Club Sumisión  

hazlo sano... hazlo seguro... hazlo consensuado


Regresar   Club Sumisión > BDSM: sexo, sexualidad y erotismo > Relatos
Filosofía y Normas Lista de usuarios Calendario Buscar Posts de hoy Marcar como leído

Relatos Si te gusta escribir, comparte tus experiencias o fantasías.

Responder
 
Herramientas
Viejo 25/10/2007, 19:31   #1
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Fecha de Ingreso: May 2006
Mensajes: 83
Predeterminado Recuerdo de una noche (2 parte)

Empezamos la sesión. Me colocaste en la cruz de espaldas a Ti. Mis manos, brazos y piernas estaban sujetos por las correas. Cogiste el gato y empezaste suavemente azotando mi espalda y mi culo con el. Primero los impactos eran suaves, después la intensidad fue subiendo. Cada diez latigazos parabas, te acercabas a mi y tus uñas recorrían suavemente mi piel, produciéndome un estremecimiento de todo mi cuerpo, mientras me ibas diciendo al oído que deseabas saber lo perra que estaba dispuesta a ser para Ti.

Me abrías dado unos cincuenta cuando me soltaste. Me pusiste a tus pies y me ordenaste besar y lamer tanto tus pies, como tus rodillas.

- Bien zorra. Así, como una autentica perra.

Me cogiste del pelo y a cuatro patas me llevaste hasta la rueda. Mis pies estaban encima de la plataforma y ataste primero mi pecho con el peto de protección y después mis brazos y piernas. Creo que nunca he sentido tantas correas abrazando mi cuerpo. Cogiste la fusta y empezaste a dar pequeños golpes en mis pezones que cada vez estaban más tiesos. De vez en cuando parabas y acercabas un pequeño cubito de hielo. La sensación que me producía el roce del hielo, que ibas combinado poco después con tu lengua pasando sobre ellos, era una sensación de tortura y placer, que me hacia empaparme cada vez mas. Pasaste también la fusta por el coño, dando pequeños golpecitos muy suaves sobre el clítoris. El jugo de mi coño empezó a caer en pequeñas gotitas sobre el suelo de la habitación. Me sentía tan guarra y tan puta en esos instantes. Pero eso era lo que tú deseabas de tu esclava, que estuviera así para Ti.

Después de un rato que se me hizo eterno por las ganas que tenia de poder sentir tu polla en mi boca o en mi coño, me bajaste y me llevaste al sillón. Allí, inmovilizaste mi cabeza y torso atándolo a ese respaldo tan recto. Separaste mis piernas atándolas a cada uno de los extremos de las patas y mis brazos los sujetaste mediante las correas a los lados. Tu mano empezó de nuevo a acariciarme primero el cuello, bajaste después hacia mis tetas recreándote largo rato en los pezones, en algunos momentos dabas pequeños mordisquitos que hacían que los suspiros se escaparan de mi garganta. Luego tu mano bajo hasta mi coño. Empezaste a acariciarlo suavemente, muy despacio, recreándote en cada caricia y en cada suspiro de deseo que escapaba de mi boca. Después cogiste el clítoris entre tus dedos apretándolo y estirándolo ligeramente. Mi deseo era casi irrefrenable. Me moría de ganas de correrme, todo mi cuerpo necesitaba y ansiaba esa liberación. Pero no seria tan fácil, Tú querías que tu perra te lo suplicara y así lo hice, una y otra vez.

- Amo por favor, te lo ruego, te lo imploro, te lo suplico. Permite que esta puta zorra se pueda correr para Ti. Amo no puedo más.

Pero Tú me mirabas y muy bajito me decías al oído:

- No es suficiente puta. No lo pides bien. Además, aun puedes aguantar un poco más por mí.

