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Viejo 05/07/2007, 13:15   #1
 
Rol: sumiso
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Smile MAGIA Y ESPINAS: Confesiones de sumisa

N. de la A Esta vez no pretendo compartir una historia, un cuento, un relato, una fantasía o una experiencia. Fui más allá e hice una especie de texto... "filosófico" con mis propias confesiones. Quizás no es aquí donde deba aparecer, pero es el lugar donde más cómoda me siento para expresar mis emociones. Espero que les guste y desearía que compartieran conmigo todos los pensamientos que pudieran aportarme al respecto, a favor, en contra, en crítica constructiva, que siempre me irá bien. Gracias por sus lecturas y felicidades a todos lo que hacéis cada día de este foro un lugar incomparable.

flor_cautiva


I. INTRODUCCIÓN


Resulta difícil y paradójico lanzarse a escribir para definirse en y/o describirse en unos sentimientos tan propios, tan únicos para cada ser que, a pesar de amar las palabras como un preciado tesoro del que está dotada la naturaleza humana, no atino a encontrar las correctas para empezar este pequeño y humilde proyecto que tenía pendiente para conmigo misma. Algunos ya me conocen aquí, algunos me leyeron en mis divagaciones sobre un quizás, un tal vez, una ilusión que en ocasiones pretendo dibujar en mis cuentos por medio de personajes inventados, historias ficticias o reales, quizás de algún modo, en otras historias. En ellas, con mi toque, ni más cierto ni más hipócrita que otros toques, dejo escapar resquicios de sentimientos que están en algún rincón de mi alma, o de mi oscuridad.
Pero ahora amplio más mis horizontes para dar una visión sólo mía, para compartirla con todos, de lo que significa, en mi más completa subjetividad, la sumisión que yo siento. Tal vez es un proyecto egoísta, hecho sólo para mí; tal vez a nadie le interese leer las confesiones de una joven aprendiz de brujo, pero yo sonreiré de todos modos tras plasmar por completo y con una mano en las espinas del corazón ante la realización de esta empresa, la de averiguar, a solas con mi soledad, qué es lo que realmente siento.
Quizás es porque paso por cierta crisis de identidad con respecto a todo este mundo distinto, extraño; diferente sin duda. Tal vez es porque necesito plasmar todo este torrente que divaga en mi cabeza. Tal vez es porque necesito reafirmarme que realmente vale la pena seguir esperando ese momento, esa magia, esa mirada… y esa intensidad en la más completa realización de una sumisa. Al pensarlo fríamente me resulta imposible ser capaz de decir todo lo que siento dentro de mí como sumisa y como mujer; como mujer sumisa. Son tantos los pensamientos, tantas las sensaciones que quisiera describir que puedo quedarme corta en mis palabras. Pero sí pretendo indagar entre las más claves de mis inquietudes.
Y no deja de ser una historia más, una historia de magia y espinas; donde hay ternura, hay dolor, una parte muy grande de incertidumbre, pero una intensidad de emociones contrapuestas que recorren todo el cuerpo de cabeza a pies para invadirlo por completo.
No pretendo, en ningún momento, hacer una lista de verdades absolutas, porque todos y cada uno de los sentimientos que brotan en todos nosotros son tan subjetivos que nunca, ninguno será igual, y, no por ello mejores. Y, no por ello, peores.
Todos son ciertos en sí mismos, creo yo, todas las variantes, modos, aplicaciones miles e interpretaciones que cada uno le quiera dar pues, a pesar de poder definir la sumisión como un sentimiento, el D/s no deja de ser una tendencia aplicable a tantos caminos distintos como caminantes que hacen su camino al andar…
Con esto espero que ninguno de los lectores pueda sentirse atacado o pueda molestarse si en algún momento adquiero un tono de rotundidad en mis afirmaciones, son sólo afirmaciones hacia mí misma que puedo compartir o discernir en ellas con otros amantes de la filosofía. Sólo escarbo en mis sentimientos para darles forma y transmitir cuáles son los que en mí anidan, quizás completamente contrarios a cualquier otra persona.
Para quien no me conozca, respondo a varios nombres que durante mi vida me colgaron las circunstancias y los amigos. Pero me quedo con Lulú. Recién voy a contar las 20 primaveras de mi vida, como si fueran demasiadas, y vivo en todas partes y ningún lugar… y, volviendo al tema que me atañe de forma principal, muchos tacharían mi corta edad de inexperiencia y de no saber qué quiero… pero no es mi experiencia vital lo que trataré de mostrar, es más bien la carga emocional de mirarse al espejo y saber que un millón de sensaciones “distintas”, “oscuras”, “extrañas” anhelan el sentirse realizadas algún día. Sí, es cierto que no sé lo que quiero… pero porque no quiero nada. Lo que siento está ahí porque es así, y no podría haber sido de otro modo. Está ahí porque soy así, porque es así, porque es una mezcla de magia y espinas que buscó un rincón para hacerse un nido y allí se instaló.
Soy sumisa, como soy mujer, porque quizás siempre lo supe o quizás no. Pero desde mi primera revelación aprendí mucho a encontrar la explicación de mis propias contradicciones. Y descubrí, y conocí, en mí misma y con otros personajes que se cruzaron en mi camino. De muchas personas aprendí, algunas recuerdo el nombre, otras no, pero algunas son muy especiales y han marcado más el modo de sentir de mi propia naturaleza. Nunca diría nombres, puesto que la discreción es una virtud, pero a ellos les quiero dedicar mis palabras y darles las gracias por todo lo que he aprendido y he compartido con y gracias a ell@s, desde hace más o menos tiempo, ayudaron a desarrollar en mi interior esta parte de mí misma y a descubrir ese “animalito” dormido en algún lugar de esas consignas.
Es probable que con mis palabras atraiga gran (y sana) discusión, y lo espero, en contra o a favor de mis propios pensamientos. Todavía estoy pensando en los temas a abarcar… y son tantos y tan distintos que espero poder hacerlo bien.
Vivo en todas partes y en ningún lugar… porque mis pasos se dirigen siempre a ningún sitio esperando encontrar dónde dirigirse, tras una voz que diga… “Ven…”
daynara está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 05/07/2007, 13:19   #2
 
