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| | #1 |
| Rol: Switch Sexo: Mujer Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 3.073
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MI REVISIÓN MÉDICA ANUAL Eran las 4 de la tarde, y a pesar de la pereza y el atontamiento de la hora de la siesta, tuvo que asearse deprisa, vestirse y salir corriendo con las llaves del coche en la mano. A las 5 y media tenía cita con el doctor para un chequeo rutinario por orden de la empresa en la que trabajaba, y el único hueco relativamente libre que tenía el Doctor era ese día a esa hora. Aunque salió con adelanto de su domicilio, pilló el atasco de la salida de los colegios y se imaginó cómo estaría para la hora que llegase el consultorio: lleno de chavales griposos esperando su turno para conseguir un justificante y saltarse las clases del viernes para que sus padres pudiesen salir antes a tomar el camino de la sierra y descansarpues un par de días. No es que no le gustasen los niños, es que por lo general le irritaban, y no hablemos ya en la sala de espera del médico donde ni él mismo sabia quien estaba mas nervioso: si los chavales por miedo a recibir alguna vacuna sorpresa o él. Como sospechaba, llegó 10 minutos tarde y la sala de espera era ya el patio de la guardería, con niños jugando, chillando y saltando por todas partes (qué pesadilla). Afortunadamente, sin embargo, se acercó a la recepcionista para indicar que ya había llegado, y ésta le contestó con una sonrisa natural y agradable que le estaban esperando, y que sería el siguiente en pasar. De modo que tomó asiento entre una niña gastroenterítica y un niño hiperactivo... Menuda combinación. Cuando se disponía a sacar el móvil para echarse una partidita a algo durante la espera, oyó una voz femenina por el altavoz que interpelaba su nombre: "Otto Aranda, por favor, pase por la consulta del Dr. Noa". Otto se levantó y se dirigió hacia la sala 315, la de siempre. Llamó a la puerta con 3 golpecitos discretos y una voz femenina contestó "Adelante, pase". Cuando entró vio a la recepcionista de pie, entregándole una carpeta a una chica que no había visto en su vida. Iba vestida con una bata blanca, medias blancas y zuecos blancos, por lo que él dedujo que sería una nueva enfermera hasta que leyó en la chapa de su bata: "Dra. Ama Noa". La doctora tendió su mano y Otto no tuvo por menos que estrecharla asumiendo definitivamente que tal vez la joven era la sucesora de su médico habitual. Sentándose los dos entablaron la típica conversación: "Muy bien, Otto, por lo que veo, vienes a revisión, ¿Verdad?" "-Si, para el trabajo, nada grave espero..." "-¿Te encuentras bien? ¿Has estado bien durante todo el año, verdad? Veo que sólo tuviste una baja hace unos días y fue poco duradera." "Nada, las anginas, como siempre, que con los cambios de tiempo..." "Muy bien, Otto, quiero que pases detrás del biombo y te desnudes para mi, ¿vale? Puedes quedarte con el slip puesto." Otto se dirigió al espacio indicado y comenzó a despojarse de la ropa mientras oía los típicos ruidos del instrumental de consulta preparados para la revisión. Cuando estuvo listo, salió y siguió las órdenes de la Dra. Noa, consistentes en sentarse en la camilla y relajarse. Evidentemente, no iba a ponerse nervioso por una revisión de rutina: oídos, vista, presión sanguínea, etc. aunque siempre queda la sospecha. Ama Noa comenzó tomándole la tensión. "-¿Qué edad tienes, Otto?" "44" "-No te importará que te tutee, ¿verdad? Te veo tan joven..." Cuando iba a contestarle, la doctora le hizo señas de que se callara para poder escuchar mejor y tomar la tensión con precisión. "Bueno, esto esta muy bien, 11-6. Espero que no te importe, me han dejado hoy solita porque con todo el lío que hay de vacunaciones, las enfermeras no dan a basto. Tengo que ir haciendo yo las anotaciones" "-No, no que va... si estamos todos hasta arriba de! trabajo" "-Si, no? Bueno Otto, ahora voy a ver como andamos de pulmones. Vamos a ver si puedo calentar un poco el estetoscopio antes de plantártelo. Je je je". Otto contestó con una sonrisa. Por lo que parece, le había tocado el día de suerte de la revisión médica agradable y de momento no había nada que temer. La doctora comenzó a auscultar a Otto "Respira hondo... Suelta el aire despacito... Vuelve a respirar... suéltalo...". Todo iba fenomenal pero... "Uy, Otto, ¿cuánto hace de lo de las anginas que me comentaste antes?" "-Hará un par de semanas, ¿por?" "Te estoy notando los bronquios un poco protestones, ¿eh? ¿Qué tomaste para curarlas?" "-Lo de siempre, Amoxicilina. Lo que pasa es que siempre me pasa lo mismo, cuando me encuentro mejor lo dejo y así estoy, todo el invierno acatarrado." "-A ver si te voy a tener que regañar como a los niños..." Otto se sintió un tanto incómodo después de ese comentario, pero supuso que le recetaría otra caja de antibióticos, y a tirar."