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Antiguo 17/09/2007, 19:04   #11
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Ubicación: Madrid
Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.225
Predeterminado Valor y Destino

Las sensaciones que transmites de la protagonista de esta historia...Su piel que tiembla, su decisión y valor...El atreverse a avanzar más allá del bien y del mal...

Por un momento estamos en aquella habitación, sentimos las pisadas...oscilamos entre permanecer dentro de sus emociones...o hundirnos en la mirada de ese Amo que la observa y comprueba la humedad de su sexo...pero sobre todo comprueba ese inmenso valor que caracteriza a las sumisas...

No por nosotros, Señor, sino en Tu nombre”: así figuraba en las banderas del Temple cuando jamás retrocedían en la batalla...Así es la verdadera sumisión.

C2
CONSUL2 está desconectado   Responder Citando
Antiguo 22/09/2007, 22:50   #12
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Ubicación: España
Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 254
Smile Real{R} III

Retiró sus pies y avanzó unos pasos dejándola arrodillada, con la frente en el suelo y sin ver nada. Notó que se acercaba, y antes de poder pensar que haría, sintió un golpe en su nalga. Intentó incorporarse, más por la superpresa que por el dolor, pero le siguieron varios más. Disfrutó cada uno de ellos, no eran demasiado fuertes pero certeros, sin vacilaciones.
Tiró de la cuerda por la espalada y la ayudó a incorporarse.
_ ¿Todo bien?
_ Quizá estaría mas tranquila si viera lo que ocurre
_ Cómo quieras…. - y procedió a quitarle la venda de los ojos.
_ ¿Con qué me has golpeado?
Y le mostró un incensiero, alargado, de madera, que aún conserva, y cuyo olor la hace humedecerse sin querer…
Después comenzó a quitarle el bondage y vería en su mirada una súplica , un no lo hagas aún, un por qué lo haces… y sin darle tiempo a preguntar o a hablar siquiera, le explicó que sino lo quitaba ya, le quedarían marcas.
Como iba ella a guardar algún límite con una persona que lee tus pensamientos, que cuida de tí mas que tu misma… porque en esos momentos, ella ni se había planteado que no podía tener marcas, en esos momentos ni se había parado a pensar que no era factible en su situación.
Se quedó detrás de ella, la cogió por la barbilla, e inclinó su cabeza hacia atrás, mientras recorría su sexo, húmedo, encendido.
Le daba vergüenza que se le escaparan gemidos de placer, pero mientras él la tocaba, no pudo evitar que su mente quedara en blanco, que sus prejuicios se evaporaran, dejándose llevar y sintiendo en esos momentos lo que nunca recordaba haber sentido. Pidió permiso para correrse, dudó pedirlo, no habían hecho mas que empezar, y se moría de placer, y necesitaba correrse, pero aún era demasiado pronto, y le fue denegado.
La sentó en la cama, con las piernas abiertas, la echó hacia atrás, y se retiró.
Se quedó mirando al techo, sin atreverse a ver que hacía Él. Quería enfriarse, no estar tan húmeda, no sabía que sensación le estaría dando con todo aquello y antes de poder plantear nada, sintió que unas pinzas oprimían los labios de su coño. Fueron cuatro, dos en cada labio, no soportaba bien las pinzas, normalmente las dejaban para los castigos, y aquellas, dolían, y mucho. En la primera, intentó apartarse y cerrar las piernas, pero le bastó un solo roce de su mano en el muslo para rendirse y dejarle hacer.
Una vez puestas, le ordenó que se tocara, y tras breves “disputas”, comenzó a acariciarse, con cuidado, por el dolor que le proferían las pinzas, pero cuando su mano fue sustituida por la de Él, el dolor dio lugar a un placer increíble. Se movió, pidiéndole con sus gestos y balanceos de cadera que no parara, agarró su muñeca, para sentirlo más, si eso era posible, y cuando le ordenó que se corriera, fue uno de los orgasmos más intensos que había sentido hasta aquel momento. Quedó rendida en la cama, se atrevió a mirarle un segundo, dudó un poco y le preguntó si podía ir al baño un momento a lavarse.
_Sin quitarte las pinzas.
Se incorporó, y fue hasta el baño. Él la siguió y mantuvo la puerta abierta.
_No existe pudor frente a tu Amo, ¿verdad?
Ya en esos momentos, en realidad, no existía nada, ni nadie, solo Él y los sentimientos que le estaba enseñando.
Se lavó como pudo, y pidió quitarse las pinzas.
Cuando se sueltan, duelen mucho más que al ponerlas…. Y las arrojó con furia en el lavabo, arrepintiéndose instantáneamente, porque la estaba observando, de pie, junto a la puerta, pero Él solo le sonrió.
Se fumó un cigarro desnuda, mientras él la observaba tumbado en la cama. Fue un momento de distensión, relajado, donde ella iba cogiendo confianza por momentos. Sonrieron, bromearon, hablaron. En esos momentos, se sentía la mujer mas afortunada. Aún piensa que fue en ese momento en el que supo que jamás le pondría límites… aunque esas cosas, las sumisas se las guardan… nunca se sabe.
Le pidió que se acercara a la cama. La cogió del pelo, y acercó el oido a su boca.
_Te voy a dar una orden, y quiero que la cumplas sin preguntas, sin protestas….
Ella no vaciló, esperó a que se la diera, y procedió a cumplirla instantáneamente.
Lamió todo su cuerpo, de la cabeza a los pies, sin dejar ni un solo centímetro. Paró en cada recodo de su piel, intentando guardar el sabor y el olor de aquel hombre, que tanto le estaba dando. Lo que sintió en aquel momento sería imposible de describir, pero todavía cuando lo recuerda, no puede evitar correrse.