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II. EL DESCUBRIMIENTO

Siempre he creído que nací sumisa como nací mujer. Que forma parte de mi existencia como esa característica mía de ser completa y absolutamente despistada. [Crónico…]
Aunque esta revelación no la supe siempre…
Con el tiempo llego a interpretar que, en realidad, todos los seres humanos tenemos, por naturaleza, una tendencia más destacada en nosotros mismos que otra: todo ser tiende a ser dominante o sumiso en carácter, en las facetas de su vida cotidiana, en sus relaciones sociales y personales… etc. Del mismo modo que todo dominante tiene su parte sumisa (sin la que sería incapaz de comprender a su antagonista) y todo sumiso, su parte dominante. Como todo hombre tiene su “parte femenina” y viceversa. Es un extraño juego de la psicología que, rompiendo el equilibrio entre las tendencias de un mismo ser, crea el equilibrio perdido en sí mismo en otro ser que complemente la necesidad de la otra naturaleza coexistente. La carencia sumisa que existe en un ser en la que su parte dominante es mucho más fuerte, la suple, para complementarse, quien tiene una carencia dominante por ser mucho más fuerte su tendencia sumisa.
Eso ocurre en la vida, en las relaciones humanas: en un grupo de amigos destaca, por lo general, uno, el “líder”, el “organizador”, el jefe de la pandilla que ejerce cierta… autoridad, sobre los demás miembros del grupo, aceptado así.
Me reafirmo cuando digo que lo que digo no son más que conjeturas u opiniones, que pueden ser sabrosamente discutibles con otras muchas. Se amplían horizontes cuando se aprende de otros puntos de vista distintos. Y eso se consigue “discutiendo sabrosamente”.
Luego, si me baso en mi propia teoría, un grupo de personas hemos ido más allá en nuestra necesidad de complementar la carencia de nosotros mismos. Descubrimos un mundo distinto, una vida alternativa de ceder y coger, de entrega, de sumisión, de dolor, de órdenes, de castigos, de libertad condicionada por unas cadenas que nosotr@s l@s sumis@s nos ponemos. Tan lleno de simbolismo como emociones intensas, quizás incomprensible para muchos, pero lleno de significado para otros.
En mi caso, cuando yo descubrí la sumisión en este sentido de la palabra, era demasiado joven. Muy joven para comprenderlo. Al principio me asusté. No por lo que descubría, sino porque lo que descubría iba despertando una parte de mí que siempre había estado ahí, y no lo comprendía. Era muy joven. Demasiado. Pero no por ello menos sumisa, porque no descubrí un entretenimiento, descubrí una parte de mi propio ser.
Y fue cuando supe que la magia existía, pero que traía consigo espinas. Que el camino que iba a emprender en mi aprendizaje iba a ser difícil. Y que el camino que emprendería cuando encontrara aquel susurro que dijera “ven…” que me instara a seguirle iba a ser lleno de espinas. Pero no tiene ningún valor aquello que se consigue sin esfuerzo, sin una lucha constante, sin un seguir al acecho porque algo más fuerte insta a seguir andando, más allá de las espinas, más allá del dolor, más allá de lo difícil que resulta seguir andando…
Pero yo pienso que ser sumis@ no es un hobbie, ni algo que se escoge por gusto. Es algo que despierta, que nace, que crece, que aprende a andar y camina por sí solo, sin poderlo evitar. Que busca realizarse por su propio ser. Que busca realizarse en su completa sumisión.
daynara está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 05/07/2007, 13:25   #3
 