¿Te notas cansado, con fiebre...?" "-No, nada fuera de lo normal." "-Bueno, vamos a ver como estás ya que esta aquí. A ver, túmbate boca abajo en la camilla." Otto obedeció inmediatamente sin saber muy biendeje para qué tenia que estar tumbado, pero no esperaba nada malo. Sin embargo, de repente notó como Ama Noa le bajó los boxers hasta debajo de las nalgas y empezó a sospechar que no podía ser nada bueno: estar sobre una camilla con el culo al aire no le traía buenos recuerdos. "Voy a tomarte la temperatura, ¿de acuerdo? Vas a notar algo frió en el culete, pero no te preocupes que no duele, es solo un termómetro." "-Pero oiga... ¿No me puede tomar la temperatura como a la gente normal?" "-¿Cómo como a la gente normal? Aquí los termómetros que usamos son los termómetros rectales, que son más fiables que los otros. Venga, no me seas quejica que esto no duele" Vio de reojo como ella se calzaba unos guantes de látex blancos y sacaba del armario un cilindro de cristal bastante largo. Después, lo untó bien con una especie de pomada transparente y de nuevo se dirigió a él: “¿Ves? No es nada. Le ponemos bien de lubricante y casi ni lo vas a notar. No seas quejica, a ver si te voy a tener que mandar a la sala de espera con el resto de los niños..." Otto se resigno sin mediar palabra. Se sentía completamente humillado tanto por los procedimientos como por el toniquete de voz condescendiente... Tan amable como le parecía en un principio su nueva doctora, empezaba a sospechar que la visita no iba a ser un camino de rosas. Sintió como ella le separaba las nalgas con dos dedos y empezaba a insertar haciendo un poco de fuerza el tubo de cristal helado por su pobre ano que no había recibido visitas externas desde que se inventaron los antipiréticos en pastilla, haría unos 25 años. Tensó los músculos con la sensación desagradable "Tranquilo, chico, que esto no es nada... Pues si te pones así nada mas empezar..." ¿Qué?!?!?! ¡Otto sufrió un colapso! ... ¿Qué era eso de "nada mas empezar"... qué pretendía hacerle? Descuartizarle por no haberse acabado la caja de Augmentine... ¡Por Dios! Ama Noa le dio un cachete "amistoso" en el trasero y le dijo que aguantase 5 minutitos, enseguida volvía. A través de la puerta oía la voz de su doctora riéndose con otra chica. Esperaba que no estuviesen mirándole y riéndose de él porque se sentía no sólo incomodo albergando 10 cms de cristal dentro del recto, si no por el aspecto que tenía que tener desprovisto de ropa interior y con el palito saliéndole del culo. Al rato volvió Ama Noa muy sonriente y preguntó "¿Qué tal? ¿No ha sido para tanto verdad?" mientras sacaba bruscamente el termómetro. Otto se quejó con un "mmmffff" que la doctora escuchó. "Venga, hombre, ánimo que esto se pasa sólo una vez al año." Observando la temperatura añadió "Uy, estamos un poquito mal aún, eh? 37'7..." Mientras Otto pensaba que sería el bochorno que le había hecho pasar. Ya se disponía a subirse los boxers cuando la doctora le dijo "Quietecito, hasta que no te lo diga, no te los subas, que aún no hemos acabado... Esto no me gusta nada. Has manchado termómetro y por lo que he podido apreciar, no te has sentido nada bien cuando te lo he puesto. Vamos a ver si está todo bien por ahí dentro. ¿Te han mirado como tienes la próstata alguna vez? |
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| | #2 |
| Rol: Switch Sexo: Mujer Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
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"-Pues no... Vamos que yo sepa... ¿Y cómo vamos a verlo?" "-Tú relájate." Ama Noa abrió una puerta contigua a la consulta y abrió el grifo, seguramente para lavar el termómetro mientras el pobre paciente cavilaba: Claro, relajadísimo... Otto sintió como iba incrementando el odio hacia la chica que le había parecido tan amable en un momento, proporcionalmente a cómo crecía el miedo que tenía. Si algo le daba pavor, eran las agujas y las inyecciones y aunque no era creyente, estaba rezando por no ver a entrar a la Dra. Noa con una jeringa. Cuando ella volvió, entró con un supositorio en una mano y en la otra algo que a él le pareció una bolsa de agua caliente de las antiguas, bastante grande y con un tubito. "Muy bien, Otto, te voy a limpiar bien por dentro para poder explorarte... Relájate todo lo que puedas... No te dolerá mucho." BINGO! Palabras claves para desatar un ataque de pánico en la consulta médica. Según su experiencia "No te dolerá mucho" era sinónimo de "procura que no se te salten demasiado las lágrimas". Notó como la doctora separaba sus nalgas, le introducía el supositorio e incluso sintió como metía uno de sus dedos bien dentro de su ano con ánimo de que no se saliera. “Bien, ahora vamos a esperar diez minutos para que surta efecto”. Pasó luego a aplicarle de nuevo el lubricante en el ano sin saber muy bien de qué iba la guerra. A continuación, notó como le insertaba algo bastante más grueso que el termómetro y ahogó un quejido. "Muy bien, corazón, supongo que ya sabes como funciona esto, ¿no?" Otto negó con la cabeza, y con los ojos cerrados por la incomodidad que le estaba causando ese tubo rígido, en su entrada hasta ese momento más sagrada. "¿Cómo que no? No me digas que nunca te han puesto un enema, una lavativa o como lo quieras llamar..." Mientras el chico pensaba cuán humillante era aquello y las veces que había pensado lo mucho que tenía que doler. "Mira, ahora voy a abrir este tubito para que la solución entre en tu intestino y te limpie bien por dentro. Estate tranquilo, que aunque es un poco incómodo no duele, ¿vale? Después, dejaremos que haga efecto un ratito y pasaras a la sala de baño para evacuarlo." "Yo sólo venía a la revisión del curro... No creo que esto proceda. ¡OUCH!" La solución jabonosa empezó a hacerse camino, y empezó a notar algo ardiente dentro del intestino. "-Anda, cálmate quejica." "-Pero es que tengo algo de prisa..." "No, no tenemos prisa, la salud es lo primero. Relájate y compórtate o voy a tener que darte una azotaina como a los niños malos, que no has dejado de quejarte desde que entraste y no me dejas hacer mi trabajo. Cuanto menos tiempo perdamos en tonterías, antes