La hizo acercarse al cabecero, y hundió los dedos en su sexo. Comenzó a follarla con dos dedos y luego con tres, y el orgasmo no tardó ni dos minutos en venir… casi no le dio tiempo a pedir permiso, se puede decir, que fue mas profundo que el primero, mas inesperado, distinto… como todos y cada uno de los que tendría.
Le pidió que se tumbara con Él en la cama, y ella sugirió que prefería fumar un cigarro. Le gustó la sensación de complicidad de esos momentos antes, mientras era observada, le relajó la conversación, el tono jovial… y además, aún no tenía claro que sería capaz de mantener separados los sentimientos, que era posible no mezclarlos, y sentirse así de feliz….
eirene está desconectado   Responder Citando
Antiguo 22/09/2007, 23:03   #13
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Ubicación: Madrid
Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.225
Predeterminado Las puertas del paraíso

Correr por un campo de naranjos y darse con los frutos en la cara...La sensación de realidad...Notar casi los orgasmos de la sumisa, cómo le tiembla el cuerpo, el magma de ilusiones que le inunda en esos momentos...Esa tarde a la que luego salimos y la calle parece silenciosa, casi desvanecida en el silencio...

Así sentimos esa escena que nos cuenta eirene, sin adjetivos, cuerpo a cuerpo. Con mucho sexo y también mucha pasión: reconocemos la entrega no ya como una mera palabra del catecismo del BDSM, sino como una realidad dolorosa, maravillosa, dulce, áspera, cruel...terrible y deseada.

C2
CONSUL2 está desconectado   Responder Citando
Antiguo 22/09/2007, 23:29   #14
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Ubicación: Girona
Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 1.410
Predeterminado

Querida eirene, sigo con sumo interés tu relato, me tiene totalmente enganchada. Sabes expresar los sentimientos de un modo que arrastra, contagia.

Hay muchas frases, párrafos enteros, con los que me he sentido muy muy identificada, esa emoción ante el olor, el sabor de ese hombre en particular.... pero destacaría éste, que me ha hecho sonreir como cuando caminaba entre los aspersores del Retiro, sintiéndome aun cautiva de él, la mujer más afortunada del mundo.

Sonrieron, bromearon, hablaron. En esos momentos, se sentía la mujer mas afortunada. Aún piensa que fue en ese momento en el que supo que jamás le pondría límites…

Por favor, no dejes de escribir.

