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hazlo sano... hazlo seguro... hazlo consensuado |
| | #21 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: España Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 254
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- Quiero correrme, así que mantenla dentro… Pero las arcadas no le permitían proporcionarle el placer que quería… cambiaron de postura, la sentó en el suelto, se puso de cuclillas sobre ella, e intentó desde esa posición introducirla al máximo. Cada vez se sentía más impotente, quería darle al menos una milésima del placer que él le había proporcionado, y no controlaba ese impulso. Las lágrimas más de rabia que de otra cosa, no dejaban de resbalar por sus mejillas… Solo quería estar a su altura, y no conseguía hacer lo que él le había pedido, algo tan simple como aquello, algo que llevaba esperando muchos meses, y ahora que lo tenía a su alcance, no lograba controlarse y hacerlo bien… El agobio crecía por momentos, ya había fallado en la cera, y no quería volver a fallar… De pronto Él paró un segundo, la miró a los ojos: - Eres mía, haces lo que te pido, ¿vale?... Cómo en casi todo aquel día, pareció leerle el pensamiento, pero ella no lograba asimilar que Él dirigía, quería hacerle correr, hacerle gozar, no quería fallar… en aquel momento sus quieros, se antepusieron a los quieros de Él, que en realidad era lo que importaba… Él dijo algo, pero en esos momentos ni siquiera escuchó sus palabras. Y le escupió en la cara… Nunca habían hablado de aquello, de hacer algo así. La pilló desprevenida, la humillación de no conseguir que su Amo pudiera follar bien su boca, se mezcló con la humillación de aquella saliva en su cara… La bañera se le clavaba en la espalda cada vez que se retiraba para respirar, la impotencia, la saliva y sus lágrimas, hicieron que se rindiera a un llanto contenido. - No pasa nada… tranquila. Límpiate. La dejó en el baño. Se lavó la cara, para intentar tranquilizarse, y salió de la habitación. - Fuma un cigarro si quieres… Su tono era dulce, comprensivo, pero ella no lograba concebir el no estar a la altura, el haber fallado, el no conseguir lo que tantas veces había imaginado que llegaría a hacer… encendió el cigarro, mientras él la miraba desde la cama… - Todo está bien… Y en vez de disfrutar de aquel momento, de las palabras de su Amo, de su aliento, de su enseñanza, de todo lo que estaba pasando, comenzó a discutir sin escuchar, sin entender lo que quería decirle … - No está bien, yo quería…- pero las palabras no salían, no era capaz de explicar su impotencia. Entonces se levantó, se acercó al sillón que había junto a la mesa donde ella fumaba , se sentó y la hizo acercarse. Apagó el cigarro y se arrodilló frente a su Amo. Le acarició el pelo, la acercó a su pecho, y la abrazó… - Soy yo el que dirige, estás haciendo lo que debes, y lo que quiero que hagas. - No, yo quería… - Estás haciendo lo que yo quiero, tú en estos momentos no tienes que querer nada… Pero ella seguía rebatiendo, quería explicarle que necesitaba verle disfrutar… La hizo callar, bajó su mano hacia su sexo, y comenzó a follarla… en aquellos momentos, no creía que pudiera correrse, pero sus dedos expertos se movían cada vez más rápido al compás de una explicación cada vez mas concisa sobre quién mandaba allí. - ¿Crees que no podrías correrte ahora? - Ahora mismo estoy un poco nerviosa y triste y…….- pero sus palabras quedaron reducidas a un susurro, a un murmullo y a un gemido de placer. - Correté. Si alguien le hubiera dicho que llegaría a aquel orgasmo en su estado de frustración se habría reído en su cara… fue el más cercano, casi el mas intenso, en el que le demostraba que era Él el que controlaba, el que guiaba , el que se los daba… Quedó arrodillada ante Él, sin poder hablar. Sin decir nada, ambos se tumbaron en la cama. Comenzaron a hablar, en un tono mas relajado, y ella intentó explicarle el por qué de su reacción. - Mira, lo que me demuestras con esa explicación, es que sigues queriendo ser tú la que dominas la situación. No me vengas con que te has corrido cuatro o cinco veces y yo no, yo controlo el cómo quiero correrme y el cuándo y cómo te corres tú. No puedes imponerme… No paraba de interrumpirle, dando sus propios argumentos. Él se estaba enfadando, no quería entenderle, y le estaba haciendo perder la paciencia. La entrega no es solo arrodillarse, es no pensar por el Amo, no intentar que éste disfrute cuando una quiere… Harto de intentar explicarle eso, se levantó, cogió la cuerda, y la ató fuerte, con dureza… Ató sus manos y sus pies, y la dejó inmovilizada tumbada en la cama… Se acercó a la mesa, y cogió las pinzas. Pinzó primero un pezón… y la miró fijamente, luego pinzó todos sus pechos, su boca, incluso su nariz. Tenía que hacerla entender, que Él no había dejado de disfrutar, y que su bloqueo se debió a que precisamente, ella intentó coger la rienda de la situación. Las pinzas le apretaban muchísimo, y la cuerda también… esta vez, había sido mucho mas duro… Se colocó encima de ella, sobre su pecho, y comenzó a masturbarse… mientras le iba indicando que Él y solo Él decidía cuándo quería correrse… En esos momentos, lo comprendió todo… Se corrió en su pecho, se levantó y retiró una a una las pinzas. La