podrás irte a casa..." Otto cada vez se sentía más lleno y más escocido por dentro. Empezó a sentir escalofríos y retortijones "¡Por favor, páralo! Esto duele... mmmmfffffff" "-Shhhh, ya queda sólo la mitad." ¿Sólo!? Dios... no podía aguantar ese dolor por más tiempo, y aún faltaba el doble. Otto sintió como empezaban a escapársele un par de lágrimas. "Por favor, Otto, no seas crío y estate quieto o tendremos que repetirlo para poder hacerte una buena limpieza" "-No, por favor, más no..." Otto ya estaba sumido en unos retortijones espantosos cuando la doctora prosiguió "No ha sido para tanto. Ahora quiero que permanezcas como estas 10 minutitos, ¿de acuerdo? Mientras yo voy a preparar lo que necesito para tu exploración rectal..." ¿Porqué?!?!? Joder... Sus tripas ardían y mucho temía por las palabras del médico, que esta era la parte más agradable de la visita. En lo que estaba tumbado pudo ver como la Dra. Noa acercaba un taburete a los pies de la camilla y una mesa con rueditas repleta de un montón de tubos e instrumentos que no había visto en su vida, propios del gabinete de cualquier inquisidor. "Muy bien, ves? Te estas portando fenomenalmente ahora. Ya queda menos." El paciente sudaba a mares! durante la eterna espera "Necesito irme ya, de verdad, me duele mucho, tengo que echarlo todo fuera, no aguanto, por favor..." Al escuchar esas palabras, la doctora se puso mucho mas seria. "Vamos a hacer lo que yo te diga. Esto es una ciencia, no una barraca de feria. Si te digo que tienes que esperar es por algo, ¡niñato! Me estas empezando a crispar los nervios y eso no es bueno ni para ti ni para mi". Al cabo de un rato de silencio, Otto notó las manos de su sádica inquisidora separando sus nalgas y sacando el incómodo tubo. "Muy bien, pasa a la sala contigua, es el lavabo. Tomate tu tiempo y procura calmarte". Otto se levanto de un salto procurando no derramar el líquido que llevaba dentro de camino al baño, que aunque estaba al lado se le hizo eterno. Si recibirlo había sido horrible, expulsarlo no fue una tarea más fácil. Cuando hubo terminado, notó que estaba completamente escocido y dolorido. Volvió a la consulta con los calzones puestos y Ama Noa le indicó que se los quitase y se tumbase con las rodillas pegadas al pecho boca abajo. El infierno acababa de empezar, como sospechaba. "Muy bien Otto, ¿has mantenido relaciones con hombres alguna vez? ¿Te han entrado por la puerta de atrás?" "-¡Por supuesto que no!" "- Bueno, ahora vas a averiguar lo que se siente" Otto adoptó la postura indicada por la doctora, aterrado. Intentó distraer su mente y pensó que al menos nadie más sabría de su humillación mas allá de las puertas, cuando entró la recepcionista: "Hola, Sr. Aranda, ¿cómo va?" Doctora: "Está muy quejica, no me está colaborando nada". Recepcionista: "Uy, a ver si vamos a tener que sujetarle como las madres..." Mientras le guiñaba el ojo, la chica de recepción de pacientes se dirigió a su compañera: "¿Vas a necesitar algo?" "-Si, ve preparándome un par de benzetacil y dos de las que tú ya sabes, a ver si así se nos calma un poco". Otto no sabiendo ya donde esconder la cara, oyó cómo la chica de la sonrisa bonita pasaba a la sala de preparación de torturas, pero supuso que iba a por recetas, o algo parecido. Salió de golpe de sus pensamientos cuando notó como la doctora le volvía a untar su ahora escocidísimo agujerito con la materia viscosa y fría. Le estaba poniendo una buena cantidad, y repartiéndola bien alrededor cuando un dedo se introdujo en la cavidad. No aguantando la horrible sensación, el paciente no pudo evitar dar un ahogado grito. "Te he avisado... Ya me tienes harta" Ama Noa saco el dedo y le asesto unos cuantos azotes que le dejaron algo dolorido, pero le causaron una tremenda erección. Caray con la nena salvaje... Ama Noa volvió a introducir su dedo con menos delicadeza, luego otro y luego un tercer dedo. "Se acabó la amabilidad contigo, amigo..." Comenzó a darle un masaje en la próstata, al principio incómodo y doloroso, pero que fue tornándose en una de las experiencias más placenteras que jamás hubiese sentido el paciente. Estaba en sus ensoñaciones cuando por fin notó que le liberaban de la intrusión y escuchó la voz de la recepcionista "¿Le vas a meter el pico de pato?" "-Ahá, quiero comprobar que no hay heridas ni desgarros". De nuevo Otto notó cómo algo horadaba su más que dilatado agujero. Algo muy frió e incomodo. Empezó a sonar algo así como un "clack" repetidas veces. A cada clack, notaba una punzada en el trasero y como el cacharro metálico iba abriéndole el ano y causándole un dolor que casi terminó en desmayo. Sintió las miradas de ambas sanitarias clavadas en su trasero y el dolor punzante e intenso. La sensación de que le iban a desgarrar y de cómo le manipulaban sus dedos en su interior llegó a ser agradable. Pero todo eso no hacía más que excitarle más llegado a este punto. "Bueno Otto, parece que todo está bien por la retaguardia. Te estas portando muy bien, cielo. Lo que no haga una buena azotaina a tiempo, sea cual sea la edad..." Las dos bromearon cuando la chica de la entrada se dio cuenta de que el paciente tenía el trasero enrojecido y ahora comprendía porqué. "¡No me lo puedo creer! Vaya, vaya, vaya... ¿le has tenido que zurrar?" "-Si, estaba siendo un niño muy malo..." “-Date la vuelta y túmbate de espaldas, ahora revisaremos la vanguardia.” |
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| | #3 |
| Rol: Switch Sexo: Mujer Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