Jehanna
Jehanna está desconectado   Responder Citando
Antiguo 23/09/2007, 00:16   #15
 
Rol: Switch
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 2.176
Predeterminado

Sublime, eirene, sublime. Me cuesta reaccionar y expresar con palabras la turbación que me haces sentir.

Gracias por compartir con nosotros estas líneas.

Un saludo,
tTiger
tTiger está desconectado   Responder Citando
Antiguo 23/09/2007, 16:54   #16
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Ubicación: España
Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 254
Predeterminado

bichi (M), gracias por tus palabras, me alegro que sientas lo que escribo, y que de alguna forma sientas la entrega de esta manera... seguiré.
Jehanna, que alguien sensata y coherente como tú siga con interés mis relatos me anima a que esta tercera parte no sea la última...
tTiger, espero que esa turbación sea positiva. Gracias a tí por molestarte en leerlas y plasmar tu sentir...
Consul2 que alguien que escribe como tú alabe un texto mio me hace sentir ganas de seguir escribiendo... gracias por ser y estar.......
eirene está desconectado   Responder Citando
Antiguo 23/09/2007, 23:53   #17
 
Rol: Switch
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 2.176
Predeterminado

Sí, eirene, turbación positiva, de esa que te ciega, que revuelve las hormonas, que saca una sonrisa, que hace olvidar tu nombre, que se quiere repetir una y otra vez mientras el cuerpo aguante... positiva, sí

Así que no dudes en continuar, por favor.

Recibe un cálido saludo,
tTiger
tTiger está desconectado   Responder Citando
Antiguo 01/10/2007, 16:22   #18
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Ubicación: España
Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 254
Predeterminado Cuarta parte...