Rol: sumiso
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Predeterminado

III. PASO A PASO: D/S

Una vez descubierta la verdadera naturaleza de una misma, descubrimos ese nuevo mundo: el D/s, canalizando esa parte que busca realizarse de un modo “distinto”, “diferente”, oscuro quizás, pero hermoso al fin y al cabo.
Yo quisiera hacer una distinción, al menos para mí misma. Soy sumisa… no masoquista. Vivo la sumisión en un sentido emocional más que práctico. (Aunque la práctica no deja de ser necesaria para que la sumisión sea tal y no una dependencia psíquica). Pero no pretendo hacer una reflexión Sadomasoquista, porque no aprecio el mundo del SM, no criticaría jamás sus prácticas, porque hay quien lo practica disfrutándolo, saboreando sus emociones, porque lo vive, porque le gusta, porque lo siente de ese modo. Pero yo no disfruto del dolor, no disfruto de mi propio sufrimiento físico, a pesar que conozco partes de esta práctica y encuentro una gran carga psicológica que no hace menos intensas sus vivencias. De hecho, no me siento con derecho de criticar ni emitir ningún tipo de juicio acerca de las variantes del BDSM que cada uno quiera aplicar, únicamente criticaría quien lo practicara de forma insana, siempre debemos recordar esa sabia frase que tenemos grabada en nuestra mente de “Hazlo Sano, hazlo Seguro, hazlo Consensuado.” Siempre que se trate de algo de dos o más personas que lo disfruten a su modo y no perjudiquen a nadie ¿quién tiene el derecho de criticarlo? Pero quería dejar esta distinción para conmigo misma porque no es un tratado de Sado lo que pretendo en mi escrito, sino una manifestación de las emociones que se manifiestan en una relación de sumisión, de entrega, del dominio que ejerce (mental y psíquico) el Dominante sobre el sumiso.
Me reafirmo cuando digo que era excesivamente joven cuando descubrí el mundo del BDSM. Vagando por la red un día cualquiera, a mis tiernos 13 años, como por casualidad descubres “algo”. ¿Y esto? Al principio me parecía inconcebible.
En algún momento u otro Am@s y sumis@s nos hemos encontrado en ese instante de abrir los ojos como platos y ver que hay algo que cierta gente vive, practica, de una forma que todo el aprendizaje social y moral no alcanzó para hacernos partícipes de ello. Hay que descubrirlo más allá de esas normas de sociedad. Fustas, látigos, traseros rojos como mejillas arreboladas… Yo cerré al instante el ordenador cuando en el chat me iniciaban conversaciones que nada tenía que ver con mi realidad conocida. Huyendo deprisa como si hubiera abierto una puerta prohibida.
Pero algo despierta… y ya no puede volver a dormirse. Una vez abierta la puerta es difícil cerrarla para siempre. Es un susto muy grande para alguien de tan corta edad, puede que le haya pasado a alguien más y estará de acuerdo conmigo. Pero… después del susto nace la curiosidad. Esa carta burlona que nos pica en el momento de ver que no está todo visto, que hay algo más… ¿Qué habrá? ¿Qué significará todo esto? ¿Por qué quiero saber más? Curiosidad y sed… mucha sed. Sed de averiguar qué se esconde detrás de esa puerta entreabierta…
El camino que lleva de la curiosidad a algo más o menos con sentido, que yo creo tener ahora, después de unos 6 años desde ese primer momento, es largo. No pretendo, ni mucho menos, hacerme creer ni a mí ni a nadie, que pienso saberlo todo. Me produciría una tristeza profunda creerlo, puesto que ya no tendría más por descubrir, ya no sentiría esa emoción juguetona que me insta a ver más, a buscar algo más allá. Sería, también una insensatez, pues lo bonito de todo esto es que nunca se deja de aprender, de darle más y más forma a este sentimiento, a esa necesidad creciente de entrega…o a esa necesidad de cierto “poder” que imagino, pueda tener el dominante. Nunca me he sentido dominante, y la verdad, nunca hablé con un dominante acerca de lo que siente, acerca de cuál es su necesidad… pero puede ser un bonito tema de debate.
Y ese camino para por una gran confusión… confusión de ideas, de puntos de vista distintos, de prácticas que repelen, otras que emocionan, muchas excitantes, otras no tanto… Cuando no se sabe nada, uno debe empaparse de todo. De lo que dicen, de lo que se lee, de lo que se ve… En muchas fotografías se puede ver más que en mil palabras.
Pero paso a paso se aprende a discernir sobre lo interesante para uno y lo que no lo es tanto. Evidentemente con tantas variantes, tantas formas y modos, uno no acepta como propias todas las teorías. Pero hay que conocer, escuchar, avanzar. Primero, quizás, un juego. Algunos se quedan ahí, otros quieren ir más allá. Algunos se pasan, otros no llegan. Hay quien se queda con ciertas prácticas de bondage, de spank, para sus juegos sexuales. Hay quien practica sesiones esporádicas para así romper la monotonía del día a día. Hay quien se queda únicamente con una humillación verbal excitante con su pareja… es como ir a un restaurante self-service; a mí me encantan, porque uno puede levantarse tantas veces como quiera a llenar su plato. Hay quien llena sólo un poco porque no tiene hambre. Hay quien coge sólo de carne porque el pescado no le gusta. Hay de todo: fruta, verdura, pasta, arroz… ¡sírvanse, Señores, que el menú es a gusto del consumidor!
Y paso a paso, poco a poco, tema a tema, se va creando en la mente una propia filosofía, un propio sentimiento, único y exclusivo para cada corazón. El caminante hace el camino al andar… leyendo, escuchando, practicando, hablando, coleccionando ideas en nuestro pensamiento, sin terminar nunca de almacenarlas. No siempre es la experiencia vital lo que marca un sentimiento, imagino. Sólo puedo hablar de lo que conozco, y yo aprendí a conocer a partir de crearme una experiencia mental, sentimientos inventados que quisiera algún día sentir a propia piel.
Y, aunque parezca mentira, fue en el colegio donde aprendí el significado que adquirió para mí la sumisión. Siempre me apasionó mi clase de filosofía en el instituto, aunque los coetáneos de Descartes nunca fueron mi fuerte. Solía tener una gran capacidad para evadirme del mundo e instalarme en uno mío propio, sin atender a lo que sucedía a mi alrededor. En algunas de esas clases, a pesar de la devoción que mostraba a mi profesor, lo solía hacer. Pero como regresando a la realidad escuché de fondo, a lo lejos una frase, que marcaría mi propio sentido del D/s hasta, de momento, hoy: “El hombre es un ser radicalmente libre, incluso cuando pierde su voluntad, lo hace por voluntad propia”.
Abrí los ojos, como aquel primer día que, vagando por el chat, me decían cosas que nunca había creído capaz que nadie me pudiera decir. Cuando veía imágenes inconcebibles a mis ojos. ¡Claro! ¡Esa es la clave! “libertad”, “perder”, “voluntad”… Entrega.
daynara está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 06/07/2007, 18:57   #4
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Localización: Zaragoza
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Mensajes: 49
Predeterminado