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La Dra. Noa se dirigió a su ayudante y le pidió que le fuera preparando una Sonda Foley calibre 21, lubricante urológico, una jeringuilla de 10 ml., otra de 60 ml., una botella de suero salino de 500 cc y una bolsa depósito para la orina. De nuevo volvió a repetir: “esto no te va a doler, pero puede que sientas alguna molestia”. De nuevo el paciente humillado se temió lo peor preguntándose el objeto de dicha revisión. Separó las piernas de Otto y flexionó un poco sus rodillas, de modo que no entorpecieran sus movimientos. Se volvió a enfundar unos nuevos guantes de látex, tomó una gasa empapada en Betadine y se dispuso a comenzar. Con una mano tomó su pene y retiró el prepucio hacia atrás, mientras con la otra y blandiendo la gasa comenzó a desinfectar el pene en toda su extensión, prestando especial dedicación en el glande. Otto comenzó a sonrojarse, sintió que con las caricias recibidas con la gasa su miembro comenzaba a cambiar de tamaño. “-Luci mira” dijo la Dra. Noa, “parece que le gusta a nuestro hombrecito, está comenzando a tener una erección”. Ambas reían a carcajadas poniendo más en ridículo al ridiculizado Otto. “Allá tu, la sonda te va a resultar mucho más molesta cuanto más erección tengas”. Cogió la sonda, la lubricó en toda su longitud y comenzó a introducirla muy despacio por el pequeño y estrecho agujerito. Cuando llevaba aproximadamente la mitad introducida, preguntó: “te duele”, a lo que Otto respondió que no pero sentía ciertas molestias. El pene de Otto estaba completamente tieso y había multiplicado su tamaño inicial en longitud y grosor, tanto que no necesitaba ser sujetado ya por la Dra. Una vez toda dentro, colocó una pinza en el extremo para cerrar la evacuación, acopló la bolsa depósito, tomó una jeringa e inyectó su contenido en una de las bocas de la sonda. “Esto es para hinchar el globo que se encuentra al final de la sonda y no pueda salirse”, explicó. “Ahora vamos a realizarte un lavado de la vejiga son suero para prevenir posibles infecciones”. Y comenzó a vaciar una botella de suero inyectándolo con una jeringa bastante grande. Cuando ya quedaba poco líquido por inyectar, Otto replicó: “no por favor, más no, estoy lleno ya y tengo necesidad de ir al baño”. “-Aguanta, ya queda poco” me contestaron y vaciaron la última jeringa. Masajearon su vientre y retiraron la pinza que impedía la salida de todo el líquido retenido. -“Uffff” exclamó Otto, “por fin, no podía más”. El líquido vació su vejiga y lleno la bolsa dispuesta para tal efecto. Una vez finalizado el vaciado, la ayudante vació el globo de la sonda y la extrajo tan lentamente como había sido introducida. Ya aliviado, de nuevo su miembro se puso erecto, firme y duro por tanta excitación. -“Gracias Otto, nos facilitas la tarea”, dijo la Dra. Noa con sonrisa maliciosa y perversa. “Ahora necesito una muestra tuya de semen, así que comienza a masturbarte hasta que eyacules y lo haces en este frasquito para su posterior análisis”. -“Ah no, esto ya es demasiado para una simple revisión médica”, contestó Otto. No le dio tiempo a terminar de hablar cuando recibió de una de las manos de la Dra. un apretón en sus testículos. Encogiéndose y llevándose las manos a los mismos, “de acuerdo, tendrán su muestra”. Y comenzó a masturbarse ante la atenta mirada de Ama Noa y su enfermera, primero muy lentamente todavía dolorido por el apretón y luego cada vez más rápido y con más energía. Llegado el momento, comenzó a gemir y sentir pequeños espasmos, de su pene comenzó a brotar pequeños chorros de semen a duras penas podía acertar para depositarlo en el pequeño recipiente. -“Eres un torpe, has derramado fuera casi toda la muestra”, le dijo la enfermera intentando ordeñar su miembro y recuperar la cantidad suficiente… “con lo poco que has depositado dentro no habrá suficiente, así que ya sabes lo que te toca, te voy a ordeñar hasta que vuelvas a eyacular, y procura no tardar en hacerlo”. Luci meneó el pene de su paciente con mucha rapidez y energía, lo que hizo que enseguida volviesen los gemidos y espasmos. Esta vez no se derramó ni una sola gota, cayendo todo en el interior del recipiente. Otto interrumpió de nuevo humillado y con la cara ardiendo de vergüenza para preguntar si ya estaba todo y se podía incorporar. "No, cariño, túmbate así, boca abajo y relaja ese culete. No me gusta nada esa bronquitis que parece que tienes. Me voy a asegurar de que sales de aquí como un roble. Luci... ¿Has preparado las inyecciones que te he dicho?" ¿QUÉ?!?! ¿INYECCIONES? ¡NO! Por eso sí que no pasaba. "Mire, doctora, creo que ya he tenido suficiente por hoy. Porqué no me receta algo que pueda tomar en casa y acabamos. Tiene que haber gente esperando fuera, porque llevamos mucho tiempo..." No acabó la frase, y ya notó el algodón frió por el alcohol acariciando la piel de su nalga derecha. "Por favor, no... De verdad, me dan pánico las agujas, por favor!" "Tranquilo, procuraremos no hacerte mucho daño, aunque debes saber que el Benzetacil escuece bastante" "-No, por favor no!" "Otto, Otto... no me montes una escenita o vamos a tener que ponerte en vez de dos, cuatro para que aprendas a obedecer..." "¿2? ¿4? ¿Qué?" Notó sin más preaviso como una aguja iba profundizando bajo su piel y dentro de su músculo lentamente y comenzó a emitir un grito de un susurro a un "AAAAAAAAAAAH!" intenso a medida que la aguja se abría camino y el líquido se expandía dentro de su nalga. En respuesta Luci se dirigió a Ama Noa "¿Le vas a poner las otras, verdad?" "-Si, va a aprender a perderle el miedo a las inyecciones". La doctora sacó la aguja con un movimiento más bien brusco "Bien, Otto, vamos a por el otro cachete. Como vuelvas a escandalizar, te voy a poner 2 más y mucho más grandes. Enséñaselas, Luci..." La recepcionista levantó el mentón de Otto para enseñarle un par de jeringuillas enormes repletas de líquido y con un par de agujas, no sólo gruesas, si no, larguísimas. Otto lloriqueó "nooo, no, por favor, de verdad... nooooooo". A estas alturas su cara estaba empapada de lágrimas que no dejaban de brotar y fueron más cuando notó el segundo pinchazo en la nalga contraria. Notó de nuevo la aguja atravesarle y el horrible escozor del medicamento liberándose dentro de él. Fue inevitable, volvió a gritar sin poder controlarlo. Ama Noa sacó la aguja, le limpio con el algodón y acto seguido le suministró otra tanda de azotes, esta vez más severos y abundantes. Otto no podía evitar sentirse como un crío de 10 años siendo castigado por la peor de las madrastras, sin embargo, cada vez notaba su miembro más y más erguido pegado a su estómago. "Ahora, nene, vamos a hacer algo que no vas a olvidar en tu vida..." El paciente reconoció la voz de la recepcionista y alzó de nuevo la vista para ver una sonrisa bastante picara entre las lágrimas. "Venga, Luci, las dos a la vez, sé que te gusta jejeje" Doctora y enfermera volvieron a pasar un algodón húmedo por las doloridas y aun escocidas por el medicamento cachas de Otto. La doctora volvió a pronunciarse: "Recuerda no dejar que se seque el alcohol, así le escocerá más" y ya dirigiéndose a Otto: "Esto sí que va a doler... Es agua destilada, algo tan sencillo como eso... Pero vas a sentir tal dolor, que te vas a correr de gusto". A la voz de tres, ambas señoritas insertaron las enormes agujas en los glúteos de Otto, muy despacito... El notaba el dolor creciente y la sensación de estar siendo domado por dos perfectas sádicas. Una vez tuvo las agujas bien clavadas, ambas empezaron a empujar el émbolo lentamente, dejando que la solución hiciese el trabajo deseado. Otto empezó a gemir. Su gemido fue creciendo hasta convertirse en grito, pero aquellas jeringuillas no acababan nunca de vaciarse. En ese dolor tan punzante, el paciente empezó a discernir un placer como nunca antes había sentido. A mitad de inyección, la doctora hizo que Otto se pusiese a 4 patas, y Luci comenzó a acariciar su pene lentamente en un vaivén incesante. Cuando casi todo el agua había pasado del otro lado de las agujas, Luci se centró en el glande de su paciente y lo acarició hasta que el gemido de Otto pasó de ser un gemido sordo de dolor a una expresión de placer. Se corrió una y mil veces en un orgasmo eterno que hizo que temblase todo su cuerpo. Una vez retiradas las agujas, Ama Noa volvió a dirigirse a su no tan joven como ella paciente susurrándole al oído: "Cariño, sé que he sido una niña muy mala, pero también sé que te ha encantado la exploración. Ahora relájate y vístete mientras te preparo el documento para la oficina. Puedes vestirte cuando quieras..." |
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| | #4 |
| Rol: Switch Sexo: Mujer Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 3.073
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Después de un considerable reposo, y aún asimilando lo ocurrido, Otto fue a lavarse y a ponerse su ropa detrás de la cortinilla. Cuando se acercó a la mesa, Ama Noa le extendió dos folios, uno escrito a ordenador y otro de su puño y letra. Ambos se estrecharon la mano y se sonrieron mutuamente. Al salir de la consulta, ya vacía la sala de espera, Otto se despidió de la intrusa que se había medio colado en la consulta con un guiño de ojo que ella devolvió con una amplia sonrisa. Caminó como pudo hasta el coche, abrió la puerta y sintió un tremendo dolor al sentarse. Estuvo un rato inmóvil, esperando a que disminuyese el escozor y pensando en lo ocurrido. Tomó entre sus manos los folios expedidos por la doctora. El primero, escrito a ordenador y con toda clase de sellos, era un informe bastante sencillo acreditando que el paciente Otto Aranda reunía todas las capacidades para desempeñar su labor en la empresa, bla, bla, bla... Tomó el segundo escrito a mano y leyó "Me has hecho disfrutar bastante, pero la próxima vez, quiero que me hagas disfrutar todavía mucho más. Puedes llamarme cuando quieras y concertar una cita... No tardes cariño, estoy deseando clavarte tantas agujas como puedas soportar ¿Qué te parecería mañana por la noche?". |
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| | #5 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: bilbao Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 1.396
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Noa me ha gustado tu relato, tu estas perfecta ene l papel de doctora. El juago del poner el termometro anal e irse, lo hizo House en un capitulo... realmente el paciente se siente humillado totalmente. besos |
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| | #6 |
| Rol: Switch Sexo: Mujer Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 3.073
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Gracias bil boss , pero el relato no es mio , lo ha escrito mi sumiso otto , es ha el a quien debes dirigirte , el te leera , yo creo que es un relato buenisimo por eso lo he puesto . Noa[] |
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| | #7 |
| Rol: Switch Sexo: Mujer Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 3.073