- He traído las velas….
Sólo dijo esas palabras. Las justas para que ella temblara y se le cambiara la cara. Leía a menudo que muchas sumisas les excitaba la cera, que les resultaba magnífico, otras que deseaban probarlo, y a ella…, a ella le daba pánico.
Desde pequeña, le había dado miedo el fuego y la cera, y ahora, no sabía si en aquellas circunstancias sería distinto, solo sabía que tenía un temor infantil, incontrolable, pero a la vez sabía que con él podía vencer y dominar sus miedos y aún más, era capaz de disfrutar de ellos, de llegar a límites de placer a través de esa sensación, inimaginables.
Por eso cuando Él le recordó que podía parar todo aquello cuando quisiera, que no tenían que hacer nada que le asustara, ella asintió, y le dijo:
- Le dije que no habría límites fuera de los ya hablados Señor… hágalo.
Cogió las cuerdas, le ató las manos y la llevó hacia el baño. Iba muy nerviosa. En todo el rato que llevaban juntos, no había sentido ese estado, y sin embargo, la excitación hacía que sus flujos recorrieran sus muslos. Seguía sin entender como estando asustada, cómo a través del dolor, era capaz de alcanzar aquellos orgasmos, aquel nivel de excitación, aquel bienestar general.
En principio ató sus manos al enganche de la pared. Examinó el baño, cubrió el suelo con una toalla, y le ordenó que se tumbara.
- Las manos por encima de la cabeza. -Y las ató al asa de la bañera. -Es mejor tendida en el suelo, porque así la cera cae de más alto y no deja marcas…
Su explicación la relajó. Pensaba en todo… siempre la experiencia es un grado, y a ella no se le habría ocurrido que podía quedar marcas que no sabría explicar al llegar a casa, por eso se sentía tan cómoda y segura a su lado.
Encendió la vela… Ella cerró los ojos y sintió el olor a cera. Su cuerpo estaba en tensión, notaba cada músculo de éste, y un temor incontrolado presionaba su estómago. Cerró las piernas y comprobó que estaba húmeda. La espera se hacía larga, y justo cuando abrió los ojos para mirar que pasaba, Él volcó la vela, y dejó caer las primeras gotas de cera, sobre su pecho… Incapaz de contener su miedo y sus nervios, se inclinó hacia el lado opuesto a la vela, y gimió un poco, intentando respirar con normalidad, y comprobar que no era tanto el dolor como el inexplicable miedo… Dejó caer varias gotas más sobre su barriga, esta vez mucho mas rápido… no le daba tiempo a cerrar los ojos, y las cuerdas le presionaban muchísimo las muñecas en sus intentos por taparse, por detenerse y escapar.
No sabría explicar que cúmulo de sentimientos se agolparon en su cabeza, pero esa sensación de querer marchar, de no poder controlar las lágrimas y el miedo, hizo que pronunciara la palabra de seguridad. En ese mismo momento, apagó la vela. La soltó a un lado, la ayudó a incorporarse y soltó sus manos.
- No pasa nada… Has estado muy bien…
Salió del baño, y ella se quedó allí sentada, un rato, mientras lograba reponerse. Odiaba perder el control, no soportaba haber parado la sesión. Sabía que confiaba en Él y aquella palabra podría demostrarle a Él todo lo contrario… pero había sido superior a ella, esta vez la lógica no había funcionario y esos instintos que el subconsciente hace suyos, se habían apoderado de su razón.
Recogió la toalla, y salió del baño. Él estaba tendido en la cama, esperándola. La hizo acercarse, y la intentó tranquilizar:
- Para eso está la palabra de seguridad. Es la primera vez, y todo está saliendo muy bien.
Y quería creerle, pero su cuerpo no paraba de temblar, y su mente le decía que había fallado.
Fumó otro cigarro para tranquilizarse. Cuando terminó, acudió a los pies de la cama. Él se incorporó, se puso de pie a su lado, hizo que se agachara y se apoyara en la cama, y le dio unos cuantos azotes. Era su primera vez, y su culo ya estaba resentido de antes, así que trató de cubrirse con las manos.
- Las manos quietas.
Al segundo intento de apartarse, el agarró sus manos por encima de la cabeza, apoyando la rodilla en la cama, y pellizco fuertemente su clítoris.
No pudo evitar gemir del dolor.
- No te resistas, porque tu sexo me dice que puedes aguantarlo, ¿verdad?.
No pudo contestar, el pellizco se convirtió en caricias que la estaban llevando a otro orgasmo. No sabía como en tan poco tiempo, estaba consiguiendo alcanzar tal nivel placer. Se detuvo antes de que pudiera llegar a correrse, asió su cabeza con fuerza, y le espetó:
- ¿Quieres chupar mi polla? Me apetece follar tu boca…
Allí de rodillas, acercó su boca para dejarle hacer… Él se retiró un poco y la llevó al baño. Ni siquiera paró a pensar porqué se iba, le siguió, y se puso de rodillas al lado de la bañera… aún le quedaban restos de cera en el cuerpo y al entrar en aquel espacio, sintió que se estremecía… pero no le dio tiempo a pensar demasiado, comenzó a lamer y a chupar su polla, y poco a poco las embestidas se hicieron cada vez mas profundas y más rápidas… No lograba controlar las arcadas. Cada vez que retiraba su cara, Él la obligaba a mirarle, y le preguntaba. ¿Quién eres?, ¿Qué eres?... casi no le daba tiempo a contestar, aunque con su mirada, reflejaba que en esos momentos era su sumisa, su puta, su juguete, lo que Él quisiera que fuera.......

Última edición por eirene; 01/10/2007 a las 16:36
eirene está desconectado   Responder Citando
Antiguo 01/10/2007, 18:37   #19
 
Rol: Switch
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 2.176
Predeterminado



Aplaudo de pie y grito: "¡Otra! ¡Otra!"

Fantástico, eirene, fantástico.

No pares, sigue, sigue. No pares, sigue, sigue...

Recibe un cordial saludo,
tTiger
tTiger está desconectado   Responder Citando
Antiguo 01/10/2007, 20:08   #20
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Ubicación: Girona
Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 1.410
Predeterminado

eirene, mmmmmmmmm...... que bien sabes explicar las sensaciones, las emociones, casi me quemo con la cera de tus velas . Espero con impaciencia la continuación de tu relato, no nos hagas esperar mucho tiempo, por favor.

besitos,

Jehanna
Jehanna está desconectado   Responder Citando
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