desató, y se alejó hacia el baño. No le dijo nada, pero ella no se movió, se quedó tumbada en la cama, con su leche en el pecho. Al instante, apareció con papel y la limpio suavemente, con sumo cuidado, como si temiera hacerle daño… - Ahora si le entiendo… - No me gusta tener que castigarte o enfadarme para que me entiendas… Se quedó junto a ella, y al rato pidió permiso para tomar una ducha. Era muy tarde, no se había percatado que llevaban casi cinco horas en aquella habitación. No quería irse, no quería que se fuera. El tiempo pasó tan rápido… Cuando salió, le ordenó que se vistiera y recogiera, y Él se fue al baño a darse una ducha. Le costó vestirse… mientras recogía las escenas se agolpaban en su mente. Intentó grabar cada recodo de aquella sesión, cada olor, cada sensación, y se humedecía solo de pensarlo. No se había dado cuenta de que Él la observaba desde la puerta del baño. Nos sonreímos, como si fuera la primera vez que nos veíamos… se acercó a mí, y antes de dejarle decir nada, le miré a los ojos y pregunté: - ¿Me da un beso? Habían hablado mil veces de eso. Siempre había tenido muy claro que el BDSM es distinto al sexo, a las relaciones de amantes o de pareja, que los besos, la parte tierna, la penetración, quedaba fuera de todo aquello… pero aquellas palabras me salieron solas, y no sabía bien por qué, pero necesitaba besarle, necesitaba guardar su sabor, necesitaba sentir sus labios… Me cogió del pelo, tiró de mi cabeza hacia atrás, y me besó. Lo que sentí ahí, y la despedida, si me la guardo… eso lo quiero solo para mí. |
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| | #22 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: Girona Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 1.410
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Hola, Estoy pensando en el curioso hilo que nos une a muchas sumisas,eirene. Acabo de terminar de leer la parte final de tu relato y un estremecimiento de comprensión aun me recorre. Me pregunto qué pasaría si dieramos a leer esto a una mujer no-sumisa. En mi caso, he sentido esa misma frustración por no poder dar placer al Amo, en forma exactamente igual. Las situaciones y los tiempos cambian, pero la esencia de lo contado permanece, al igual que esa extraordinaria frase "yo controlo el cómo quiero correrme y el cuándo y cómo te corres tú", porque ahí está el quid de la cuestión, precisamente, como diria una buena amiga:"somos arcilla en las manos del alfarero, no somos el torno ni las manos que nos moldean". Hacemos lo que ellos quieren. Ellos nos dirigen y, efectivamente, en esos momentos no tenemos que querer nada. Y es simple. Ahí se halla precisamente nuestro placer indirecto. mmmmmmmmmm..... maravilloso, gracias por exponerlo. Jehanna |
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| | #23 |
| Rol: Dominante Sexo: Hombre Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.225
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Cuando hemos llegado al final de esta impresionante narración...una extraña sensación nos posee. Nos sentimos casi como visitantes de esa habitación donde acaba de tener lugar un ritual más allá del espacio y del tiempo, donde un hombre y una mujer se encuentran para enfrentarse a ellos mismos en el espejo biselado del BDSM. Y sentimos verdaderamente la batalla de la sumisa por entregar su yo controlador, por dejarlo volar en el viento, en ese viento del BDSM donde está aquella respuesta que pedía Dylan. Ese viento que rodea a los amantes y que apaga todas las luces de la realidad exterior y enciende esa luz negra de la que hablaron los surrealistas. La luz del corazón oscuro. C2 |
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| | #24 | |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 2.176
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Precioso, eirene, precioso. Me ha encantado. Realmente uno al leerlo parece estar viendo la escena como si fuera una película. Yo me quedo con las dos últimas frases: Cita:
Recibe un cordial saludo, tTiger | |
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| | #25 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: Barcelona Fecha de Ingreso: Dec 2005
Mensajes: 56
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eirene, no puedo estar más de acuerdo con Jehanna, incluso copiaría exactamente sus palabras, yo comparto plenamente esos sentimientos… Es esa sensación de querer darle placer como constatación física de su disfrute, de sentir que no estás ofreciendo más que una milésima parte de lo que tu Amo te está dando, que necesitas con una fuerza que te golpea el pecho el poder darle más y más a tu Amo, como si aquello que le das nunca fuera suficiente en comparación de todas las emociones que te hace vivir al permitirte estar a sus pies y ser suya. Pero ese empeño nuestro choca con que no debemos hacer más de lo que Ellos quieren, y si somos suyas debemos aceptarlo así, aunque siempre nos quede ese resquicio de pensar si podríamos haber dado más o si, realmente, estamos a la altura de lo que Ellos merecen. Te felicito de corazón por este magnífico relato, tan sentido y vivido. Y me quedo con muchas ganas de seguir leyéndote. lv, a los pies de mi Amo, feliz y contenta de estarlo |
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