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Hoy es un viernes cualquiera en el despacho, como los de casi todas las semanas. Prisas y más prisas, todo el mundo quiere hacer el último día lo que ha dejado de hacer el resto de la semana. Una visita tras otra a cada cual más pesada, el teléfono no para de sonar ni un instante, estoy deseando acabar la jornada e irme a casa. Durante un rato hago un descanso para tomar un café, me olvido de los papeles que amontonan mi mesa y me abstraigo. Entonces pienso, ¿qué haré este fin de semana? No tengo ni idea, no tengo ningún plan. No sé por qué me viene a la memoria que hacía ya dos semanas ya que había acudido al consultorio para hacerme la revisión médica de la empresa, que luego resultó siendo muy peculiar con la Doctora y Enfermera algo perversas y sádicas. A pesar de mis convicciones, nunca me había sentido atraído por el sadomasoquismo y mucho menos por ser sometido y humillado de la manera que lo fui. Pero tengo que reconocer que me gustó y mucho, hacía tiempo que no llegaba a tal grado de excitación y que no conseguía erecciones tan fuertes como las que tuve a lo largo de todo el reconocimiento, jajaja. Para mí mismo pensé que situaciones como la que viví aquel día no se volverían a repetir más y que había sido un hecho circunstancial. Tampoco he hecho nada para que se pudiera repetir, porque a pesar de que la Doctora me indicó que la llamara, la verdad es que no lo he hecho. El teléfono suena de nuevo y rompe mi abstracción: -“Sí, dígame.” Es Esther, la telefonista de la empresa: -“Otto, te están llamando de tu consultorio médico y no paras de comunicar.” -“Sí, estaba hablando, pásame la llamada por favor.”- le contesto. -“Buenos días, dígame.” -“¿Otto Aranda?” -“Sí, dígame.” -“Soy Luci, la Enfermera de su consultorio médico y de la Dra. Ama Noa. ¿Me recuerda de su última revisión?” dijo con cierto tono jocoso. -“Claro que la recuerdo, como para olvidarlas a Vd. y a la Doctora. ¿Ocurre algo?” -“No, no se preocupe, no ocurre nada. Solo le llamaba para confirmarle su cita de mañana sábado a las 7 de la tarde en la consulta particular de la Dra. Noa, ¿sabe la dirección?” -“Sí que conozco la dirección, aparece en la lista de la mutua. Perdón, creo que debe tratarse de un error. Yo no he pedido cita con la Dra., y menos aún un sábado por la tarde”.- repliqué. -“La Dra. Noa está muy ocupada durante toda la semana y no le queda ningún hueco libre, es el motivo de citarle en sábado. Además, Vd. tiene todavía un tratamiento pendiente y no se puede aplazar más. Así que le esperamos mañana a las 7, no se retrase por favor. Adiós buenos días”. -“De acuerdo, buenos días, adiós.”- y colgué el tfno. ¿Pero como puede ser que me quedara pendiente un tratamiento si me hizo la revisión más que de sobra? Me pregunté. Bueno, como no tengo nada que hacer mañana sábado y me queda cerca, me pasaré para ver qué es lo que quedó pendiente. Llegado el sábado decido echarme un rato la siesta después de comer, despreocupándome de que a las 7 debía acudir a la consulta de la Dra. Noa. Cuando despierto miro el reloj y exclamo: -“jodeeeer, las siete menos diez”. Me levanto rápido, cepillo los dientes, me doy una breve ducha y salgo pitando hacia el consultorio. Voy casi corriendo, de siempre no me ha gustado llegar tarde a una cita, con el calor del verano enseguida comienzan a brotar las primeras gotas de sudor en mi frente. Por fin llego a la dirección indicada, subo en el ascensor y al salir miro de nuevo el reloj, ¡las 7 y cuarto!, llamo al timbre… Se abre la puerta y veo a la Enfermera Luci que me dice: -“Buenas tardes, llega Vd. tarde, ya pensábamos que no vendría.” -“Lo siento, no me di cuenta y se me hizo tarde. ¿Me puede explicar cual es tratamiento que se me quedó pendiente?” -“Se lo dirá personalmente la Dra., por favor pase a la sala de la tercera puerta a la derecha, le espera la Dra.” Me dirijo por el largo pasillo hasta la puerta indicada, doy tres golpes en la puerta y oigo la voz de la Dra. que dice: -“pase.” -“Buenas tardes Dra.” saludándole con la mano. -“Buenas tardes Sr. Aranda siéntate, parece que te haces bastante de rogar para venir al tratamiento que te quedó pendiente.” -“¿Qué tratamiento?” pregunté. -“El día de tu revisión para los papeles de tu empresa y en la nota que te di cuando ya te ibas, te decía que me habías hecho disfrutar bastante, pero que la próxima vez me harías disfrutar todavía mucho más. ¿Ya se te ha olvidado?” -“No se me había olvidado, pero…” no se me ocurría ninguna disculpa que decir “…pero no he tenido mucho tiempo,” asentí. -“Bueno, bueno…, pues parece ser que hoy sí que dispones de tiempo así que vamos a seguir con el tratamiento.” Contesté a la Dra., mientras la Enfermera Luci permanecía de pie detrás de donde yo estaba sentado: -“Pensé que la revisión y tratamientos ya terminaron el día que fui al consultorio hace dos semanas.” -“Tú no tienes que pensar nada, la que decide cuando ha terminado un tratamiento soy yo y nadie más que yo. Y tú como mi paciente, has de de acatar y obedecer a todas las decisiones que contigo tome. ¿Entendido?” -“Sí Dra. pero…,” alegué. -“Ni pero ni hostias” afirmó la Dra. levantando el tono, y señalando con la mano: “Pasa a la sala de al otro lado del pasillo, te desnudas y te tumbas en la camilla boca arriba que ahora iremos Luci y yo enseguida. No quiero oírte ni una sola palabra.” Asentí con la cabeza y me dirigí a la sala indicada. La sala toda blanca, bien iluminada tenía una camilla como las