Mi cuerpo parecía transformado. No sabría decir de donde salían tantos deseos y sensaciones. Lo único que en ese momento me importaba era mi propio deseo de complacerte. Quería decirlo mejor, pero no me salía. Deseaba aguantar por Ti, pero ya no podía más. Mi necesidad de liberar todo ese deseo y tensión era tan grande que mi cuerpo empezó a convulsionarse ligeramente. Y entonces, obtuve Tu permiso:

- Bien perra, córrete. Pero quiero que lo vayas sintiendo poco a poco. Nota como va creciendo en tu interior hasta llegar a explotar. Córrete para Tu Amo, puta.

Empecé a correrme como una loca. Una tras otra las oleadas de placer inundaban todo mi cuerpo. Si no fuera por las cuerdas, creo que mi cuerpo se hubiera arqueado totalmente como parte de la liberación que estaba experimentando. Seguiste acariciándome y me corrí otra vez de una forma loca y salvaje hasta quedar totalmente agotada. Después estuviste largo rato acariciando mi cara y besándome mientras me decías lo contento y agradecido que estabas por la entrega que te había echo.

Cuando viste que ya estaba un poco más recuperada me llevaste hasta el potro. Me ataste con los brazos en los lados y hacia abajo. Sujetaste mi cuerpo con una cinta sobre la zona de los riñones y ataste mis piernas a los laterales dejándome totalmente abierta. Pasaste una mano por mi coño mientras me decías:

- Ves zorrita, ahora ya estas mas calmada. Esto es lo que necesitáis las perras, que os dejen satisfechas de vez en cuando.

Cogiste un poco de hielo y lo colocaste sobre mi espalda. La sensación que me produjo el hielo sobre la espalda caliente por los latigazos hizo que se me erizara todo el vello del cuerpo. Dejaste el cubito de hielo apoyado ahí y empecé a notar como pequeñas gotas de cera caían alrededor. Es difícil describir esa sensación Amo. El calor y el frió juntos en tan minúsculo espacio de piel crean un contraste tan difícil de explicar, pero a la vez tan excitante. Te colocaste enfrente mió. Bajaste tus pantalones y tu polla salio casi disparada del slip por la excitación que tenias. Agarraste mi pelo y haciéndome abrir la boca, metiste toda tu polla en ella. Empezaste a follar mi boca salvajemente. En cada nueva embestida notaba como tus huevos rebotaban sobre mi barbilla. Empecé a sentir ligeras arcadas pero aun así, no quería, no podía dejar que pararas. Necesitaba sentir tu polla horadando mi boca y ansiaba recibir el premio de tu leche cayendo por mi garganta. Tu deseo era ya inmenso, tu excitación se había echo tan profunda que tu cuerpo necesitaba también la liberación del orgasmo. Note como te iba llegando, tu polla empezó a crecer de manera descomunal y toda tú leche salio disparada hacia el fondo de mi garganta.

- Ves puta, cuando te portas bien tu Amo te premia.- me dijiste. – Por hoy creo que ya has probado suficientes sensaciones, puta. Así la próxima vez tendrás aun curiosidad por el resto de aparatos.- Y te echaste a reír.

Mientras nos vestíamos me ibas diciendo lo feliz que te sentías y lo contento que estabas de la esclava que tenias y eso hacia que me sintiera muy orgullosa. Salimos de la sala y ahora me pude fijar en el resto del local. Había una barra en el lado izquierdo y unas pequeñas mesas en el lado derecho y al fondo. Estaba bastante vació, quizás por la hora, eran casi las 4 de la mañana o quizás porque entre semana la gente no suele salir tanto. Nos acercamos a la barra y pedimos algo para beber. Estábamos hablando tranquilamente sentados a una de las mesas, cuando se acerco un hombre a nosotros. Su estatura era bastante normal, complexión fuerte y tenia el pelo negro y largo recogido en una coleta. No sabría especificar la edad exacta, pero quizás rondaría los 40 años.

