![]() |
hazlo sano... hazlo seguro... hazlo consensuado |
| |||||||
| Avisos |
| Relatos Si te gusta escribir, comparte tus experiencias o fantasías. |
![]() |
| | Herramientas |
| | #1 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: En el último rincón del mundo Fecha de Ingreso: Jun 2006
Mensajes: 623
|
Este es un relato escrito para mi AMO hace ya algún tiempo....ha sufrido algunas "remodelaciones" y finalmente ve la luz hoy, después de haber recibido el visto bueno correspondiente.........un cuento inspirado en una fantasía compartida hace ya mucho tiempo..... bichi (M) ------------------------------------------------------------------ Se hallaba de rodillas en su habitación. Llevaba más de 15 minutos en esa posición, simplemente esperando. Su mente vagaba y se poblaba de escenas que por más que trataba no lograba apartar de ella. La cabeza inclinada, la mirada baja y las manos en la nuca, en señal de humildad y sumisión. Bajo el vestido negro no llevaba bragas; sólo llevaba un par de medias negras y un suje que permitía que sus pezones asomaran y se rozaran contra la áspera tela. Mientras esperaba, notaba como su coño se humedecía mientras repasaba las imágenes acumuladas en su mente durante tantos meses. No lo sintió llegar. Solo vio los relucientes zapatos negros cuando él se paró a su lado. “Está todo en orden?” – preguntó él con voz serena y fuerte. Se sorprendió al oír su voz y levantó los ojos hacia él, pero inmediatamente los volvió a bajar y siguió arrodillada en la posición en que estaba. EL se sentó en un silla al fondo de la habitación. Encendió la luz y un cigarro y ahí se quedó unos minutos, observándola en esa posición que tanto le gustaba. Abrió su maletín y extrajo de él una serie de objetos que fue disponiendo ordenadamente sobre una mesa: 7 pinzas, un pañuelo largo negro, dos consoladores de distinto tamaño, un cinturón de cuero y un collar de perro con cadena. Ella lo observaba de reojo mientras ordenaba los objetos y empezó a moverse inquieta tratando de adivinar el uso que le daría a todos esos objetos en su cuerpo y sentía como cada vez más se mojaba por el deseo de ser usada y de ofrecerse a su dueño. Párate y comienza a desnudarte “ – escuchó que él le decía – pero no te saques el suje ni nos zapatos”. Comenzó lentamente a subir su vestido mostrando las piernas enfundadas en las medias negras. Siguió mientras EL la observaba con el ceño fruncido. “sácate el vestido completo”. Así lo hizo. Quedó solo con el suje blanco con los pezones que se asomaban erguidos, las medias negras destacando la blancura de sus muslos y los zapatos negros de tacón. Sintió su mirada sobre su cuerpo y sintió también como de su coño fluían los jugos de perra en celo ofrecida a su AMO. “¿ como te has portado esta semana?” preguntó él con voz calma. “Confiésate con tu SEÑOR” siguió. “Ponte de rodillas como se hace para confesar los pecados” terminó él de decir. Ella se arrodilló, bajó la cabeza y la mirada y esperó las órdenes. “Comienza, te haré preguntas de tu comportamiento e iré pensando en las penitencias que deberás cumplir para ser perdonada” “¿ Has pensado en tu SEÑOR durante la semana?”. “ Si “ respondió sumisa. “¿Has sentido tu coño mojado pensando en EL?” -. “Si” respondió, con un hilo de voz y con la mirada baja. “¿ y por qué se te ha mojado el coño pensando en tu SEÑOR?” Vaciló unos instantes y no supo que responder. “Vamos, no seas tímida, responde. Además recuerda que todo quedará bajo secreto de confesión” le dijo él con voz burlona. “SEÑOR, mi coño se moja cuando pienso en usted porque anhelo su presencia” respondió, tratando de no alzar la voz. “¿Sabes que mentir es también un pecado? ¿por qué no confiesas la verdad mejor” le dijo él mirándola desde el sillón. “¿ No será que te mojas porque eres una maraca y caliente que sueña con la polla de su DUEÑO metiéndose en todos sus agujeros?” le dijo como animándola a confesar la verdad de sus actos. “ Si SEÑOR, esa es la verdad. Me mojo entera pensando en que me follas de muchas maneras distintas”. “Bien” dijo él “has comenzado a entender que debes decir la verdad” “Las penitencias te las iré aplicando en el acto para que vayas meditando sobre tus pecados” “ camina en cuatro patas hasta la mesa y toma de ella dos pinzas y te pondrás una en cada labio de tu coño, por caliente, por maraca y por no decir la verdad al instante” le espetó con voz fuerte y ronca. Caminó hasta la mesa e hizo lo que le había ordenado. Al sentir las pinzas apretando los labios de su coño, sintió que se mojaba más aún de lo que ya estaba. Volvió a cuatro patas y se arrodilló nuevamente frente a EL. (continúa...) Última edición por bichi; 02/04/2008 a las 14:09 |