de quirófano en el centro, una cabina que supuse sería el vestidor con un perchero y una silla en una de las esquinas de la izquierda, en la esquina opuesta a la derecha había un sillón ginecológico con estriberas como las que había visto en las películas, las paredes todas rodeadas con armarios con instrumental quirúrgico y medicamentos. Algo atemorizado pasé al vestidor, eché la cortina y me desnudé colgando mi ropa en el perchero. Acto seguido me tumbé en la camilla tal como había indicado la Doctora. En ese intervalo de espera. oía mi corazón latir con fuerza ante el desconcierto que se me avecinaba. Se abrió la puerta y aparecieron la Dra. y la Enfermera ataviadas con batas verdes y sus manos enfundadas en guantes de látex. Cada una de ellas se colocó a un lado de la camilla. -“Ya estamos aquí y vamos a empezar con tu tratamiento. Espero que no estés demasiado nervioso, ¿no?” -“Un poco” balbuceé. -“Te voy a explicar un poco lo que vamos a hacer,” dijo la Dra. “El otro día observé tu escroto y pude ver que la piel que lo recubre está muy arrugada, como si los testículos estuvieran deshidratados y es lo que vamos a solucionar inyectando cierta cantidad de suero salino. No te preocupes porque no es demasiado doloroso lo que voy a hacer, para evitar que te pudieras mover, te vamos a inmovilizar piernas, brazos y torso a la camilla con estas cinchas que estarán sujetas a la camilla. Como también vi que tenías restos un poco extraños en el recto, luego te haré un tacto rectal para examinarlo y te aplicaré un enema que lo deje en perfecto estado. ¿De acuerdo?” A lo que contesté: -“Nooo por favor, me encuentro muy bien y no necesito que me hidraten nada.” -“Silencio,” gritó, “ya te dije antes que no quiero oírte ni una sola palabra,” y entre las ataron mis extremidades y torso a la camilla. Decidí que para que fueran mejor las cosas, sería mejor mantenerme callado. Ama Noa dijo: -“A ver Luci, rasura y desinfecta con Betadine toda la zona a tratar para que comencemos.” A lo que la Enfermera reaccionó inmediatamente trayendo una pequeña batea, un spray de espuma y una maquinilla, comenzó a rasurar demostrando su pericia y que es algo que hace habitualmente. Continuara ... |
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| | #8 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: bilbao Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 1.396
| saludos aotto y que continue con el texto. .............................. .............................. .......... ............... ..........................
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| | #9 |
| Rol: Switch Sexo: Mujer Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 3.073
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Cuando hubo terminado, tomó una gasa empapada con el líquido oscuro con unas pinzas y frotando con ella mis ingles, perineo, escroto, pene y pubis. Debido a los frotamientos en mis genitales, sentí una leve e incipiente erección de mi pene a la vez que me ruborizaba por la vergüenza que me daba. Ama Noa exclamó: -“Ah muy bien, así que con esas estamos ya y todavía no hemos empezado, jajaja. Ya veremos como la tienes de dura luego cuando hayamos terminado, jajaja. Deberías guardar tus energías para más tarde por si la necesitamos Luci y yo, jajaja.” A cada palabra suya, yo me turbaba más y más. -“Ya está toda la zona desinfectada,” dijo Luci. -“No, no está toda, faltan los pezones.” -“¿Los pezones, por qué?” exclamé. -“Sí Luci, desinfecta los pezones también y quiero silencio, ya no lo repito más.” Luci procedió a desinfectar mis pezones tal como le había ordenado Ama Noa. Ama Noa: -“Cuando hayas terminado de desinfectar, me preparas un pie de suero, una vía, dos botellas de suero salino de 500cc y una aguja de mariposa de 0,8., esparadrapo, gasas y una jeringuilla de 60ml con dos agujas.” Luci: -“Ya lo tengo preparado todo Ama Noa, me dijiste esta mañana el tratamiento a realizarle a Otto, jejeje.” Tomó una cinta de goma elástica e hizo un pequeño bondage apretando alrededor de la base del escroto Puso el pie de suero junto a la camilla, colgó la botella de él, conectó la vía y la abrió hasta que el suero comenzó a fluir por el otro extremo, luego se lo entregó a Ama Noa junto a una aguja de mariposa color verde. Ama Noa tomó el vial de la aguja y lo enchufó al gotero y lo volvió a abrir hasta caer alguna gota. Me sentía indefenso y sin poder hacer nada para evitarlo. Cogió mi escroto con una mano y con la otra pinchó hasta que la aguja estuvo completamente dentro sujetándola a mi piel con un trozo de esparadrapo. -“Ayyyyyy, que duele” se me escapó un pequeño grito intentando apretar los dientes. Ama Noa: -“Jajaja, no te quejes que no es para tanto, quejita.” Observó como el suero caía gota a gota por el gotero y graduó su frecuencia hasta que dijo: “Ya está, ahora solo hay que esperar que se vacíe la botella, jajaja.” - “Por favor Doctora, ¿no pretenderá meterme todo ese líquido en mi pelotas? ¡Me van a estallar!” - “Jajaja, no te preocupes que no estallarán, verás que aspecto más divertido tendrán luego. Mientras se vacía la botella de suero y aprovechando que estás inmovilizado, voy a jugar un poco con tus pezones e inyectarte suero también en ellos para que te crezcan un poco y parezcas una auténtica putita a mi servicio, jajaja. Luci, por favor dame la jeringuilla y la otra botella de suero.” La Enfermera Luci con mueca malévola se lo entregó con una sonrisa en su boca. Ama Noa clavó la aguja en el tapón de goma y llenó la