Empezó a hablar contigo. Una conversación fugaz y sin importancia en un principio. Las típicas preguntas sobre el tiempo que llevas practicando la Dominación y sobre tu forma de verlo y sentirlo. Entonces pareció reparar en mí. Te pregunto si yo era tu esclava y le contestaste afirmativamente. Comenzó por felicitarte, para después empezar a preguntarte cosas acerca de mí. Quería saber mis limites, si me habías cedido alguna vez y otras preguntas que muy bien no recuerdo en este momento. No me gustaba aquella persona, pero aun así, sabes Amo que me mantuve callada por respeto hacia Ti. Cuando te pregunto si podía examinarme, y vi tu sonrisa, me di cuenta de que aquel juego te excitaba. Se lo muy orgulloso que estas de nosotras, pero no pude contenerme. Se perfectamente que no hubieras permitido que la situación pasara de ahí, se que si en algún momento hubiera insinuado algo mas hubieras dicho directamente que no. Pero Amo, no me pare a pensar. Reconozco que la impulsividad que tanto te gusta en otras ocasiones en este momento fue un error, pero no pude evitar reaccionar así. Cuando sus manos se dirigieron hacia mis pechos, me aparte instintivamente y de mi boca salio esa sola palabra.

-¡¡¡NO!!!

Me aleje en dirección a la barra tratando inconscientemente de protegerme. Te vi hablando con el y poco después llegaste a mi lado, me diste la chaqueta y salimos del local. Durante todo el camino hasta el coche y en todo el trayecto hasta donde yo tenía aparcado el mió no hablaste. Cada vez que yo decía o comentaba algo solamente inclinabas tu cabeza en señal de asentimiento o de negación. Cuando estuvimos ante la puerta, solamente un “buenas noches” fue tu despedida, junto con aquella frase que no hago más que repetir en mi mente durante todos estos días. Aquel había sido un triste final para una noche que se había iniciado tan maravillosamente. Pero te lo juro Amo, no pensé. No quise defraudarte. Solo deseo de todo corazón tu perdón y que me permitas seguir siendo tu esclava, tu perra.

El teléfono esta sonando, mi corazón da un vuelco y casi se me cae al intentar cogerlo. Casi no puedo hablar, la emoción me embarga porque veo que me has perdonado. Tu numero se refleja en la pantalla y creo que jamás me he sentido mas feliz y tan esclava como al oír por fin Tu voz.
hetsepsuth está fuera de línea   Citar y responder
Viejo 01/11/2007, 21:58   #2
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Fecha de Ingreso: Jan 2007
Mensajes: 53
Predeterminado

¡Como he entendido tu historia hetsepsuth! Segun iba leyendo y leyendo tu relato mas identificada me sentia con la protagonista y con su situacion. Entiendo su:
!!!NO¡¡¡ tan espontaneo y entiendo su sensacion de fracaso y de malestar para con su Amo. Así como su desazón por el silencio y su alegria por la llamada de telefono de su Señor...y de su significado.

El peor de los castigos que mi Ama puede infligirme es El Silencio. El vacio que puedo llegar a sentir es terriblemente angustioso pero....cuando ELLA decide dirigirme la palabra la explosión de alegria que siento es inmensamente proporcional a la sensación anteriormente descrita.

Un placer leerte. No dejes de escribir relatos tan chulos como este.

sumi_pe{AA} convaleciente y doliente a los pies de mi Ama
sumi_pé{AA} está fuera de línea   Citar y responder
Responder


Herramientas

Reglas del foro
No puedes iniciar una discusión
No puedes responder a una discusión
No puedes agregar archivos adjuntos
No puedes editar tus posts

El código vB está activado
Emotíconos está activado
El código [IMG] está activado
El código HTML está desactivado
Trackbacks are desactivado
Pingbacks are desactivado
Refbacks are desactivado

Discusiones similares
Tema Iniciada por Foro Respuestas Último post
Recuerdo de una noche (1 parte) hetsepsuth Relatos 0 25/10/2007 19:29
Tú,la noche y mi sillon!!!! Itzel* Relatos 7 04/04/2007 10:11
La Rosa Y La Piedra Segunda Parte Jehanna Relatos 2 13/05/2006 16:09
La Rosa Y La Piedra Tercera Parte Jehanna Relatos 0 13/05/2006 15:59
¿Solo una noche? sira{DT} Relatos 1 07/02/2006 16:53


Todas las horas son GMT +1. La hora es 21:38.