| | |
| | #2 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: En el último rincón del mundo Fecha de Ingreso: Jun 2006
Mensajes: 623
| (continuación) “Sigamos” dijo él. “¿ Has tocado tu cuerpo si que yo lo supiera?” “Si” le respondió ella, sabiendo que le tocaría otra penitencia, pero no quiso arrriesgarse a que fuera más grave por no decir la verdad al instante. “ Cuéntame como te has tocado” le ordenó él. “AMO, el día martes me sentía muy caliente después de leer unos correos tuyos y mi coño estaba todo mojado y no resistí la tentación y me toqué” “sigue” le dijo él escuchándola muy atentamente. “SEÑOR, con un dedo me comencé a recorrer la raja y a repartir su humedad por todo el coño. Luego de un rato con el mismo dedo comencé a darle suaves pasadas al clítoris, mientras sentía que me iba calentando más aún” señaló ella con una voz casi imperceptible. “ Eres una degenerada y pecadora, caliente sin control, te aplicaremos inmediatamente otra penitencia antes de seguir escuchando tus graves pecados” “irás a la mesa y sacarás tres pinzas más; te colocarás una en cada labio del coño y con la otra te pinzaras el clítoris que te tocaste sin permiso” La sumisa se colocó las pinzas en el coño y un rictus de dolor se le dibujó en la cara cuando colocó la pinza en el clítoris, pero al mismo tiempo sentía que por sus muslos resbalaban los jugos de su calentura. Se acercó tímidamente y se agachó de espaldas hacia él mostrándole su coño pinzado. Con una mano comenzó a mover las pinzas, mientras la sumisa se retorcía de placer y de dolor. “ Ahora perra dime una cosa ¿te masturbaste y te corriste ese día?” le preguntó mientras seguía moviendo las pinzas. “Si” respondió ella casi llorando. “Pués ahora si que recibirás una penitencia grande”. EL se levantó de su sillón y le empujó la cabeza para obligarla a doblarse aún más, hasta quedar casi haciendo un ángulo recto entre su tronco y sus piernas. “ Cabeza gacha puta” le dijo él mientras caminaba calmadamente hacia la mesa. Tomó de ella el cinturón de cuero y el consolador más pequeño. Se acercó a ella y sin mediar palabra le metió el consolador por el culo. La sumisa dio un respingo pero se quedó quieta, sin moverse, como sabía era del agrado de EL. Acto seguido, empuñó el cinturón y comenzó a darle correazos en las nalgas y a mover el consolador en su culo hasta que las nalgas se fueron poniendo rojas. La sumisa no se movía, pero las lágrimas caían por sus mejillas al tiempo que sentía un enorme placer y dolor al sentirse follada por el culo. Luego de un rato, la hizo enderezarse, dejó de azotarla, le sacó el consolador del culo y la pinza del clítoris. “Tienes algo más que confesar puta perra” “No SEÑOR” respondió ella mirándolo anhelante. “Pues bien entonces, harás ahora la última penitencia y luego recibirás tu perdón” Ella lo miró extrañada sin saber lo que se proponía. Con un gesto, él le indicó que se colocara el collar de perra y le entregara la cadena y que luego se vendara los ojos con el pañuelo negro. Una vez hecho esto, él tiró de la cadena y la obligó a arrodillarse. Repentinamente ella sintió en su boca la dura polla de su AMO y, sin que fuera necesario decir nada, abrió la boca y comenzó a mamar. “Lámamela, puta viciosa, haz gozar a tu dueño y señor” decía él mientras tiraba de la cadena del collar y le empujaba la cabeza para acomodar el ritmo de la embestida de su polla erecta. Cuando estaba a punto de explotar dio un tirón en la cadena que la hizo ponerse de pie, la dio vuelta obligándola a agacharse y le introdujo toda la polla