jeringa del todo, cambió la aguja y le hizo un gesto a Luci la cual entendió y con ambas manos sujetó fuerte mi cabeza y me tapó la boca. Ama Noa pinchó enérgicamente mi pezón derecho hasta media aguja y empujó el émbolo de la jeringa, el suero comenzaba a hincharlo cada vez más. Yo intentaba gritar pero las manos de Luci me lo impedían. Cuando hubo terminado la jeringa, la volvió a cargar de suero para acto seguido volver a pinchar el pezón pero en el lado opuesto que la anterior ocasión. Así hasta una tercera jeringa más, que cuando hubo terminado se colocó al otro lado de la camilla para comenzar la misma operación con el otro pezón. Volvió a cambiar la aguja y la clavó en mi dolorido pezón, así hasta tres jeringas más. En mis ojos se apreciaba más de una lágrima que ansiaba por brotar a pesar de yo intentar evitarlo. Los pezones me dolían mucho y los veía rojos y abultados como los emergentes pechos de una adolescente. En la botella que colgaba del pie ya quedaba poco suero por caer por la vía hasta mi escroto, el cual no podía ver dada la postura en la que me encontraba pero sí que podía ya sentir grande y pesado. Ama Noa: -“Bueno, ya queda poquito y no te estás portando del todo mal, espero que el resto del tratamiento sea igual o mejor. Mientras se termina el suero voy a divertirme un poquito más, Luci dame diez o quince agujas de cono verde.” La Doctora comenzó a clavarlas y atravesar la piel que recubre mi pene de lado a lado hasta terminarlas, apreciándose una cara de gran satisfacción a cada aguja que clavaba. Ama Noa: -“Mmmhh, con tanta agujita has quedado muy requetebién…, voy a hacerte algunas fotos para la posteridad.” La Doctora sacó una máquina e hizo bastantes fotos desde todos los ángulos. “Veo que ya ha terminado el suero, por favor Luci retírale todas las agujas, desinféctale y suéltale las cinchas para que descanse un rato hasta que sigamos con la terapia.” Mientras Luci retiraba una por una todas las agujas, la goma elástica y pasaba por mi piel una gasa empapada en alcohol, Ama Noa se acercó a la altura de mi cara y mirándome a los ojos preguntó: -“¿Qué tal vas? Gracias, lo estoy pasando muy bien contigo pequeño sumiso, ya nos queda un poco menos. Ahora tienes diez minutos para descansar, si quieres puedes salir a la sala de espera y fumar un cigarro.” -“Estoy bien mi Ama. Ay perdón……, digo estoy bien Dra. Noa,” mi subconsciente me había traicionado y se me había escapado, a lo que ella sonrió dándome un beso en los labios. Me levanté de la camilla y con las piernas separadas observé y palpé el estado en el que había quedado mi escroto, ¡estaba enorme e hinchadísimo!, era una sensación extraña aunque me gustaba. No sé como iba a poder disimularlo debajo de mis pantalones, jejeje. Fui al vestidor, cogí los cigarrillos y salí hacia la sala de espera. Al poco rato aparecieron también Ama Noa y Luci sonrientes, dijo Luci: -“Aunque no deberíamos porque está prohibido, cuando no hay nadie utilizamos esta sala para fumar.” Cuando los cigarrillos se terminaron dijo Ama Noa: -“¿Vamos? Que aún quedan cosas por hacer y se nos va a echar la hora encima.” Nos levantamos los tres para dirigirnos de nuevo a la sala de exploraciones. Ama Noa sentó en una silla y dijo: -“Muy bien Otto, ven y túmbate sobre mis rodillas boca abajo, te voy a poner un par de supositorios de glicerina antes del enema para que evacues mejor.” Obedecí como el perrito que acude a la llamada de su Ama. Joder pensé, otra postura más que humillante. Ya en posición, Ama Noa separó mis nalgas para examinar el ano, cuando de repente: Zaasss, recibí un sonoro y doloroso azote, luego otro y otro más, así hasta una veintena. Y dijo: -“Así aprenderás a no cerrar el ojete antes de un supositorio, relájalo ya y deja de hacer fuerza si no quieres irte a casa con el culo como un tomate.” Me puso un supositorio empujándolo con el dedo hasta bien dentro y luego el otro igual. -“Ahora súbete a la camilla y ponte en posición decúbito prono, la cabeza apoyada en la camilla, el culo levantado y las piernas bien flexionadas y separadas que Luci te va a aplicar un calentito y abundante enema mientras voy al despacho a redactar tu historial,” y salió de la sala. La displicente Luci ya estaba preparando todo, había desplazado el pie del gotero a la altura de la mitad de la camilla y colgaba de él un irrigador lleno hasta arriba. Se enfundaba de nuevo los guantes de látex, embadurnaba sus dedos índice y corazón derechos con vaselina y separando mis nalgas dijo: -“ahora relájate todo lo posible y no hagas fuera, voy a lubricar tu ano para que la cánula entre mejor.” Frotó despacio todo el perímetro de mi agujerito, hasta que de repente sentí un golpe seco y que sus dedos ya estaban dentro, empujando con fuerza y moviéndolos lateralmente en todas direcciones. Y dijo: -“Mmmhh, se nota que te gusta sentir mis deditos dentro masajeándote la próstata cerdo sumiso, porque tu ano está muy relajado y se te está poniendo la pollita dura. Estoy segura que ahora mismo te cabría toda mi mano dentro. ¿No es cierto?” -“Ppfff, síííííí Enfermera Luci, me encantaría,” balbuceé como pude. Luci: -“Si te portas bien y no das problemas durante el resto del tratamiento, le diré a la Doctora si cree conveniente hacerte un buen fisting.” -“Muy bien Enfermera Luci, gracias.” continuara |
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Dicho y hecho bill boss , estaba apunto de poner la continuacion , me alegro que te guste . Noa[] |
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