Cada frase contiene un mundo de sentimientos profundos llenos de vida.
Tienes el don de transmitir sensaciones, en este caso, tus propias sensaciones, algo que no es fácil.
Mereces toda mi admiración, encontrar hoy en día a alguien como tú, es algo muy dificil.

Sigue así.

Zgzmaster.
ZGZMASTER está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 28/07/2007, 04:45   #5
 
Rol: sumiso
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Localización: Madrid
Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 29
Predeterminado

Gracias Zgzmaster....
tus palabras, para mí, resultan todo un honor.
Trataré de seguir con mis reflexiones en lo más pronto que me sea posible, sin embargo es para mí de un gran apoyo cualquier crítica positiva y negativa de mi propia expresión y sentimiento.

Un saludo afectuoso,

flor_cautiva
daynara está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 02/09/2007, 02:05   #6
 
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Mensajes: 20
Predeterminado D/s

Se han acabado las vacaciones. Malas vacaciones este año. Pero tengo una gran ilusión de que el próximo año y las próximas vacaciones serán expléndidas. Y empiezo bien la vida normal porqué me permite escribir en tu Post sobre una teoria del D/S.

Seguro que muchas personas de nuestro apasionante mundo del BDSM tendrán una opinión idéntica a la tuya. No hay duda alguna que otros tantos tendrán un criterio parecido al tuyo, pero con ciertas diferencias. Segurísimo que una cantidad parecida de personas d nuestro mundo pensarán diferente que el primer grupo de personas. Pero esto es el BDSM, como en tantas cosas de la vida, hay diversidad (como tú bien indicas).