en el culo y comenzó a bombearla sin piedad al tiempo que le daba pellizcones en las nalgas y desde atrás amasaba las tetas de la sumisa. Explotó en un orgasmo enorme y se corrió dentro de ella, mientras la sumisa gemía desesperada de calentura. Luego de reponerse unos instantes, le retiró el pañuelo que cubría la vista a la sumisa y le ordenó limpiarle la polla con el mismo pañuelo. Cuando estuvo limpia, le ordenó ir a buscar el consolador grande y las otras dos pinzas que aún estaban sin uso. Tomó el consolador grande y comenzó a introducirlo en el coño de la perra mientras ésta estaba de pié. Amasó sus tetas y lamió sus pezones hasta que estuvieron duros y, en ese momento, le colocó una pinza en cada pezón, cosa que el AMO sabía era lo que más dolor le causaba a la sumisa. Cuando la tuvo así, le dijo “este es el trato puta maraca, te follaré el coño y tu te pajerás el clítoris y te correrás de pié con la cabeza gacha y los pezones pinzados; si resistes el dolor de las pinzas te podrás correr y sino, te las sacas pero no te corres. Estamos?” Ella asintió con la cabeza ya que no podía hablar con el dolor de las pinzas pellizcando sus pezones. EL comenzó a mover el consolador adentro y afuera del coño en un ritmo cada vez más rápido, mientras la perra se acariciaba el clítoris. El dolor de sus pezones era enorme y eso hacía que el ritmo de las caricias en su clítoris fuera cada vez más rápido tratando de llegar al orgasmo que no quería perderse. “Gime puta, gime como la perra que eres, ruega cuando estés a punto para ver si te concedo o no el privilegio de un orgasmo” Cuando la sumisa estaba a punto pidió permiso a y EL, con un gesto, accedió. La perra se corrió de pie, gimiendo como una loba en celo, se le doblaban las rodillas y el sudor corría por todo su cuerpo mientras el orgasmo hacía que todo su cuerpo se arqueara en oleadas de placer. Cuando terminó de correrse, la colocó de rodillas nuevamente y sin decirle nada ella supo lo que tenía que hacer. Se inclinó frente a él y besó sus negros zapatos que calzaba. Se alejó caminando hacia la puerta de la habitación, la abrió y antes de irse le dijo “puedes quedar en paz, tus pecados están perdonados” y luego desapareció tras la puerta, dejando a la perra arrodillada en su celda. La cabeza inclinada, la mirada baja y las manos en la nuca, en señal de humildad y sumisión. FIN Última edición por bichi; 02/04/2008 a las 14:16 |
| | |
| | #3 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: España Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 254
|
bichi (M) me ha gustado tu relato excitante, directo, claro y conciso, sobre todo en estos momentos en el que mi "sentido" de la sumisión estaba algo fuera de lugar... Me ha hecho sentir, y reflexionar... gracias por compartirlo |
| | |
| | #4 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: En el último rincón del mundo Fecha de Ingreso: Jun 2006
Mensajes: 623
|
gracias eirene por tu comentario....si estimas que te ha hecho sentir y reflexionar..pues entonces ha valido cada una de las palabras escritas en él...otra vez gracias y gracias a quien me inspira permanentemente a escribir bichi (M) |
| | |
| | #5 |
| Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: México Lindo y Querido Fecha de Ingreso: Oct 2006
Mensajes: 1.020
| Saludos respetuosos. Querida bichi(M) siempre es una delicia leerte. Este nuevo relato provoca sensaciones en cada palabra, la descripción de lo que pasa fuera y dentro de la sumisa es una combinación mágica. Agradece a tu dueño de mi parte que te permita deleitarnos con estos bellos relatos. Un beso enorme a la distancia y mi respeto a Tu Amo. Feliz a Los Pies de Mi Amo ![]() monique[V] |
| | |
| | #6 |
| Rol: Switch Sexo: Hombre Ubicación: bilbao Fecha de Ingreso: Jul 2006
Mensajes: 1.396
|
estoy totalmetne de acuerdo con monique[V] me ha gustado el video. Ademas el morbo de la confesion le añade picante a la historia bichi (M) genial |
| | |
![]() |
| Herramientas | |
|
|
Temas Similares | ||||
| Tema | Autor | Foro | Respuestas | Último mensaje |
| ConfesiÓn De Natasha | Natasha | Charlas | 9 | 15/10/2006 17:33 |