se ofrecía un espectáculo aun mas duro y decadente con apuestas para ganar que se dejaba caer en una fosa. Allí todo era lícito. La Loba que allí se hallaba recostada no veía mayor placer que su propio negocio y observaba el ambiente atentamente mirando su mercanacía y sus clientes, sus gustos y vicios: En el memento que terminaban las funciones, hacía adentrarse a las cámaras a una bellísima esclava elegida de alta estatura, rapada, acicalada y adornada con finísimas cadenas de oro, totalmente desnuda y sobre los hombros de dos hombres de fuerte musculatura y diminutos ropajes. La esclava a menudo con los ojos vendados era mostrada a todos y cada uno de los comensales que inmediatamente querían saber su precio, su disponibilidad, sus artes y mas curiosidades disponibles para su propia hacienda o futuras fiestas. Las esclavas y esclavos eran una señal de poder adquisitivo, de opulencia, de buen gusto y una excelente moneda de cambio, entretenimiento y placer. Todos quedaban en ir en la siguientes jornadas para ver esa preciosa mercancía. La Loba hablaba muy cortésmente acerca de sus sumisas obedientes y desde allí los contratos comenzaban a redactarse en la mente de cada uno perdidos en sus voluptuosidades, fuera de si y totalmente inconscientes del producto que querían poseer. A menudo ricos mercaderes se salían de sus rutas para visitarla. La loba simple tenía alguna esclava para el cliente mas exigente, siempre y cuando tuviese el dinero para comprarla. También poseía los más bellos efebos y hermafroditas, y hasta cuerpos de sobresalientes atributos o raras formas para dar o recibir placer. Su comercio se amparaba en un Templo protector, el más lujoso de su ciudad y habían sellos del Emperador que le liberaba de impuestos del . Tal era su poder que quienes se escondían allí por algún delito sin la autorización de La Loba no debían ser devuelto a las autoridades ni los magistrados. Si una joven no aceptaba ser desposada podía huir al Templo de La Loba y estar bajo tu protección, el Templo a siu vez tenía vírgenes intocables que alimentaban las liturgias y sacrificios , las devociones y las promesas de todos los que creían en La Divinidad y extrañamente la diosa cada vez tenia mas parecido con la La Loba y La Loba con la Diosa. Lejos de allí una dueña de su casa había estado muy contenta cuando su esposo la había obsequiada con una de aquellas perlas. Cuando su esposo salía de viaje, perla dormía en la misma cama que su señora y cuando lo deseaba se hacía besar todo su cuerpo, lamer todas sus oquedades y tras hacerla gemir decidía si podía comer como una perra o como una persona, al fin y al cabo era suya. Y si tenía cambios de humor, llamaba a la perla y la insultaba o escupía diciéndole que ella era quien tenia la culpa de su estado, entonces la ataba a una mesa y la azotaba desnuda, Perla callaba y cuando sentía que era suficiente, su dueña la hacía lamer su sexo hasta que fuera de si convulsionada se dejaba caer sobre un a cama presa de fuertes espasmos de placer. El tuerto, trabajaba en su locuras y estaba siendo castigado, había herido a una de las esclavas de mas valor y no se sabía si era recuperable, por ello le habían cortado un trozo del lóbulo de su oreja: era una de las seleccionadas para la fiesta del Emperador. En otro lugar el Monarca satisfecho de su efebo debido auna una fuerte atracción, le había prometido hacerlo hombre de armas y pagar su formación si dejaba de ser su amante a la fuerza , cuando los ojos del efebo empezaron abrillar. El emperador se extasiaba viéndolo correr por un patio desnudo como una gacela, saltar y hasta disparar un arco, le hacía olvidar y evadirse de sus obligaciones, luego se abrazaba al efebo pasivo y le prometía el Mundo y la libertad. El campamento de asedio de la ciudad ya estaba siendo desmantelado y nada quedaba por hacer allí. Solo un loco que había sido expulsado años antes de La Ciudad vivía errante por el desierto, cuando una esclava llegó huyendo a su cueva aterrada y casi moribunda, arrastrándose se postro a ante el y le pidió auxilio. El loco le señaló algunas hortalizas y un cuenco con manteca de leche, se quedó dormida del agotamiento y quienes la perseguían la habían dado por muerta: En aquel desierto pedregoso era imposible sobrevivir una persona mas de dos jornadas sin agua. Solo sorteando diferentes cañones y perdida a treinta leguas de allí nadie se preocuparía en buscarla; había saltado de la tinaja donde se había escondido y huido en el momento de relevo de guardia, alguna flecha la había alcanzado y tenía un brazo malherido y ensangrentado. La tierra se había convertido en un mundo de miserables. Sea_Lord Última edición por Sea_Lord; 25/01/2007 a las 18:48 |
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| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: A los pies de mi Dueño, Gitano. Fecha de Ingreso: Apr 2006
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Que locura si....... .............................. .............................. .............................. .............. |
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