Tú, daynara, como siempre de una manera expléndida --no podía ser de otra forma-- has ilustrado una parte del BDSM, sin la cual este mundo expléndido no estaría totalmente explicado, por lo cual ENHORABUENA.


Amo Serio.
Amo Serio está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 04/09/2007, 18:22   #7
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
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Mensajes: 37
Predeterminado

Me gusta leerte...la primera vez que lo hice me dejaste sin palabras, porque logras hacer que me sienta de acuerdo contigo en mucho de lo que dices. Gracias por publicar tu visión del mundo de la sumisión.
diosita66 está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 16/05/2008, 20:18   #8
 
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Mensajes: 5
Predeterminado AMO lestad

Citar:
Originalmente publicado por daynara Ver post
II. EL DESCUBRIMIENTO

Siempre he creído que nací sumisa como nací mujer. Que forma parte de mi existencia como esa característica mía de ser completa y absolutamente despistada. [Crónico…]
Aunque esta revelación no la supe siempre…
Con el tiempo llego a interpretar que, en realidad, todos los seres humanos tenemos, por naturaleza, una tendencia más destacada en nosotros mismos que otra: todo ser tiende a ser dominante o sumiso en carácter, en las facetas de su vida cotidiana, en sus relaciones sociales y personales… etc. Del mismo modo que todo dominante tiene su parte sumisa (sin la que sería incapaz de comprender a su antagonista) y todo sumiso, su parte dominante. Como todo hombre tiene su “parte femenina” y viceversa. Es un extraño juego de la psicología que, rompiendo el equilibrio entre las tendencias de un mismo ser, crea el equilibrio perdido en sí mismo en otro ser que complemente la necesidad de la otra naturaleza coexistente. La carencia sumisa que existe en un ser en la que su parte dominante es mucho más fuerte, la suple, para complementarse, quien tiene una carencia dominante por ser mucho más fuerte su tendencia sumisa.
Eso ocurre en la vida, en las relaciones humanas: en un grupo de amigos destaca, por lo general, uno, el “líder”, el “organizador”, el jefe de la pandilla que ejerce cierta… autoridad, sobre los demás miembros del grupo, aceptado así.
Me reafirmo cuando digo que lo que digo no son más que conjeturas u opiniones, que pueden ser sabrosamente discutibles con otras muchas. Se amplían horizontes cuando se aprende de otros puntos de vista distintos. Y eso se consigue “discutiendo sabrosamente”.
Luego, si me baso en mi propia teoría, un grupo de personas hemos ido más allá en nuestra necesidad de complementar la carencia de nosotros mismos. Descubrimos un mundo distinto, una vida alternativa de ceder y coger, de entrega, de sumisión, de dolor, de órdenes, de castigos, de libertad condicionada por unas cadenas que nosotr@s l@s sumis@s nos ponemos. Tan lleno de simbolismo como emociones intensas, quizás incomprensible para muchos, pero lleno de significado para otros.
En mi caso, cuando yo descubrí la sumisión en este sentido de la palabra, era demasiado joven. Muy joven para comprenderlo. Al principio me asusté. No por lo que descubría, sino porque lo que descubría iba despertando una parte de mí que siempre había estado ahí, y no lo comprendía. Era muy joven. Demasiado. Pero no por ello menos sumisa, porque no descubrí un entretenimiento, descubrí una parte de mi propio ser.
Y fue cuando supe que la magia existía, pero que traía consigo espinas. Que el camino que iba a emprender en mi aprendizaje iba a ser difícil. Y que el camino que emprendería cuando encontrara aquel susurro que dijera “ven…” que me instara a seguirle iba a ser lleno de espinas. Pero no tiene ningún valor aquello que se consigue sin esfuerzo, sin una lucha constante, sin un seguir al acecho porque algo más fuerte insta a seguir andando, más allá de las espinas, más allá del dolor, más allá de lo difícil que resulta seguir andando…
Pero yo pienso que ser sumis@ no es un hobbie, ni algo que se escoge por gusto. Es algo que despierta, que nace, que crece, que aprende a andar y camina por sí solo, sin poderlo evitar. Que busca realizarse por su propio ser. Que busca realizarse en su completa sumisión.
Me parece amiga mia que tienes el don del verbo!! Es un placer leerte y releerte;y no encuentro una sola línea escrita que esté demás.
Por no hablar de esa magnifica sensibilidad.
Me encantaria disfrutar de esta busqueda con una compañera cómo tú.Felicidades!!
amo lestad está fuera de línea   Citar y responder
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